My little empire – Football Manager (Parte 1)

football manager victor balcells

Alguien tenía que haberme estado espiando, pues me visitaron una mañana sin que yo los hubiese llamado. Lo primero: la cocinera de la señora Morocco, mi casera, que llevaba todos los días a eso de las diez de la mañana el desayuno a mi habitación, no apareció. Nunca había ocurrido nada semejante. Esperé un rato más apoyado en la almohada. El gato había derribado el bote de la mesilla de noche y las pastillas se habían esparcido por el suelo. Al pensar en el trabajo que me llevaría recoger todo eso golpeé el timbre con violencia. ¿Qué era eso de no servir el desayuno con puntualidad? Alguien llamó a la puerta y un hombre que no había visto nunca entró en la habitación. Era corpulento, más bien enano, llevaba encima un chándal azul holgado, que, como ciertas indumentarias deportivas, disponía de múltiples bolsillos, una cremallera inyectada con separador y refuerzo en los codos; todo parecía muy vistoso, aunque no se supiese muy bien qué podría hacerse con ello.

– ¿Quién es usted? –pregunté, y me incorporé de inmediato en la cama.

– ¿Ha llamado?

– Volodia me tiene que traer el desayuno –le dije al hombre, sin saber en absoluto quién era ese tipo.

– Así que quiere que Volodia le traiga el desayuno.

Asentí.

– Eso es imposible.

– ¡Lo que faltaba!

– ¿Quiere que hablemos aquí o prefiere vestirse y tomar un café?

– Hablemos aquí.

– De acuerdo. Mire, seré breve. ¿Es usted Josefo Balcels?

– Ese soy yo.

– Tome aquí este papel. No, este, sí. Al final del último párrafo, el salario.

– ¿El salario de qué?

– En la cuarta página las primas y bonificaciones, como observará.

– Contésteme.

– El seguro médico y el seguro de vida –hizo una pausa y me miró-. Entendemos que es usted albino, ¿cierto?

– Sí.

– En cierta manera, un prodigio de la naturaleza. Pero como podría morir pronto: un seguro de vida. ¿Qué le parece esa?

– ¿Esa qué?

– ¿Es usted Josefo Balcels o me equivoco de persona? ¿A qué viene tanta extrañeza?

– ¿Cuál es el puesto de trabajo?

El hombre posó su venosa mano sobre el papel y lo tocó con impaciencia:

– Eso ya lo ve usted en el logo y en la sección primera del contrato. Entrenador del Celta de Vigo.

– ¿Entrenador de fútbol?

– Eso mismo. Y ya llegamos tarde.

Hasta el momento, yo me había ganado la vida como editor y diseñador de páginas webs. Vivía una vida tranquila y feliz en casa de la señora Morocco, encantado de que ella y su exuberancia me hicieran de madre. El tiempo libre lo pasaba leyendo oscuros ensayos de psicoanálisis y jugando a videojuegos. Cuando el hombre mencionó Celta de Vigo no di crédito a mis oídos. Acababa de jugar en Football Manager 2017 una liga con el Celta de Vigo. En esa partida había llegado a la cima de Europa y había ganado dos Champions seguidas.

– Usted ha ganado dos champions seguidas con nuestro equipo en el simulador más complejo que se ha hecho nunca. Queremos que haga lo mismo, pero en la realidad.

– ¿Se han vuelto ustedes locos?

– Yo particularmente, como denota quizá mi indumentaria, ya no confío en los seres humanos.

– ¿Y en qué confía?

– En las matemáticas. Firme y salgamos de aquí.

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