Arquitecturas SEO abiertas (para escritores)

Suelen acompañarme los libros de Ashbery. He’d get mad, they’d banish us. We’d swim in steep delirium. Todavía me pregunto de dónde surge su fuerza.

Quisiera en este artículo esbozar algunos elementos técnicos de arquitectura web orientada a los motores de búsqueda. Específicamente orientados a webs de escritores que quieran difundir su contenido al tráfico orgánico masivo sin, por ello, verse obligados a ceñirse a las reglas de escritura de Google. Como es sabido, un espacio web que siga las directrices de Google no puede ser, por definición un espacio creativo: deberíamos crear los textos de una forma concreta, y con un estilo concreto, y nuestro trabajo se vería restringido en el momento en que quisiéramos abrirnos al gran público del tráfico orgánico.

Así pues: ¿Cómo puede un escritor acceder a los flujos de tráfico orgánico sin venderse a las reglas del clickbait? Pues ahora mismo la situación es la siguiente: los principales artistas en la red son especialistas en la creación de contenidos adulterados por la finalidad última del posicionamiento. La pregunta es clara: ¿es posible conservar la pureza y autonomía del propio estilo y, al mismo tiempo, entrar dignamente en la lucha por la audiencia de Google?

Lo es. Veamos cómo, desde un punto de vista técnico.

Estructuras nido segregadas

Los nombres resuenan estrambóticos en el oído. Desde la silla rotatoria y con las manos en el teclado uno se pregunta: ¿cuántas veces ya has pulsado Enter?

Este tutorial está orientado a sitios que soporten WordPress, o en aquellos que permitan  modificar la arquitectura de Urls. Sigo WordPress por ser el medio más masivo y utilizado (esta página está montada sobre WordPress y es un ejemplo vivo y funcional de lo que quiero explicar en este artículo). Las estructuras nido agrupan pedazos de la web en diferentes subcarpetas. De tal manera que uno puede indicarle a Google qué secciones indexar (cuáles compiten) y qué secciones no indexar (cuáles no compiten). Por ejemplo, en la web de un escritor:

  • https://nombreescritor.com/ficcion/
  • https://nombreescritor.com/libros/

Cada artículo se anida en su categoría. Un texto de ficción, se anida en su categoría de tal forma que quedaría: https://nombreescritor.com/ficcion/titulo-texto. Veamos de forma práctica cómo crear este tipo de estructuras en WordPress. Lo primero que hacemos es entrar en nuestro WordPress y acceder a “entradas –> categorías”. En categorías creamos las categorías que conformarán nuestra estructura segregada, con el slug de palabra única, a ser posible: “ficcion”, “libros”. En cada categoría, marcaremos la opción “no-index” (esta opción aparece si utilizamos el plugin Yoast SEO: obligatorio).

A continuación, accedemos a “Páginas” y creamos una página para cada categoría creada: “https://nombredeescritor.com/ficcion/”  y “https://nombredeescritor.com/libros/”.

Por último, accedemos a “Ajustes” –> “Enlaces Permanentes”. Allí seleccionaremos “Estructura personalizada” y escribiremos en el recuadro en blanco “/%category%/%postname%/”

estructura seo escritores

Atención: si aplicas esta maniobra a un sitio antiguo con mucho contenido, vas a cambiar radicalmente su estructura. Se recomienda realizar esta conceptualización en proyectos no empezados (si son empezados, se requiere de un conocimiento que excede el objeto de este tutorial fundador). Cuando hayamos realizado este cambio, ocurrirá que tendremos dos tipos de artículos: unos serán de ficción, freestyle, sin reglas, e irán anidados en https://nombredescritor.com/ficcion/nombre-artículo. El otro tipo de artículos será, en cambio, 100% SEO (Search Engine Optimization, esas siglas ya se han naturalizado y en la jerga quieren decir: “artículos optimizados  para los motores de búsqueda”), y se anidarán en https://nombredeescritor.com/libros/.

A continuación, veremos cómo indicarle a Google que nuestra web tiene dos tipos de artículos: unos que queremos que indexe y que compitan en las SERPs, y otros que son sagrados, porque son nuestras creaciones, y no queremos que compitan, o nos da igual.

Un diálogo con Google y otros motores de búsqueda

Para cada página web, Google ofrece una serie de servicios gratuitos cuyo objetivo es ayudarnos a comprender cómo quiere él que seamos. Una vez tengamos nuestro dominio activo, debemos añadir la propiedad a Google Search Console (se utiliza la cuenta de gmail, el proceso es sencillo). Cuando Google valida nuestra propiedad, quedamos enlazados, hay un canal de comunicación. En Search Console encontraremos todo lo que necesitamos saber sobre el comportamiento de los robots araña en nuestro sitio.

Una de las principales herramientas a configurar es el archivo robots.txt. Este archivo, un documento de texto subido a la raiz de nuestra web, es leído por los robots de Google cuando éstos llegan al sitio. En Robots.txt, los robots encuentran instrucciones detalladas sobre lo que “debe ser leído” o lo que “no debe ser leído”. Cuando creamos una estructura nido ya creamos una bifurcación que los robots sabrán leer adecuadamente, pero podemos indicar en el documento de robots, por ejemplo, “Disallow: /ficcion/”, si no queremos que ese contenido se indexe en Google.

Yandex y Bing también poseen sus propias herramientas de administración, aunque suelen ser útiles sobre todo en mercados extranjeros.

Qué hacer una vez tenemos una arquitectura segregada

A partir de aquí, el planteamiento es abierto, uno puede escindirse en mercader salvaje y filósofo elocuente y no habría problema para Google. La estructura de tipo nido, según algunos especialistas en SEO, es una alternativa muy eficaz a los subdominios para segregar tráfico, con lo que, una vez fragmentamos la web, tenemos mucho margen para tratar en cada pedazo de ella.

Si bien es cierto que es preferible para la comprensión de los robots una web semánticamente unitaria, he comprobado en este mismo sitio que es posible posicionar contenidos bastante dispersos sin causar confusión. Por otro lado, es posible un gran volumen de textos creativos de tal manera que no se perjudique una posible estrategia de posicionamiento. En el ejemplo de seguiremos imaginaremos que el escritor en cuestión, decide dedicar la parte segregada en /libros/ a promocionar su obra. Eso es lo que quiere: en /ficcion/ publicar sin restricciones, ni de estilo, ni visuales, ni técnicas, y en /libros/ crear un fragmento de web absolutamente optimizado para los robots, nuestros nuevos amigos, con el que obtener tráfico / lectores.

¿Por qué vas a permitir que Amazon y otros gigantes online vendan tus libros cuando, por lo general, nadie te paga por ello? Véndelos tú mismo. O bien, ¿por qué no ajustar algunos artículos decentes a las prerrogativas SEO para obtener tráfico y lectores potenciales en un contexto en que esta es la norma y claudicamos ante ella? Doma al buscador al que odias, sobre todo para saber cómo odiarlo mejor. En este punto, lo que vamos a hacer es lo que se conoce como un Estudio de Palabras Clave. Para ello podemos usar los múltiples planificadores de palabras clave que hay en Internet (gratuitos y de pago). Si alguna vez hemos gastado dinero en Adwords podremos usar el Planificador de Google. De lo contrario, hay alternativas como Keyword Tool.

Con estas herramientas podremos saber: 1) cuánta gente nos busca (si nos busca alguien) 2) cuánto se busca una palabra clave dada y cuál es aproximadamente su dificultad.

Para saber la dificultad de posicionamiento de una palabra clave suelen utilizarse herramientas de pago, pero si ponemos en la barra del buscador de Google “allintitle:palabra clave XX”, veremos cuántas urls hay indexadas por tal palabra clave. La gracia de la búsqueda de palabras clave: dar con palabras que se están buscando mucho y sobre las que nadie ha escrito o en las que hay competencia baja. Si fuésemos un escritor de relato breve, podríamos crear unos cuantos artículos en una segregación específica, del estilo: “/relatos/mejores-libros/” (4000 búsquedas mensuales, dificultad 5 sobre 100), “/relatos/como-escribir-relato-consejos/”  (2000-200 / 0) y, por ejemplo, “/relatos/elementos-relato” (5200 búsquedas mensuales, dificultad 0). Un tráfico potencial para tres url optimizadas de 12 mil usuarios mensuales. En cada url adoptaríamos una postura distinta: aquí las posibilidades son infinitas y el objeto no tiene por qué ser simplemente ganar notoriedad. También se pueden crear estructuras para ganar dinero, o mucho más experimentales, estructuras de activismo: plataformas que ataquen a nichos concretos con un posicionamiento de marca, para boicotearlo. O bien crear un entramado de artículos decentes que, por algún motivo, coinciden con palabras clave masivas, con el objeto de que los lectores obtenidos por el tráfico orgánico te conozcan y se transfieran poco a poco a tus artículos de ficción.

Por último, hay que señalar que en /libros/ y /ficcion/ habíamos creado dos páginas. No tendrán contenido vacío. En la estructura /libros/, todos los artículos anidados (ej /libro/nombre-artículo) se enlazarán internamente a través del texto con su página de aterrizaje y entre sí cuando haya afinidad semántica. El enlazado interno en la web es la herramienta más poderosa de transferencia de fuerza. Si los artículos anidados en /libros/ tienen una página de aterrizaje donde se resume el tema y tocan más o menos todas las palabras clave de la estructura anidada (con una palabra clave principal: libros en este caso, o subvariantes), fácilmente Google comprenderá que tanto /libros/ como /ficcion/ son distribuidores de tráfico hacia los artículos, en el contexto de la estructura anidada.

Resultados de una arquitectura abierta

Con los años, uno adquiere habilidad para manejarse con estructuras titánicas. En la actualidad, trabajo en un equipo de SEO técnico de una agencia en la que manejamos webs con estructuras de varios millones de urls que hay que afinar, ordenar y acondicionar para una suave y feliz conexión con el buscador. Esta web -mi web personal-, espacio pequeño, ha sido un escenario para experimentos que, lógicamente, no probaría nunca en clientes que podrían perder sus volúmenes de tráfico. Cualquier estrategia experimental es susceptible de éxito, pero también de penalización si se exceden ciertas normas implícitas de naturalidad (normas que, además, cambian con el tiempo).

En todo caso, en el tiempo libre he creado aquí precisamente lo que explico en este articulo, una arquitectura abierta, con secciones flotantes (algunas visibles, como esta, otras en gran medida ocultas a la experiencia de usuario on page, sólo para buscadores). Ahora estamos alojados en “/internet/”.

Los datos de los robots de Ahrefs sólo para España. Según ellos, 90% del tráfico (3,5K mensuales) tiene como destino tan sólo unas 6 urls específicamente SEO:

traffic

Esta web no desindexa ningún contenido vía robots. En ningún artículo de /internet/, /ficcion/, /literatura-ensayo/ y /videojuegos/ ejecuto maniobras SEO sobre el texto: tan sólo me limito a la parte técnica (enlazado interno, optimización de carga, código). El texto es libre y genuino, a veces contrario a todas las directrices de escritura de Google. Sin embargo, la estructura segregada me permite que una parte de la web entre de lleno en competición en el mercado orgánico y, a medio plazo, lentamente, recibir poco a poco lectores que se transfieren al resto de secciones (esa misma), donde nos liberamos de las cadenas del SEO. Simple, paradójico y funcional.

Un curso de seis semanas para adquirir autonomía

Lo esbozado es sólo un planteamiento general que pretende ilustrar cómo, en principio, se puede hacer cualquier cosa si se conoce el reverso técnico de Internet. Sin por ello tener que abandonarse a ninguna robotización de texto y contenidos, como masivamente han hecho otros, para empezar las corporaciones. Este texto no tiene ningún elemento de optimización, pues lo considero un texto general de carácter teórico.

Si a alguien le ha parecido interesante el planteamiento, o por lo menos la posibilidad de aprender cómo funciona exactamente este mundo (el del posicionamiento y la optimización para Google), estoy dando un curso de seis semanas, de SEO orientado a escritores y webs culturales, en Central de Escritura. Allí se profundiza en el funcionamiento de buscadores, herramientas, composición de textos, diseminación semántica, y SEO técnico, entre otros elementos. Más info, aquí:

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Esos días campestres de Steemit.com

-¡Qué extraña escena describes y qué extraños prisioneros!
– Iguales que nosotros -dije.
Platón, La República

 

El tiempo se comprime y reduce, por lo menos en mi experiencia. He iniciado un trabajo a jornada completa, por lo que uno escribe con el motor de reserva, igualmente jorobado en todo caso. Hoy quiero reseñar velozmente -nota de voz, garabato- un experimento que realicé en los días previos a empezar con el horario oficinesco. Se centró en la plataforma Steemit.com.

Mi interés por las criptomonedas se encontraba entonces en las últimas: ya había tocado de todo un poco y me aburría. La prerrogativa, como muchas veces comento, es ser absolutamente camaleónico. Por lo que si en el mundo de las criptomonedas se actúa de una manera, yo imito esa manera. Le compré un paquete de cuentas de Twitter a un ruso y construí un entramado de bots que emitían señales de compra, capturando a su vez esta señal de otros bots que a su vez capturaban de quien sabe dónde la señal. La burbuja absoluta. Las exigencias del camaleón del conocimiento son inmorales muchas veces: ese es mi convencimiento. Como también es mi convencimiento que uno paga por los caminos smarriti que toma en esta vida.

Una mañana me creé una cuenta falsa en Steemit.com. Dos semanas de espera tiene ahora mismo esa página. Está creciendo de forma masiva, sobre todo fuera de España. Por un sólo motivo, opino: los “me gusta” son dinero. Para quien los recibe y para quien los da (importante). Un post de éxito puede cosechar Steem Dollars, que se cambian en Binance o Poloniex por Bitcoins sin problema (he traficado con ellos en Poloniex). Me hice una cuenta porque vi a algunos usuarios españoles que, simplemente subiendo fotos de la Sagrada Familia y diciendo paridas al respecto, cosechaba cerca de un centenar de dólares al cambio por post.

Cuando me aceptaron subí un perfil falso y me hice pasar por una investigadora de fenómenos Ovni. Mi intención, tras haber estudiado con detenimiento el funcionamiento de la red: crear una especie de Carmen Porter – Iker Jiménez de Steemit, nicho vacío en español, y comercialmente siempre funcional -oh, la brujería! En mi estudio, mientras esperaba a que Steemit me aceptara en la red, comprendí el funcionamiento de esos “me gusta” monetizados. Quisiera profundizar un momento en ello, porque es sofisticado.

steem dollars

Regla y distorsión

Cuando alguien sube un post en Steemit, puede seleccionar cómo quiere cobrarlo: Steem Dollars (Dinero) o Steem Power (Autoridad). Por definición, está marcada la casilla 50% / 50%. Pongamos por ejemplo que acabo de publicar un post sobre ovnis. Aquí lo que ocurre con las votaciones una vez se ha publicado el post:

  • Si un post se vota los instantes que siguen a la publicación, el 100% de la recompensa de curación va al autor. Se considera un voto precipitado, por lo que el que vota no va a ganar nada.
  • Si uno otorga un me gusta pasados 30 minutos de la publicación, el 100% de la recompensa va al curador.
  • Entre 0 y 30 minutos, por cada minuto que pasa, mayor parte de la recompensa va al curador.
  • A los 15 minutos es una división 50/50.
  • A los 3 minutos, el 90% corresponde al autor y el 10% al curador.
  • A los 27 minutos, el 10% corresponde al autor y el 90% al curador.
  • Otras reglas. Ningún autor cobrará nada a partir del quinto post publicado en un mismo día.

La distorsión que se crea con este sistema, en apariencia bien pensado para controlar el spam y para impulsar la lectura en secciones profundas del timeline, es clara. Quien surfea por el timeline de Steemit no surfea en busca de contenidos, sino de dinero. La cantidad de morralla y post patéticos que pueblan la red me parece prueba de ello. Además, de acuerdo con lo experimentado, uno puede limitarse a subir cuatro post al día cogidos del Google Traductor y, a medio plazo, obtener unas ganancias sustanciales sin que Steemit posea ningún algoritmo de detección de contenido traducido por robots (sería demasiado caro para ellos supongo).

Método y resistencia

Por lo que, si nos ceñimos a lo camaleónico, eso mismo fue precisamente lo que hice: utilizar el Google Traductor y publicar a diario noticias traducidas por robots. Este proceso se podría automatizar y sólo sería una cuestión de tiempo romper las defensas de Steemit y crear una especie de spam a largo plazo.  Esto es un win-win para quien busque dinero. Para quien no esté pensado en ello, sino en lo locos que nos hemos vuelto, esto es ya tocar el hueso del síntoma.

Estamos cerca de algo -uno quiere confiar en que lo que se acerca no es el Autofac, pero así lo sospecha: se acerca el Autofac.

Este bucólico texto sobre Cerdeña, guía completa en 400 palabras sin tildes, ha cosechado 129 Steem Dollars. Esta entrada infiltrada con puro spam promocional, reflexiona con gran profundidad psicológica acerca del miedo. Lástima que sea contenido copiado; ha cosechado ya 114 Steem Dollars. Un viaje por el Cap de Creus con fotos borrosas y textos con emocionabilidad de listín telefónico es el ejemplo del influencer clásico de Steemit spanish. Y no podía faltar toda la enseñanza de oriente concentrada en 250 palabras: Cómo relajarse después de un día de estrés; 157,80 Steem Dollars. Para tener una panorámica completa de las dinámicas de Steemit merece la pena descender hacia la zona de comentarios en cada uno de estos enlaces. Encontramos una suerte de mercadeo de opiniones predefinidas. Grandes cantidades de tráfico de no se sabe qué.

Flujos densos y muertos que burbujean.

 

lacan google poesia seo

Lacan, Google, y el poder del lenguaje poético

I have been kind. See, I have left the jars sealed,
Lest thou shouldst wake and whimper for thy wine.
And all thy robes I have kept smooth on thee.
Ezra Pound

 

No sé hacer otra cosa que saquear. Por eso tantas veces he fantaseado con el vampirismo, disfraz sofisticado del latrocinio y la violación. Tampoco olvido las palabras de un anciano profesor de pedagogía escuchadas hace años en un sórdido máster de periodismo científico. Valieron sin duda los dos mil euros del curso y han determinado parte de mi vida. Ya habíamos repasado la historia general de la física en 4 horas, y la historia de la biología y la historia de la psicología, todo ello en un total de 12 horas. Alelados estábamos por el saber y, sobre todo, por la posibilidad de adquirirlo en su totalidad en cerca de 20h magistrales según se nos había prometido, habilitándonos así para ser “periodista científicos”, cuando apareció el calvo y anciano hombre. Su traje clásico, con mocador en la pechera, emanaba un impreciso perfume que ahora sólo puedo evocar fácilmente si huelo un kiwi. Era el catedrático de pedagogía y venía hablarnos de su campo. Y ya estaba yo dispuesto ante la hoja de apuntes para concentrar el saber mundial en tres páginas manuscriptas cuando comprobé que la clase no iba a ser de esa naturaleza. Gloriosamente, no iba a haber resumen en 4h de la historia general de la Pedagogía. En cambio, el hombre empezó a hablar de sus investigaciones personales en el campo. Qué triste y cinematográfica es nuestra mente, pienso ahora, pues de aquellas cuatro horas sólo me queda una única anécdota, que además ha sido idolatrada -lo cual es pecado-.

El profesor dijo: ante un problema dado, tendemos a penetrar en el camino de nuestros prejuicios a medida que la respuesta se dilata.

La habilidad de los grandes jugadores de ajedrez reside, en gran medida, en la capacidad de descuadrar la lógica de un movimiento dado. Es decir, ante un problema dado, son capaces de quebrar los caminos matemáticos de la propia experiencia y encontrar soluciones distintas. Estas soluciones, por su naturaleza disruptiva, son arriesgadas. El profesor dijo que en el campo de la pedagogía se habían dado grandes avances cuando los investigadores habían comprendido que en otras disciplinas cercanas, como la zoología, había conocimiento útil al que no estaban accediendo por puro prejuicio, o primitivo efecto burbuja (el gremio). Por lo que la idea es muy simple y, de acuerdo con mi experiencia, funciona inexplicablemente incluso cuando se lleva hasta su extremo: ante un problema dado para el que no encontramos más camino que el ya transitado en vano: ruptura total. Muchas veces, ejecutada de la manera más simple: coger un libro cualquiera de la estantería, leer al azar, y buscar una conexión posible con lo que se está pensando. Cualquier conexión posible. El método se perfecciona con el tiempo: cuando hay un problema dado, hay ya un conjunto de libros a los que se acude. Este conjunto de libros mental siempre pertenece a un conjunto de saber y semántico exterior al conjunto de saber del problema dado. Si me topo con un problema de SEO Técnico de naturaleza puramente práctica, tengo a La Biblia como un posible libro de referencia para realizar el ejercicio de escapada.

Quiero profundizar un momento en la naturaleza de este ejercicio o práctica. Cuando hay un problema dado (por ejemplo, darle coherencia a este artículo), no sólo acudiremos a un conjunto de libros que vagamente podrían tener afinidad (la sofisticación de esta afinidad dependerá de nuestro dominio del lenguaje poético, como veremos), y no confiaremos absurdamente al azar una posible respuesta. Es esencial, también, saber comprender las semejanzas sinestésicas de un problema para poder encontrar las mejores respuestas posibles. Por ejemplo, sin saberse cómo, un día estudiando el concepto gráfico aplicado al trading de “la nube de ichimoku”, pensé que sería conveniente repasar la conceptualización de la música atonal de Shönberg (habrá artículo). Cualquier investigador serio objetará que es un método diletante y sin posibilidad de sistematización (depende de la capacidad de viraje de la mente de quien lo utiliza), por eso sugiero utilizarlo en páginas web de esta naturaleza (esta misma): blogs que son mucho más literarios que académicos, y que no entran ni entrarán en circuito alguno (y que nadie lee). Este artículo pretende ser un ejemplo del método, al mismo tiempo que se piensa a sí mismo en su proceso.

Un axioma: Es el momento de prestar atención a los equívocos y los intersticios, porque en lo sustanciado y fantaseado no hemos encontrado ninguna respuesta. Veamos cómo. Ya aviso que en este artículo voy a realizar muchas digresiones: es recomendable leerlo en papel.

 

Jacques Lacan

Hay un libro de Jacques-Alain Miller que me ha acompañado a lo largo del último mes. He dilatado mucho su lectura porque es un libro difícil que resume la última etapa del pensamiento del psicoanalista (y enorme filósofo) Jacques Lacan, el últimisimo Lacan (Tout Dernier Enseignement). Aunque en las primeras páginas se hace un alegato a favor de la claridad, debemos disentir con el autor acerca de su concepto de claridad: el libro, aunque en parte clarificador frente al rarísimo pensamiento de Lacan, no es todo lo clarificador que podría ser. El mismo pensamiento de Lacan, según Miller, “se renovaba cada día”, por lo que hay diferencias sustanciales entre lo que pensó Lacan al principio de su enseñanza y lo que pensó en su ultimísima enseñanza (esta traducción tiene algo de hilarante; cada vez que la escribo me río). Hay etapas, como suele ocurrir con todo pensador, y hay una especie de radicalización al final, que es la que aquí nos interesa.

Para mi gusto, Lacan tiene un vínculo estrecho con Nietzsche: es radical, muy raro incluso para nuestro tiempo y por eso ambiguo o muy velado en sus afirmaciones. Cada vez que en el libro de Miller llega un entrecomillado con una cita de Lacan, uno, por decirlo así, se abrocha los cinturones.

Lacan no miente cuando, al principio de una de sus clases, dijo sobre el estrado: “Yo inventé lo que se escribe como lo Real”. Me lo imagino en la proa del barco Titanic, contra viento y marea, diciendo “Yo inventé lo que se escribe como lo real”. Sus afirmaciones suelen tener cierta carga bíblica en la formulación sintáctica, yo diría que extrema el francés como pocos escritores franceses lo han hecho -y eso que, principalmente, lo que tenemos es una transcripción oral.

Dichas afirmaciones, que suelen sucederse frase tras frase en complejos párrafos, crean un entramado que te arroja al pensamiento loco y febril. Como ocurre con Nietzsche, lo que dice Lacan es independiente de su sentido. Lo que nos golpea en primera instancia es su fuerza y lo extraño de cada propuesta. Uno lee: “La alucinación es el fenómeno o la manifestación de un real surgiendo en la verdad” y sabe que aquí hay mucho que pensar, porque todos los sustantivos utilizados tienen, en apariencia, significados desviados frente a lo que, comúnmente conocemos (¿real? ¿verdad? ¿alucinación? ¿manifestación? ¿surgiendo en la verdad? surgiendo en la verdad…).

Lee: “El inconsciente está ubicado en el Otro como portador de los significantes que mueven los hilos del sujeto”, y piensa, a priori,  what the fuck? Cuidado: no es mi intención explicar estos conceptos aquí, porque lo que me interesa es precisamente el análisis de su existencia y formación. Sobre tales conceptos, sólo diré que, a mi juicio, tienen pleno sentido y son devastadoras cuando uno (tú o yo) comprende el significado aproximado de cada uno de los términos según su pensamiento (inconsciente, Otro, portador, significantes, los hilos, sujeto). Lacan ofrece una descripción completa de la psicología humana, funcional, perfectamente adecuada a occidente y, sobre todo, original. En muchos aspectos, como veremos y como pretendo demostrar, es totalmente visionario.

Estrechemos el círculo lentamente hacia el tema que nos ocupa. Hay una frase en concreto del ultimísimo Lacan que me llamó la atención:

“Somos hablados, y debido a esto, hacemos de las casualidades que nos empujan algo tramado. Hay, en efecto, un tramo -nosotros lo llamamos nuestro destino”.

Aquí sí una explicación, pues tomaremos este hilo. Para Lacan, la adquisición del lenguaje es el fundamento de la existencia de la patología. El síntoma ocurre en el hombre por la existencia del lenguaje. La existencia del lenguaje nos ha llevado a articular la realidad operativamente en por lo menos tres niveles: lo Simbólico, lo Imaginario y lo Real. De este último, lo Real, no conocemos nada directamente precisamente porque poseemos el lenguaje. El lenguaje, su articulación, nos impide conocer lo Real (por ejemplo: cómo un ser animal percibe el mundo sin historiarlo y narrarlo). Ahora mi explicación se vuelve un poco más grosera, pero quiero que se comprenda: el ultimísimo Lacan duda, de alguna forma, de la existencia de algo que podamos llamar sujeto. El síntoma y los agujeros que ocurren entre los niveles y que se representan en la forma de la pulsión parecen revelar algo ciertamente inquetante: en gran medida, uno cuando habla, sólo habla para sí. Es decir, Lacan descubre que en el hablar hay una gran parte de material que no pretende ser más que autocomunicado. Aquí surge un problema claro: ¿lo que tiene sentido para mí, tiene sentido por ello para el otro? ¿Qué es el decir? ¿Por qué usamos unas palabras y no otras, ciertas construcciones, por qué determinados lapsus, nombres, verbos? Cuando Lacan define lo que ocurre en la sesión con el psicoanalista pone en escena ese hablar para sí que nos caracteriza. Ante el psicoanalista, personaje neutro en la escena, el analizado sólo habla para sí (un espejo tiene delante, si el analista es bueno).

Hace dos años que realizo un psicoanálisis y entiendo perfectamente a qué se refiere. En la sesión con el psicoanalista, la persona que tienes delante es para ti un recipiente vacío. Pues no sabes nada de él y él nada revela al respecto. Se conoce desde hace décadas que, en determinadas situaciones, puede darse algo conocido como la transferencia. Cuando ocurre la transferencia, el paciente está totalmente en el hablar para sí, y de alguna forma ese hablar para sí desactiva parte importante del pensamiento consciente. En la sesión con el psicoanalista ocurre muchas veces que uno inicia un hilo discursivo, y que poco a poco, con escuetas respuestas por parte del psicoanalista, este hilo se vuelve extraño, y uno tiene la impresión de que empieza a decir cosas que no quiere, a hablar mal -en mi caso, empiezo a mezclar catalán con castellano, entre otre lapsus verbales y equivocaciones-. De pronto, uno toma consciencia de su falta de consciencia y vuelve. Pero puede decirse claramente que durante un rato, uno sólo ha hablado para sí mismo, como si delante hubiera una pared: lo que se decía en ese raro modo automático de la mente no pretendía propiamente una respuesta de nadie, aunque la reclamara. En ese hablar para sí el analista ha podido de pronto entrever patrones y rasgos, que tarde o temprano centrarán el síntoma, cuáles son los agujeros que hay que rellenar o fibrar en el entramado simbólico-imaginario-real (existe un método, que parte de un esquema muy convincente -el del nudo borromeo-, aplicable en terapia con resultados prácticos imposibles de medir estadísticamente. La ciencia lo rechaza por que la ciencia es un viejo dinosaurio conceptual, creo).

Lo importante, ahora: Lacan opina en su últimísimo pensamiento que el analista debe tener, en el momento de la transferencia, la habilidad del mejor lector de poesía. Miller lo resume como: “El analizante habla, hace poesía, mientras que el analista corta”. ¿Por qué? Lacan dice: “Sólo la poesía permite la interpretación”, y Miller añade: “Pero esto sólo es válido con la condición de demostrar que la poesía está doblemente articulada. La poesía produce un efecto de sentido, pero produce también y al mismo tiempo un efecto de agujero, un vaciamiento”. Prestad atención al placer que sentís cuando leéis un buen poema: gran parte de ese placer de sa porque, además del sentido, también hay espacio para su falta, a la que no podemos poner palabras, pero que opera en tensión. Las claves de esta afirmación que trataré de articular son dos: poesía e interpretación.

Primero, con todo esto no podemos hacer ciencia: no sirve. Como tal, una interpretación no tiene valor ni de intercambio ni de uso: es sin valor más allá de lo individual porque es intransferible. Lacan sugiere que el analista actúa sobre la conjunción del efecto de sentido y el efecto de agujero, lugar donde se produce el equívoco. Cuando el analizado, en la transferencia, muestra sus cartas, el analista ataca ciertos significantes y significados y, tras la interpretación, pone en juego nuevos significantes y significados a partir del efecto de resonancia. (intentaré explicar con detalle esto, pues es el fundamento del artículo). Un ejemplo simple: supongamos que una persona, ante el analista, todo el tiempo tiende a enjuiciar los hechos de su vida de manera polarizada: “esto es bueno, esto es malo”. Cada vez que el analizado realiza un comentario por el estilo, el analista puede contestar “Bueno, no siempre todo es bueno totalmente, o totalmente malo”. Es un ejemplo tonto, pero debe ser entendido. En este momento el analista ha sugerido una variante que ataca a varias estructuras conceptuales del analizado sin tener la apariencia, propiamente, de ataque. Ha afirmado algo que resuena en lo dicho por el analizado (no todo es bueno ni malo) y ante lo que el analizado responde por lo menos teniendo en cuenta como posibilidad el nuevo significado (este ejemplo concreto lo he experimentado muchas veces, y con el tiempo ha surtido su efecto, pero requiere de habilidad y es mucho más sofisticado de lo que muestra el ejemplo). La situación de transferencia es una situación de vulnerabilidad del analizado, y en ella el analista puede conseguir que el analizado construya, por sí mismo, nuevas estructuras (con los beneficios y peligros que eso conlleva: delicadísimo trabajo).

Por otro lado, el lugar común, esas palabras gastadas que se usan repetidas veces pero han perdido su carga (ejemplo: “baño de multitudes, arder en deseos, espiral de violencia”), no es otra cosa que un artefacto cuya tensión efecto de sentido – efecto de agujero ha sido resuelta. Esta afirmación implica afirmar, a su vez, como ley, que todo lo que se viraliza y se fija en la memoria colectiva pierde con el tiempo su tensión interna, específicamente su valor poético, siempre. El efecto tiene sus gradaciones también en el nivel individual: escuchar cien veces una misma canción cancela su poder estimulante. (No obstante, un aparte, hay cosas que deben estar del lado de la repetición y la costumbre, no hay aquí ningún alegato romántico). Lo que determino aquí es: La tensión entre el efecto de sentido y el efecto de agujero es una fuerza. Una buena metáfora se distingue por establecer en la resonancia entre sus elementos una extrema tensión sentido-agujero. Dirigida adecuadamente, cualquier formación del lenguaje que aproveche estos conceptos, puede ser punto de partida para la transformación de las estructuras de pensamiento del paciente en su fundamento, y con ello para el cambio en la conducta. Existe un poder verdadero en quien comprende y profundiza en el lenguaje poético. Antes he dicho una fuerza, y no había error: una fuerza. Por lo menos mucho más poderosa que el odio, y menos que el amor.

Para explicarlo mejor, me gustaría aquí dejar de golpe a Lacan, a quien ya he violado bastante (pensarán los psicoanalistas y filósofos; pero no me importa, muy pocos han tocado jamás la transversalidad loca a la que yo estoy abocado, lo que extraigo sólo puede ser en bruto), para dar un viraje: quiero centrarme en los asesinos del lenguaje poético: Google. De acuerdo con la premisa de este artículo: nos vamos a entender por el extravío (espero): en un ejercicio de giro radical abandonamos el vaporoso y etéreo mundo del psicoanálisis, para adentrarnos en la abstracción suprema del algoritmo.

 

Google

La lectura de Lacan se inserta de pleno en un amplio período histórico de mi vida en el que ha existido un particular interés por Internet. Ese interés por Internet no es otra cosa que Interés por el ser humano. Internet es inagotable, y en sus ramificaciones encontramos la posibilidad de mundos con lógicas divergentes. Internet es uno de los lugares donde nace lo nuevo, y con lo nuevo, como el propio Lacan pensaba, me refiero a algo que no ha sido pensado todavía (otra cosa que no puede hacer la ciencia, sino sólo los genios que la modifican su camino a piñón fijo). Por eso lamento haber estudiado periodismo. Lo que no lamento, en cambio, es haber estudiado SEO. Con SEO me refiero a Search Engine Optimization (Optimización de motores de búsqueda). Es un oficio que exige un alto conocimiento del lenguaje, así como de los campos semánticos y las estructuras. Exige un pensamiento ideal para ingenieros o personas capaces de mantener en su cabeza complejas estructuras dinámicas (números, relaciones, objetos abstractos en todo momento). En la oficina donde trabajo son necesarias herramientas automatizadas para gestionar las superestructuras de las webs gigantes. El oficio del SEO es, sobre todo, de lectura, comprensión de datos, y racionalización textual.

Sigan este razonamiento para sumergirnos brevemente en el sentir del, así llamado, SEO specialist. Tenemos una página web que cuenta, por ejemplo, con mil artículos. Estos mil artículos los escribió alguien por placer y sin pensarlo mucho. Todos ellos hablan de tostadoras. Al hombre que hizo tal web, le encantaban las tostadoras. Cada tarde, sin faltar una buena tostadora en el regazo, escribía sobre tostadoras en su página. Supongamos que ese hombre se da cuenta un día de que, después de escribir mil artículos, no tiene apenas visitas en su página. Y no sabe por qué. Por eso, nos llama. Nosotros, desde nuestro escritorio de mimbre, lo atendemos: ¿Sí?, el hombre nos dice que tiene ese mastodonte con mil artículos y que quiere “posicionarlo”. En ese momento, una vez acordadas las condiciones, el SEO specialist (¡la ultimísima enseñanza!) empieza a examinas la web de tostadoras con varias herramientas de pago, sus armas. Escuchad sus melodiosos nombres: Ahrefs, Semrush, Backlinkseo Tools, Majestic SEO, Screaming Frog (este, sin duda, es el mejor). Estas herramientas tienen el poder de decirnos dónde está posicionado exactamente cada artículo de la web de tostadoras. Nos dice, por ejemplo, que este artículo se encuentra en la posición 50 para la keyword “Lacan”, palabra que se busca quinientas veces al mes en España a través del motor de búsqueda Google. Lo que tenemos de pronto es un mapa de palabras clave.

En el caso de las tostadoras, estos programas y el estudio exhaustivo de las métricas, nos dicen: algún artículo de vez en cuando se ha posicionado, pero se observa claramente que el ser humano que ha escrito este blog, lo ha escrito como ser humano, y no como debería haberlo hecho: como robot.

Cuidado, seamos precisos. Primero, tened en cuenta esto: ahora mismo, en 2018, es muy probable que el algoritmo de Google sepa exactamente cómo escriba un ser humano y ya no quiera escritura robot. Pero durante años quiso escritura robot. Durante años, por lo menos dieciocho, la web se ha llenado de contenidos escritos con esta lógica. Si uno busca “por qué ronronean los gatos”, encuentra textos que marcan mucho una sintaxis de frase breve y un tanto repetitiva. Si uno repasa los resultados de las primeras páginas no tarda en notar que todos ellos son copias de sí mismos, exceptuando gozosas excepciones. Hay que profundizar en el paginado para encontrar alguna cosa distinta.

¿Por qué ocurre esto? Porque Google puso publicidad en su buscador y con ello nos condenó, literalmente, a la locura y de nuevo al fascismo, como veremos y estamos viendo. Ese simple error, fue determinante. Ya he mencionado varias veces y he citado cómo los propios fundadores del buscador pensaban que la inserción de publicidad en los resultados iba a desfigurar los resultados de búsqueda. Pero no sólo fue la publicidad, sino el planteamiento filosófico de base, lo que nos conduce a la tragedia. Volvamos a las tostadoras para luego volver a esto (soy inclemente con el lector esta vez. Si no lo fuera no conseguiría expresar propiamente lo que quiero: mis disculpas). Como he sido contratado como SEO specialist por el hombre de la web de tostadoras, arreglo técnicamente su página web y realizo lo que se conoce como un Keyword Research.

En un Keyword research simple, uno puede poner en marcha varias herramientas. Yo os mostraré por comodidad Ahrefs. En Ahrefs hay recuadro llamado “Keywords Explorer”. Entramo allí y aparece un recuadro blanco. Introducimos la palabra “tostadoras”, y penetramos en el maravilloso mundo de la semántica robot (¡lo adoro!):

tostadoras kw research

¿No es delirantemente maravilloso? A partir de Tostadoras, Ahrefs nos ofrece 499 palabras clave (con datos detallados de cada una y subbúsquedas como la que veis en imagen, ramificación eterna) que contienen el término tostadora + otro término (o más: long tail). Tambien, Ahrefs nos ofrece 560 variantes un poco más sofisticadas (palabras asociadas temáticamente que no tienen por qué contener la palabra tostadora). Luego, nos sugiere otras 245 palabras y, por último, una nueva herramienta: las palabras que están empezando a buscarse ahora. Lo que vemos en el cuadre de abajo a la derecha es un raro caso (de momento, pronto será normalísimo) de long long tail, una palabra clave quizá buscada a través del reconocimiento de voz.

Bien, el especialista SEO, con todo esto, reescribe los mil artículos, marcando en cada uno una palabra clave y creando una jerarquía de enlazado interno (unos artículos enlazan a otros potenciándose) que, de pronto, se afina con las reglas de Google y empieza a posicionarse. El método es muy complejo y, opino, difícil. Por ejemplo, aunque se marque en cada artículo una palabra clave, el verdadero maestro de los textos SEO sabe que la clave está en el arrastre. En todos los textos debes tener en mente el máximo número de palabras clave, y utilizarlas, dispersarlas por la página. Siempre hay que tener en cuenta que es preferible una escritura creativa y natural, a una escritura robótica, hoy en día. El mundo del SEO es como el de las brujas pirujas, y la mayor parte de la gente vende humo. Quizá yo mismo os esté vendiendo humo, es imposible incluso para mí saberlo con total certeza. Pero sí puedo decir y demostrar si alguien lo solicita que, mediante esta técnica, entre 2015 y 2017 tuve, junto con un fiel amigo, casi un millón de lectores (el problema es que no leían mi literatura, sino textos de tostadoras).

Entonces, vemos que hay unas “reglas de Google”. ¿Cuáles son esas reglas? No lo sabemos. Algunas empresas privadas las infieren a través de análisis masivos de resultados de búsqueda y cambios de posiciones y dicen, por ejemplo: “en 2018 recomendamos reducir la densidad de las palabras clave principales de todos los textos”. En ocasiones, trabajadores de Google aparecen como sibilos y, sin decir nada a las claras, te sueltan una ambigüedad. Es un mundo muy oscuro. Yo no quiero criticar su mecánica, al contrario. Pienso que es una construcción impresionante y un ejercicio de inteligencia humana descomunal. Sin embargo, tiene un único fallo: ha tomado unos principios filosóficos como los principios filosóficos, y con ello, repito, nos ha condenado al fascismo.

En su nacimiento, Google era un tonto bebé al que podías engañar fácilmente. Clasificaba las páginas según el número de enlaces entrantes: cuantas más páginas te linkaban, más fuerte eras. Y al mismo tiempo, posicionaba muy alto textos SEO primitivos, muy repetitivos en sus palabras clave (para algunas búsquedas todavía aparecen, sorpresivamente, esos vestigios arqueológicos del pasado). En el año 2006, una actualización del algoritmo desindexó del buscador a la empresa BMW por Keyword Stuffing. Los robots refinaron su capacidad de entendimiento del texto y comprendieron que BMW realizaba prácticas artificiales de escritura. Poco a poco, estoy resumiéndolo mucho pues esto es un artículo y no un mamotreto, Google puso en marcha modificaciones en el algoritmo que sofisticaron su modo de posicionar las webs. Penguin, Panda o Hummingbird son nombres de piezas clave que han ayudado a que hoy, el buscador, sepa distinguir un texto bien escrito (siempre según sus criterios) de otro que intenta burlarte o hacer trampas. En el oficio del SEO hay personas que hacen Black Hat SEO (intentan burlar al buscador y aprovecharse de sus debilidades) y personas que hacen White Hat SEO (intentan comprender al buscador y seguir al pie de la letra y de forma actualizada la evolución de sus reglas). Yo me inclino y me intereso por lo segundo. El mundo está representado en cada una de sus partes, y cada una de sus partes en el mundo. Hoy en día, debido a la sofisticación de Google, es muy difícil que puedas engañarlo. Así que hay que hacer las cosas a su manera, y de esta forma mágicamente nuestra página de tostadoras triunfa en las SERPs (como en el psicoanálisis, aquí también hay jerga: Search Engine Results Page, página de resultados del motor de búsqueda).

Para mí, la idea está clara. Durante por lo menos dieciocho años hemos consumido en occidente cantidad masiva de texto obtenido en resultados de búsqueda. Por supuesto, no estoy diciendo que Internet contenga sólo eso (Internet es un mundo, en toda su extensión y profundidad, aquí tratamos un aspecto muy masivo de él). Debimos tragarnos textos de este tipo de forma salvaje por lo menos entre 2004 y 2014. Necesariamente ha tenido consecuencias en nuestra mente.

¿Qué consecuencias ha tenido?

 

El poder del lenguaje poético. La mente seca

Google es promotor indiscutible del positivismo. Toda página web debe ser racionalmente comprensible. Si un día al creador de una web le da por empezar a hablar de otras cosas, la valoración de Google de esas otras cosas podría entrar en conflicto. Si en el blog de tostadoras un día, su autor, en arrebato romántico, escribe la reseña melancólica de un libro, Google se preguntará, de acuerdo con su positivismo: ¿Qué hace una reseña de un libro en una página de tostadoras? ¿Tiene eso alguna relación? Como no la tiene, no le vamos a dar valor en los resultados de búsqueda.

En cualquier proyecto de internet que pretenda aparecer en los resultados de búsqueda sin palabras clave “de marca” (Uno puede crear y posicionar socialmente una nueva palabra clave. Ejemplo: “forocoches”), es necesario acotar un tema y un grupo semántico. Si tenemos una página de tostadoras, hay ciertos límites del conjunto semántico que conforma tostadora, que no deberíamos pasar (escribir una reseña literaria estaría fuera del límite semántico tostadora, más bien en un grupo del estilo “literatura” o “libros”). No tengo especial interés en describir cómo se se hace la taxonomía de una web, sino en señalar únicamente que se realiza este trabajo de acotación semántica siempre que hay que posicionarla.

Lo que tenemos, por lo tanto, es una enorme cantidad de textos, leídos durante años, que se guían por principios de escritura SEO, cuyo principal distinción es la agrupación semántica.

Recordemos a Lacan y volvamos al lenguaje poético. Un texto SEO, con una palabra clave y por lo menos cinco secundarias asociadas, ya se conceptualiza a priori como un texto que va a ser contrario a la idea de crear tensiones entre los significados. Más bien, se suavizan esas tensiones, pues estamos obligados a ir repitiendo palabras clave y a acotarnos al tema (y si nos salimos de él, estrategia posible para disfrazarnos ante los robots de Google, muy inteligentes, no podemos marcharnos muy lejos del grupo semántico).

Durante años, mientras el buscador no fue los suficientemente sofisticado, hemos leído textos cuya tensión efecto de sentido – efecto de agujero ha sido resuelta: lugares comunes funcionales en sí y en conjunto, en bloque: eso es lo que hemos leído. Y ahora que el buscador se ha sofisticado y puede distinguir el evidente problema que se deriva de esto, entramos en la era del vídeo, llegan las búsquedas por voz, el texto ya no será leído otra vez.

Mi tesis: El psicoanálisis, cuando trabaja en escena, trabaja con el lenguaje poético porque el lenguaje poético es una forma de transformación y dinamismo. Los textos SEO primitivos que hemos leído sistemáticamente (y seguimos leyendo, penosamente) durante una década presentan un esquema contrario, donde la acotación semántica retiene el posible movimiento transformativo: hay petrificación. Si estamos en una web de tostadoras, nuestra mente no saldrá jamás, por más que leamos entradas y entradas, de las tostadoras & company. No hay contrapunto, ni tensión por oposición, ni formulaciones poéticas, y además se exige una sintaxis seca, de frase corta (un texto a lá Lacan sería probablemente indexado, un texto a lá Proust jamás lo será), sobreoptimizada con conectores, visualmente fragmentada, etc: en definitiva, la sequedad, y por acumulación, el secamiento de ciertas fuentes primarias de nuestra mente. Y a continuación, por falta de tensión entre los significados distantes, la instauración definitiva de una forma de hablar muy distintiva de quien ha sido infectado por esta enfermedad: el hablar para sí enquistado, lleno de lapsus, de los youtubers, el lenguaje coach, Donald Trump, Hombres Mujeres y Viceversa, Risto Mejide (el personaje, claro), etc, portadores del vacío, constituidos en el vacío, alelados por el vacío, promotores del vacío. Otra idea, ya más fantasiosa: cuando los significados se petrifican y vacían, llega el fascismo. Las tensiones ya no pueden resolverse por la palabra porque la palabra ha dejado de ser un camino, y carece de dinamismo. Se pasa a otras cosas, entre ellas, la violencia efectiva y simbólica (casi siempre ya gobernada por el inconsciente).

Por último, quiero mencionar algo que me ha entristecido. Es notorio y sabido que yo siempre he sido una persona de letras. Y es normal, por ello, que quien me conoce tenga ciertas expectativas respecto a lo que yo debería ser o soy. Desde el principio, en muchas personas, encontré oposición cuando anuncié que estaba interesado en el mundo del SEO. Con el tiempo, y llegando a alcanzar cierto nivel profesional que me ha conducido a trabajar en esto, percibo claramente que muchos creen que estoy en alguna clase de locura, o bien desviado, equivocado. Lo percibo de personas del mundo de la literatura, el arte, en personas cercanas. Quiero que quede claro que considero tales prejuicios efecto directo de lo que estoy diciendo. Y me pone furioso la ceguera que les hace creer en mi ceguera. He emprendido este camino porque me gusta trabajar con palabras, porque no he encontrado otra manera de dignificar mi trabajo dentro del orden simbólico del capitalismo -el mundo editorial es una farsa, señores-, y lo necesitaba a riesgo de enfermar definitivamente de neurosis, y porque quiero encontrar las fuentes finales, las razones de lo que ha ocurrido en mi mente, de la lucha que se lleva a cabo allí a partir de esta experiencia alucinógena casi, que considero única, y que vence de la parte de la poesía y la verdad, y no del vacío y la cosa porque gasto las noches frías en escribir estos textos, y en hacerme mi propia poesía.

 

Reseña de libros leídos: Enero 2018

Con la idea de mantener una regularidad, sigo con el recuento de últimas lecturas. En este caso, aunque digo enero de 2018, algunos libros corresponden a diciembre de 2017 o fueron empezados entonces y terminados en enero de 2018. Lamento leer varias cosas al mismo tiempo y, en ocasiones, demorar la finalización de una lectura durante meses o años (como fue el caso de Tipos Psicológicos, de Jung, que empecé a leer hace seis años y todavía no ha terminado). Todo esto lleva a un desorden difícil de ordenar aquí: siempre tengo problemas con las clasificaciones. El caso: aquí comentarios ligeros acerca de lo leído. En algún caso hay enlace a reseña más extensa (o lo habrá).

El ultimísimo Lacan, de Jacques-Alain Miller

A pesar de los avisos y alertas, he empezado a introducirme en Lacan. Curiosamente, he empezado leyendo un comentario de su epígono-comentador Jacques-Alain Miller que se centra precisamente en la ultimísima enseñanza (Tout Dernier Enseignement) de Lacan. De alguna forma pensé: si acudo no al último, sino al ultimísimo Lacan, obtendré el fruto maduro de todo su pensamiento, y luego ya ascenderé hasta la fuente. El libro es clarificador, aunque uno va descubriendo en la lectura motivos para la inquietud. Miller se hace hacia la mitad del libro francamente pesado: su egocentrismo es palpable en el estilo, y por el estilo mismo y el modo de decir, se distingue en él un exceso de idolatría. Al principio del libro critica la disancia (hablar en jerga incomprensible), pero muchos de sus párrafos son pura tontería retórica aparentemente con sentido por la vía de la disancia. Por otro lado, vemos cómo hay un ultimísmo Lacan, un último Lacan, un primer Lacan, y hasta se llega a decir que Lacan “cada día refundaba su pensamiento”. Todo esto se maneja como si fuera una particularidad de Lacan y no una regla para cualquier ser humano, y sólo conduce a la confusión. Miller intenta encontrar coherencias entre las claras incoherencias de los diferentes Lacans. Para mí, el principal signo de inteligencia es la distinción. De haber sido más inteligente, Miller hubiera sabido ofrecer a sus alumnos (lo que leemos son clases) más precisión, mejor síntesis y mayor unidad. Los intentos de Miller a la hora de armonizar lo que, simplemente, son saltos o virajes en el pensamiento, muestran que no es un autor al que seguir leyendo mucho más. Idólatra y, por lo tanto, pecador.

ultimisimo lacan

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Diecinueve maneras de ver a Wang Wei (y otras más), de Eliot Weinberger

Obra maestra, como todos los libros de Weinberger. En mi opinión, la obra maestra es un artefacto literario que contiene nuevas directrices, patrones inéditos, y los incorpora en el contexto de la tradición. Por eso maestra, porque ejerce maestría sobre el resto, pienso tonta pero firmemente. El primer libro que leí de Eliot Weinberger fue Algo elemental (Atalanta). Esa obra contenía extraños ensayos ligados entre sí (por ejemplo, un magnífico ensayo sobre los tigres combinado con un recuento de todos los “Chang” famosos que ha habido en la historia de China). Muy pocos libros habían conseguido, hasta la fecha, generar en mí un sentido sinestésico completo. Al acabar Algo elemental, tenía en todo mi ser efectivamente, la percepción rara e inasible de lo elemental. Esta milagrosa percepción sólo la tuve en otra ocasión: Ordet, de Dreyer. Entiendo pues que Weinberger domina el arte de la escritura de ensayos incluso en su nivel más difícil, el poético. En Diecinueve maneras de ver a Wang Wei (y otras más), publicado por la exquisita editorial Días Contados, Weinberger presenta 29 traducciones de un mismo poema chino escrito en el siglo VIII (estamos ante una versión ampliada). Acompañan a estas traducciones, realizadas entre 1919 y 2006 (por autores sobre todo del ámbito anglosajón), comentarios del autor que muestran las extremas dificultades de comprensión de una lengua y una poesía como la china desde occidente. Al terminar de leer el libro queda clara una idea: el estudio del otro desde fuera no es más que la continuación del estudio de uno mismo. Otras lenguas y otras culturas tienen otros modos y otras formas de pensamiento. El buen traductor es quien comprende esa otredad, y la versa fielmente a su lengua, como hicieron Pound u Octavio Paz. Delicatessen.

wang wei weinberger

Paradero desconocido, de Kressmann Taylor

Un amigo me dio en mano este libro y me dijo: léelo, no tardarás más de veinte minutos. Y así fue. Paradero desconocido es un relato epistolar publicado, originalmente, en la revista Story, año 1938. La cifra no es baladí: es un relato anticipatorio. Taylor fue una autora poco prolífica y este su éxito más desmedido. El relato, que en sus primeros compases recuerda a muchos otros, empieza a jugar con las elipsis de tal manera que uno cae rendido ante él. Magnífico texto, de estilo muy contenido (hay literalmente, la sensación de que la autora está conteniendo una especie de rabia) que muestra, como lo hacen otras obras post nazismo, los extraños e incomprensibles procesos de pensamiento que llevaron a muchos a creer en Hitler. Un estudio similar, recuerdo, lo leí en Historia de un alemán, de Sebastian Haffner. He leído el libro en una edición antigua de El Círculo de lectores, pero supongo que habrá nuevas ediciones.

paradero desconocido

Bolsa para dummies, de Josef Ajram

Siento introducir a un parásito en el desfiladero de gloriosas lecturas, pero hay que comentarlo. Estos libros “para dummies” tienen sin duda utilidad práctica. Lo que uno se pregunta es por qué el 80% del texto es pura y absoluta paja de molino viejo. En mi secreta historia de dummie he leído varios pdfs de estos. Lo normal, en cada uno de ellos, es que para llegar al punto donde se te “enseña algo”, debes adelantar por lo menos hasta la página 150 (de un total de 200). En todos estos libros las 100 primeras páginas se pierden en tonterías de coach y mucho relleno. Esas 100 primeras páginas yo las reduciría a cuatro. Por otro lado, hay un descarado product placement, especialmente en el libro de Ajram, que lleva a la desconfianza. Lo que yo quería de este libro era empezar a comprender mejor el day trading, que he practicado y sobre el que escribiré algún artículo. Algunas cosas fueron comprendidas, pero en general, insustancialidad. El título es literal: en un libro para dummies, no esperes encontrar más maestro que otros dummies (y así nunca saldrás de la dummiedad).

bolsa dummies ajram

Caer, de Éric Chevillard

Al contemplar el rostro del autor en la solapa de libro, supe que encontraría lo tenebroso dentro, y la ingrata verdad. Caer es una región sumida en la animalidad, el tedio, la repetición, el displacer, la ruina y la escoria. Adorada novela que pongo en último lugar como contrapunto al nigromante Ajram. El estilo grandioso (traducción de Lluís Maria Todó) desplegado en un flujo ininterrumpido de párrafos que son escenas, pensamientos, descripciones de Caer. El estado más patológico del neurótico se representa simbólicamente en Caer, o así he querido leer yo este libro: como una advertencia no sociológica, sino psicológica, que me ha traumatizado, he de decir: “Hay tan poco que hacer aquí y todo es tan sencillo que una hora después del despertar ya hemos terminado la jornada. Así, para mantenernos ocupados, Perlaps ha ideado unos engranajes que descomponen gesto a gesto nuestras acciones más rutinarias, las ralentizan y, a veces incluso, y eso ya está previsto, se encallan, se calan, se bloquean. Y así, a trancas y barrancas, llegamos hasta la noche”. En Caer predomina el extermino, la moralidad es más bien allí un sucedáneo. Es como una muestra de lo que pasará cuando el mundo dummie se despliegue del todo, narrada con la fuerza de un narrador que lucha sumido en tal decadencia.

Buenas noches a las cosas de allí abajo.

eric chevillar caer

 

Criptomonedas: museo de Rara Avis

Durante mucho tiempo, ubiqué mi despacho en el sótano. Allí desarrollé mi estudio y práctica autodidacta con el objetivo de liberarme del yugo de un trabajo opresor. Tuve que prescindir de la fama a favor del secretismo, de mi nombre, de mis prejuicios. Entré en las cavernosidades y en ellas sigo. Uno de esos caminos fue el de las criptomonedas. Miren cómo enciendo el candelabro y qué sombras grotescas proyecta contra la pared. Ante el temor de caer en un autismo de la profesión y el pensamiento: escapatorias investigadoras, cambios bruscos, pírricas derrotas en el sendero opaco de la red y descenso hacia abajo, donde el mundo se constituye en nuevas formas dinámica; el agujero, la falla.

Si me siguen por esta escalinata de mármol podré mostrarles algunas criptomonedas que colecciono en mis estantes de alabastro, donde en otra época yacía la enciclopedia Espasa-Calpe. Un pequeño museos de maravillas a lo Roussell, si me permiten la comparación. Confío, en todo caso, que la extrañeza compense la deficiencia del orador. La experiencia es gratis, pero si ustedes quieren sentir en sus carnes la plena experiencia de la minería y el capitalismo salvaje, les recomiendo pulsar, en la barra lateral, “Start Mining” mientras leen el artículo.

BiblePay, la criptomoneda bíblica

«Aquí llamó a David y le dijo: “como vive Yahvé, que tú eres hombre leal y que yo veo con buenos ojos toda tu conducta en esta expedición, sin haber visto en ti nada malo desde que llegaste a mí hasta hoy; pero a los príncipes no les agradas”». Pecadora y, al mismo tiempo, criptomoneda. Biblepay se puede adquirir directamente desde su web o en algunos exchanges. Benefactora porque en todas las transacciones efectuadas con BiblePay se destinará un 10% de las emisiones en el blockchain a financiar orfanatos. De la misma manera que otras criptomonedas redirigen parte del producto de las transacciones y la minería a nichos como ciencia o investigación médica, BiblePay actúa como crypto-ONG.

Pero oh, ¡pecadores cristianos! Miren el gráfico del valor de la moneda y deleítense en la codicia y la ambición desatadas:

byblepay criptomoneda

El tres de enero vemos un famoso efecto de crypto-pumping (bombeo artificial al alza de un valor). La capitalización de ByblePay se multiplicó x16 en un sólo día, quizá en apenas unos minutos, para luego caer bruscamente de nuevo. Es sabido que en los fenómenos de pumping quienes ganan dinero (comprando barato, vendiendo caro, entre otras posibilidades más sofisticadas, como el margin trading) lo hacen a costa de una gran cantidad de usuarios que, en cuestión de minutos, pueden perder parte o la totalidad de su capital. Ustedes ven la contradicción de la especulación y yo alumbro con mi candelabro este estante vacío. Byblepay, la criptomoneda de los cristianos.

Dogecoin, el reino pagano

Veterana criptomoneda. Representa uno de los fenómenos sociológicos más raros que se han visto. Todo su valor se sustenta en una broma. Lean, de entrada, un comentario del creador de DogeCoin en Twitter, Jackson Palmer:

dogecoin

Palabra de un creador. El valor de Dogecoin se sustenta sobre la nada (hace dos años que no recibe actualizaciones técnicas). En una visita rápida al Reddit y al hashtag de la moneda en Twitter, lo que encontramos, principalmente, son memes y broma. El valor ha sido inflado por el amor simbólico a la propia moneda, la moneda del perro. La fundación de su comunidad de seguidores se dio en 4chan y Reddit hace ya cinco años, y se basó por entero en que parte del valor de una cosa puede ser estético, incluso diletante o vaporoso.

El poder paródico de esta criptomoneda es lo que me permite apreciarla. Quizá, también, deberíamos empezar a revisitar el concepto de valor.

united states of dogeland

En 2014 el equipo jamaicano de Bobsleigh pudo clasificarse para el Mundial de Invierno de 2014 gracias a una inversión por valor de 25.000 dólares, efectuada en Dogecoins. Ustedes saben que Jamaica no tiene nieve en sus posesiones.

dogecoin cripomoneda

FUCK Token, criptomoneda millenial

Hace años que nadie limpia estos pasillos de piedra. Disculpen lo húmedo y polvoriento del ambiente, pero como ven lo que les estoy mostrando es lo último de lo último. Ni en mis más locas imaginaciones de “lo último de lo último” podría haber llegado nunca hasta esta clase de “último de lo último”. He comprado una urnas para depositar en ellas las tétricas criptomonedas. Estas investigaciones sólo me han llevado a una vida en la paradoja. Una expresión última del liberalismo, una evolución en muchos aspectos destructiva para el propio sistema, es la que masivamente se está siguiendo en la red: por encima de cualquier otro movimiento que yo conozca.

Blockchain configura ya la red de computación más grande del mundo y sus ramas se extienden y penetran como una forma parasitaria (o no) en todos los ámbitos de la realidad. Fíjense en FUCK Token, una de las piezas estrella de la colección.

 

Palabras de sus creadores: “Con FUCK Token tienes una oportunidad única de expresar realmente cómo te sientes. Las criptomonedas están derribando barreras sociales, revolucionando el mundo de las divisas tal y como lo conocemos y FUCK Token se encuentra a la cabeza de la lucha. En nuestra sociedad actual vivimos un epidemia en la que millones de personas no tienen un carajo que hacer. Con nuestro ERC-20 FUCK Token hemos resuelto el problema”.

Curioso y muy censurable jpg he encontrado, muy descriptivo en cuanto a la relación de FUCK con Dogecoin.

fuck token

 

¿Te ha gustado un “shitpost” en Reddit? Muestra tu conformidad dándole un FUCK a su autor. ¿Tus amigos tienen problemas amorosos? Dales un FUCK y colócales una sonrisa en el rostro. Esa es la filosofía, literalmente, por eso guardo esta criptomoneda en una urna biológicamente aislada.

 

FUCK Token utiliza un tip bot que manda FUCKs a usuarios de Reddit. También se ha integrado con Slack, Twitter y Twitch. Viene a ser, en esencia, una forma de transformar en dinero los “likes”, en la línea de otras monedas como Steem Dollars (que comentaré en un artículo aparte, pues la conozco más a fondo).

Y aquí termina la visita.

Ustedes pueden verlo: hay más pasillos y urnas. Pero hoy sólo quería asustarles. Los brazos de las criptomonedas son tan amplios y van a ser tan transformadores (nos guste o no) que son capaces de ser temáticos. Hoy, la locura y el extravío, o algunas formas raras de crecimiento (quienes las crean son más jóvenes y distintos, y no hay especial interés en comprenderlos). Otro día iremos a por el género comedia romántica, y les mostraré las urnas doradas de un cripto futuro cetelleante. Por ahora me callo, antes de sucumbir definitivamente al barroquismo.