Belchite Random Facts | Diario 9

Diciembre 2019

El restaurante de Belchite nuevo que el cacique y barman de Samper de Salt nos había recomendado, no existía. Él había dicho No tiene pérdida: bajo el soportal a la derecha. Sin considerar que en Belchite nuevo casi todas las aceras tienen soportales, y giros a la derecha. Terminamos en un rumboso bar de jóvenes. El chef había añadido colorante a todas las tapas: brillaban como piezas de pastilina dispuestas para acometer guarradas. Estábamos nerviosos. Se acercaba la visita al pueblo viejo, escenario trágico de la Guerra Civil, enclave estratégico, cruce de caminos entre Madrid, Zaragoza y Teruel. Yo mismo perdí en ese bar de pinchos psicodélicos mis gafas de sol de lo extraviado que me sentía. Unas gafas que, por otro lado, apreciaba. Aunque me ligaran a cierto pasado. Las perdí en Belchite. Me di cuenta de ello ante un acceso amurallado cuyo lema capitular rezaba Prohibida la Blasfemia. Donde debíamos reunirnos para empezar la visita.

El sol empezaba a declinar y el aire era gélido a la sombra. Un imitador nos invitó a tomarnos fotos turísticas disfrazados de Republicanos o Nacionales. En Belchite murieron cerca de seis mil personas. Una vez conquistada la plaza Franco quiso conservar el pueblo entero como monumento de la “barbarie republicana”. Sus ruinas.

ruinas de belchite

Por las que paseamos mientras se ponía el sol y la guía nos mostraba el hueco en la pared del altar de la iglesia que hizo el batallón Lincoln de las Brigadas Internacionales para abrir la brecha defensiva del pueblo; o la estrecha ventana por la que los francotiradores republicanos tenían a tiro toda la calle principal; o el pozo que se llenó de cuerpos, y que sigue lleno de cuerpos, a medida que morían los soldados; las iglesias horadadas y los edificios florecientes de un pueblo de casi cuatro mil habitantes, el casino, el cine, la tienda de textiles de la plaza principal que fue el último bastión de la Falange, ahora derruidos y expoliados, un campo de batalla casa por casa que de pronto me recordó al mapa de la batalla de Amiens, en Battlefield, y a las partidas que hice en 2018 con mis amigos de la escuela entre espasmos adrenalínicos:

ruinas de amiens

En la experiencia del juego las casas están horadadas por dentro como lo estuvieron las de Belchite. Para evitar salir a la calle y ser carne de camper francotirador. Mi especialidad en el videojuego es la de unidad de apoyo, dedicada a servir munición ventana a ventana, por lo general en escuadrones de cinco. La experiencia en Amiens es la de muerte constante. O bien enfrentamientos cara a cara en sus estrechos y polvorientos callejones, o bien el peligro del combate en el interior de las casas, en escaleras angostas, por los tejados, y bajo el peligro constante de la aviación y sus bombas imprecisas. Quien se expone al campo sin un plan claro del jefe de escuadrón se está suicidando. Nosotros, por suerte, contábamos con uno de los mejores jefes del juego, Caradryan555, nuestro capitán, especialista táctico de alto nivel. Él nos indicaba a través de los micros cuál tenía que ser nuestra posición en cada momento y de qué manera debíamos avanzar.

La visita a las ruinas de Belchite fue solemne. Se ponía el sol y la guía nos desplazaba por senderos en los que apenas quedaban ya edificios en pie y sí diversas fosas comunes todavía incorruptas. Además de la visita diurna, existía una visita nocturna a las ruinas porque el lugar se había hecho famoso por sus avistamientos de fantasmas.

Allí, de hecho, se ha probado varias veces el Psyleron, un generador de eventos aleatorios (REG), una tecnología desarrollada en el Engineering Anomalies Research de la Universidad de Princeton (PEAR), con sorprendentes resultados.

psyleron medidor de azar

(“The REG is a true-random event generator. It utilizes quantum noise present in the junction of a solid state device to produce a fully non-determinate stream of binary data represented as packets of ones and zeros. The output of the device is recorded and analyzed by a computer connected to the REG. The analyzed data is displayed as a graph of cumulative deviations about the theoretical mean. The graphic display is set up with a standard x-y axis, with symmetrical parabolic statistical significance curves superimposed starting from the origin, and centered on the x-axis. This parabolic curves represent the point at which cumulative imbalances in the ratio of ones and zeros in the data stream (deviations from the mean), reach statistical significance. The theoretical odds are 1 in 20 that an effect exceeding these thresholds is due to chance alone”).

En los lugares en los que, más allá del tiempo, han sido experimentadas fuertes impresiones emocionales por seres vivos, Psyleron muestra desviaciones estadísticamente relevantes en la producción de números aleatorios, lo cual permite suponer la obviedad que venimos tratando: el tiempo no existe, punto uno. Las emociones, ideas y pensamientos son cosas, punto dos. Las cosas tienen estatuto de objetos materiales en la realidad física y, como tales, influyen en otros objetos de la materia, punto tres. Esto tiene correlación con la idea de los Lugares Endocrónicos de Polarización Negativa.

psileron resultados

La visita, el viaje entero, era una sorpresa organizada entre amigos para Juan, quien es historiador y adora la temática bélica. Fue un viaje de cinco. Dos parejas y yo, el soltero menguante. Habíamos alquilado una extraordinaria casa rural en Samper de Salt. Adónde nos dirigimos cuando terminó la visita. Se había puesto el sol y hacía un frío espantoso. Compramos comida y bebida y nos encerramos con la chimenea a hablar. Desde mi sillón de orejas pude observar a las dos parejas que me acompañaban. Una llevaba seis años ya de relación. Conservan un código mutuo que va por debajo y es sólo suyo. La intensidad pasados los años se configura en oleadas amplias y la urgencia no es necesaria. La otra pareja llevaba apenas un año y tenían una fogosidad que celebraba y, al mismo tiempo, contemplaba con cinismo, figurándome que el amor es un lanzamiento de arco, y que mi flecha ya llevaba tiempo cayendo sin dar en ninguna diana. Son parejas y son a su vez individuos. Pasaría horas con ellos a solas y en grupo. Como pasamos horas hasta la madrugada junto a la chimenea.

yo entre las ruinas

abuelos entre las ruinas

Cuando siento el entrelazamiento cuántico entre dos personas, experimento goce y, al mismo tiempo, turbación. Soy un absoluto especialista en detectar este tipo de entrelazamientos. Sé quién se quiere mucho antes de que se quiera y quién se desfragmenta mucho antes de que se desfragmente. Un poder tonto adquirido a base de analizar gráficos abstractos con datos cruzados día tras día. Una observación monomaníaca del mundo muestra patrones profundos cuyo vínculo, como en toda buena metáfora, es invisible a los ojos y al sentido común.

Sentí cómo se amaban e interpelaban. Sentí cómo poseían la fuerza mutua de sostenerse sin tener que solicitarlo. Y me deleité con ellos en la noche en que apenas comentamos nada de la visita –sin dejar de pensar en ella; hablaríamos mucho más tarde-. Luego marché a la cama y, en el sobre, me di cuenta de que hace meses que no sueño con nadie, ni con nada. Que no hay figura, ni representación ni símbolo cuando tomo el Orfidal y el mundo se cierra sobre sí mismo para volver a abrirse en madrugadas como esta. Que sólo alguna vez he visto su figura borrosa, ya deshaciéndose en la indeterminación, de alguien que aparece y no me ve, o pasa de largo; de calles extensas y en ruinas que una vez florecieron y que no dejan de hacerlo en su ruina, entre musgos y helechos, mientras guardan un respetuoso silencio.


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