fbpx

Deflagraciones psíquicas | Diario T01-E23

Marzo 2020

Porque por lo menos una vez, ciegos,
tuvimos necesidad del prodigio.

Friedrich Hölderlin


En días como estos se percibe el campo que representa el inconsciente colectivo. Para cualquier sensitivo se hace notorio que el ambiente está cargado de símbolos y presagios. En esta entrada de diario quiero consignar un momento, apenas un instante del día 18 de marzo de 2020. No es una imagen fija, sino una cinta de vídeo que no dura más que cinco minutos. Donde, primero, somaticé y, luego, la realidad exterior se expresó en el símbolo de forma explícita ante mis ojos. Si lo hubiera grabado en vídeo, tendría una pieza de salvaje de terror ambiental. Pero no lo grabé en vídeo. Sólo puedo describirlo con palabras. El punto culminante del momentum es una deflagración psíquica. Un punto de fuga para la energía del campo. Una materialización violenta de aquello que estaba difuso en el aire. Un fenómeno paranormal, vaya.

Me encontraba en el salón de casa haciendo el teletrabajo y tal. Con café, cigarrillos, música, un Skype de varias horas con Marina. En el que, básicamente, nos veíamos en pantalla minimizada vivir sin apenas hablar. 

escenario deflagración psiquica

Imagen del escenario de la tragedia

De pronto, un jefe oficinesco me abre un privado inquiriendo por una entrega de trabajo. Tal entrega no ha podido ser entregada por motivos de fuerza mayor. Pero como estamos en teletrabajo y reina la confusión, estoy bajo sospecha. ¿Cómo no he entregado la entrega? Acusación primera. ¿Qué estaba haciendo en casa si no entregando la entrega que había que entregar? Sus mensajes de Skype aparecen demoledores. La entrega no puede ser entregada por dificultades técnicas, trato de explicarle.

En ese momento, empieza una cacerolada masiva en el interior de manzana. Tengo las ventanas abiertas para airear el submarino que llevo creando desde las cuatro de la mañana, momento en el que me levanto cada día desde que empezó el confinamiento (y no porque quiera, o por heroicidad: se trata de un insomnio apologético). Quito el volumen de la música. Le digo a Marina, quien está minimizada en mi pantalla: Marina, malas sensaciones. Tensión grave en el ambiente. Ella, desde una terraza soleada más allá de las montañas de Collserola, se burla de mí. Yo maximizo la imagen para verla en la totalidad de la pantalla y para comunicarle otra vez Marina, en serio, tengo ansiedad. 

La cacerolada y los gritos que la acompañaban se extinguen. Pero queda en el aire la perturbación viscosa de algo que no ha terminado de ser ejecutado, de desplegarse en su estructura definitiva. El humo de la sala aporta un toque pictórico al ambiente rarefacto. 

Es necesario que algo se desencadene. Para comprender la teoría que manejamos en este diario tenemos que tener un pensamiento por completo flexible en torno a la naturaleza de las cosas. No hay objetos. Al mismo tiempo, todas las combinaciones posibles e imaginables, de la mente y la materia, son objetos. Los campos son infinitos pero hay perturbaciones y relevancias. Hay superposiciones y emergeres que capta la consciencia, y que pueden ser individuales y relativos, o bien colectivos (aunque igualmente relativos si ampliamos el foco). Si algo emerge de forma masiva en un entorno, debe desencadenarse con la deflagración material. Por último, la deflagración ( ) concentra en un punto el campo y lo disipa. Ningún campo puede dominar porque todo es flujo en un entorno donde el tiempo no es una variable. Ya hablamos aquí de los extraordinarios experimentos de la Universidad de Princeton con el Psyleron (a true random-event generator).

grafico perturbacion

Ahora, empieza la deflagración. Oigo un batir violento de alas que suena muy cerca. Me recorre un escalofrío. Pienso Otra vez ha entrado un pájaro en la galería. La presencia de animales en esta casa es masiva, y sus augurios son constantes. Si algo va a materializarse, cómo no, lo va a materializar un animal (con excepción de una explosión del cableado que se produjo en presencia de Gaizka meses atrás, documentada también en este diario). Me levanto y me asomo lentamente a la galería con el cuerpo en tensión. El batir de alas es intenso. El animal es muy grande. 

Al asomarme, no hay animal.

Lo que sí que hay son plumas blancas que caen del piso de arriba, la terraza. Las plumas flotan en el aire y entran por los ventanales abiertos y se posan en el parquet. Miro hacia el parque del interior de manzana y veo a las gaviotas. Una de ellas levanta el vuelo desde un árbol y se dirige, desde el otro lado del interior de manzana, hacia mí. Su vuelo es raro porque parece, literalmente, que va a estrellarse contra la galería. La veo acercarse con las alas desplegadas y entonces abre el pico y emite un graznido apocalíptico para desviarse en el último momento y posarse en la terraza.

Las gaviotas están desplumando a alguien.

Vuelvo al sofá y veo que Marina sigue en pantalla. No acaba de darse cuenta de nada porque está trabajando. Estamos trabajando. Cada uno en lo suyo. La entrega debe ser entregada. Le explico con espanto lo que he visto. Tengo grabada en la cabeza la imagen de la gaviota con el pico abierto, el gutural graznido, las plumas que caen y entran en la casa. 

Le estoy explicando todo esto cuando, al levantar la mirada, veo caer el cuerpo pesado de una paloma eviscerada. Que rebota en el cableado de tender la ropa con un golpe seco, como de saco de arena, y desaparece en el vacío. 

Trayectoria del cadáver y psicodélica lámpara

Funesto presagio para nosotros, los humanos.

Pero no para mí, espero, deseo. En esta misma galería una pareja de tórtolas que ya estuvo aquí el año pasado ha vuelto a tener descendencia.

tortolas en mi casa victor balcells

Tórtolas versión 2.0

Este año, el símbolo sí es para mí.

estado policial interior

Siguiente entrada -> Diario 24: El estado policial de tu interior. Uno de los primeros textos escritos en tiempo de confinamiento. Donde se lanza un mensaje al presidente del gobierno, y se habla de El Castillo, obra de posicionamiento SEO vinculada con este diario esotérico.

Recomendación -> Si quieres leer más sobre animales y augurios, aquí un texto específico. Anterior cronológicamente en el diario.

Si esta es tu primera experiencia en el diario esotérico, puedes encontrar más información y diversos itinerarios de lectura aquí.


Tags

Animales, Psicología, Seres astrales


Si te ha gustado este artículo, sigue leyendo:

  • El 9 de marzo tuve una sensación parecida, y unos hechos que podrían ser también una deflagración psíquica. Algo tan banal como una pinza de tender, que se deslizó entre dos bolsas de frutos secos que no pude enganchar conjuntamente y nunca pisó el suelo ni aterrizó en ninguna superficie. Simplemente se desvaneció. Revisé los alrededores de mi ubicación durante 15 minutos. Un cuarto de hora después, mientras whatsappeaba desde mi habitación a una amiga sobre la “ida de pinza”, oí un fuerte estrépito procedente, otra vez, de la cocina: la sartén que llevaba un día reposando en el escurridor acabó en el suelo. A la mañana siguiente la pinza apareció astutamente camuflada en un lugar frente a mis ojos que juraría había revisado el día anterior. Unos días después quedé con un ex-follamigo, con la sensación angustiante de última cita, última oportunidad antes del fin del mundo. No pasó nada, muy a mi pesar. Lo bueno, que tampoco nos contagiamos de nadie del bar (que yo sepa).
    Hasta entonces llevaba dos meses de tensión y mal augurio constante. Después se decretó que todo el mundo se quedara en sus casas y, sorprendentemente, el mal augurio cesó.

  • {"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}

    Descubre mi obra publicada

    >

    Vídeos e historias en Instagram

    Vídeos eclécticos - libros raros - realidad daimónica