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Teoría de la forma fundamental

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Quiero expresar que considero este texto un raro ejemplo de Relato literario de una Teoría del Todo. Donde un texto por completo literario deja caer las claves de un sistema del que podrían licuarse toda clase de consecuencias prácticas en el mundo real, si uno le concede un mínimo de verosimilitud al hecho indistinguible, repito, de que esto es literatura. & this is art.

El lenguaje no pertenece a la lengua, sino al corazón.
La lengua es sólo el instrumento con el que se habla.
Paracelso

Hay un hecho concreto de la forma de investigar de Freud que quiero conservar, y es el aroma de teoría en construcción a lo largo de los textos. Lo que permite la posibilidad de contradecirse y generar sentidos antagónicos dentro de un mismo corpus, con la ventaja indiscutible de disponer casi en bruto del proceso de formación del pensamiento y de la propia discusión interior en evolución (y con la desventaja de que a ojos exteriores pueda verse todo como un sublime lío). 

En este artículo tomaremos la "nueva" teoría fundamental-unificadora de la física" propuesta a bombo y platillo por Stephen Wolfram en abril de 2020 y, para desacreditarla o disminuirla a modo de juego (Wolfram es un autor respetable), crearemos una teoría conceptual alternativa pero coherente en su textura interna basada en las observaciones de este diario y otros documentos textuales no-matemáticos. A esta teoría la llamaremos Teoría fundamental de la forma creativa.

Es fundamental en la medida en que reúne muchas observaciones de este diario que no estaban ligadas anteriormente (o sea, fundamental para mí; para la humanidad habría que verlo through my madness).

Es de la forma porque es una metateoría de la teorización que sugieren nuevos paths de pensamiento, sin arrojar absoluta luz sobre ellos (tendremos que volver a la matemática para demostrarla de alguna forma, por el momento, a falta de lenguajes superiores no conceptuales). Pero sus dos rasgos más importante y distintivos son los siguientes: 

  • Es una teoría estéticamente más hermosa que la teoría de Wolfram y no es una teoría física. Porque su base no es el lenguaje matemático, sino el poético. El tema estético no puede obviarse ya que el artículo con el que Wolfram apareció en redes en abril tenía un aroma de Clickbait. Para llamar la atención, lo titularon: "Al fin podemos tener un camino hacia la teoría fundamental de la física. Y es hermoso". Como digo sin vergüenza, la teoría fundamental de la forma creativa es más hermosa.
  • Es una teoría cuya única demostración será un relato literario construido a partir de la correspondencia de más de 25 años de extensión de una persona, amiga de mi hermano Carlo, a la que llamaremos Constantin. El relato literario, basado en hechos reales, muestra las claves intuitivas del funcionamiento de la teoría. No hay experimento ni doble ciego ni publicación en revistas. Solo especulación para estimular la mente.

Recuerda que, por encima de investigador y pretendido filósofo psicodélico, soy escritor de ficción. Y por ese camino, el de la mentira, buscaré articular un posible sentido de verdad no observado hasta el momento. Para saber que no ha sido observado hasta el momento me baso en la dificultad estadística para que, en otro lugar u otro momento, se hayan producido los cruces temáticos que realiza esta página web por encima de toda lógica aparente, como diría Kafka, "hacia el aparente vacío". Otra de las claves que he entendido de la obra de Freud es que, para que él llegara a formalizar la teoría psicoanalítica, que fue disruptiva en muchos aspectos y que dio un vuelco a lo que se pensaba sobre muchas cosas, tuvo que estudiar campos de conocimientos en apariencia no conectados entre sí. Eso le permitió crear sincretismos nuevos y, en última instancia, estuvieran equivocados o no (no lo creemos, en esencia, en base a la clínica disponible), nuevos significados que hoy siguen vigentes (y que muchas veces ya ni se atribuyen a él como descubrimiento por su autoevidencia. Como por ejemplo el hecho indiscutible de que los niños no son almas cándidas y puras en strictu sensu, ni de coña).

¿Por qué una teoría de física fundamental se autodefine como "hermosa"?

El elemento estético de toda teoría de física fundamental es su elemento unificador. En la actualidad, hay dos grandes campos de la física cuyas leyes no han sido entrelazadas, la física mecánica basada en la relatividad y la teoría cuántica. ¿Cuáles son sus diferencias esenciales? La física mecánica funciona en los grandes cuerpos. La física cuántica en los diminitos. Paradoja: Los grandes cuerpos están compuestos de diminutos cuerpos: ¿cómo puede haber dos físicas para lo que es una misma cosa? ¿O no es la realidad una, y la física una, y su fundamento uno? Ese es el aspecto estético.

Bajando al detalle, en la teoría de la relatividad los objetos con masa modifican tanto espacio como tiempo. Se demostró científicamente midiendo la luz del sol en un tránsito de Mercurio cómo una masa suficientemente grande deforma efectivamente el tejido del espacio tiempo. Sin embargo, la mecánica cuántica no prevé que espacio y tiempo puedan modificarse o cambiar. Para ella, tanto espacio como tiempo siempre son iguales. Este aspecto ha sido ya resuelto por la teoría cuántica de campos, que sin embargo no integra todos los elementos (otros) que hay en juego. El principal, el misterio de la gravedad.

Cuando se tiene en cuenta la gravedad, no hay manera de encontrar coherencia entre ambas teorías. Es aquí donde entra en juego la teoría de Wolfram, como artefacto que pretende ofrecer soluciones teóricas no probadas experimentalmente que permitan abrir un camino para la integración. El caso es que existen otras teorías con el mismo estatus y más avanzadas, que por el momento no han acabado de funcionar. Hay dos ejemplos vigentes, la teoría de Cuerdas, que en algunos foros de física veo definida como "la Mafia de la teoría de cuerdas", por su indemostrabilidad experimental, y la teoría de la gravedad cuántica de bucles, de la que he hablado alguna vez en este diario (Epígrafe: el concepto de campo energético) de la mano del físico Carlo Rovelli.

¿En qué consiste la aportación de Wolfram?

Una manera de conciliar la maleabilidad del espacio tiempo con su estaticidad consistiría en establecer una serie de reglas distintas para definir el espacio. En el caso de Wolfram, el espacio estaría formado por puntos discretos en los que los objetos pueden ubicarse. Cada uno de estos puntos discretos estaría unido por "caminos" que permitirían precisamente el movimiento en el espacio. Nuestra perspectiva macro nos impediría ver esta naturaleza clusterizada del espacio al ser estas casillas demasiado pequeñas. Pero la idea que subyace: la realidad que vemos como un continuum estaría algo así como pixelada.

La novedad unificadora que aporta Wolfram de forma intuitiva es que este espacio, que parece estable, pueda cambiar con el tiempo. ¿Cómo lo hace? Por sustitución. A partir de un número determinado de puntos discretos que crean una configuración concreta de paths, se pueden realizar cambios de camino y casilla por sustitución:

Fuente: La Razón

Más que cambiar, el espacio "se actualiza".  De tal manera que puede crecer en complejidad según cómo se modifiquen sus estructuras. Además, estas estructuras tendrían un componente estético en su conformación:

wolfram modelo

Este actualizarse del espacio representaría la forma de evolucionar del espacio-tiempo desde un punto de vista relativista (mostraría, en efecto, el hecho de que se curve, factor que implica una continua redefinición de una misma cosa, la recta, como el espacio implica una continua actualización de sí en su estructura prefijada). 

Esta es la solución posible, muy a grandes rasgos. La obra de Wolfram tiene 800 páginas y ni siquiera ejecuta pruebas experimentales, sino que plantea supuestos que le llevan a la teorización. Lo que sí observa es que sus reflexiones implican que se repiensen algunas definiciones esenciales, como "tiempo", "partícula", o "dimensión". Podrían ser tres palabras tan apegadas a su sentido histórico que no fuéramos capaces de rehacerlas en su concepto.

Aquí un par de ejemplos de los múltiples gráficos que utiliza Wolfram para presentar su teoría. El primero llamado Multiway casual graph:

wolfram causal

El segundo es un hypergráfico del espacio:

hypergraph

Lo que veo claro es que estos diseños hermosos a la vista, no ayudan. Nos devuelven a nociones que están completamente del lado de la física mecánica (lo grande) y no de la física cuántica. Hay en el propio pensar conceptual, si nos ceñimos a las palabras con que Wolfram se expresa, un retraso: lo que yo leo es a una mente del siglo XIX que trata de expresar con su balbuceo conceptos del siglo XXI.

Lo extraño es que los conceptos del siglo XXI, aquello que puede resultar verdaderamente unificador, no se encuentra ni en el lenguaje ni en la cadena lógica de los razonamientos. Pero podemos intuirlo. Esto es lo que vamos a hacer, intuir una nueva conceptualización teórica con una nueva herramienta de teorización, la literatura.

Crítica fundamental a la teoría de Wolfram: el concepto

No es la física la poseedora de la teoría fundamental del todo, ese es mi principal argumento. El error surge de la creencia según la cual la física fundamental es base y expresión del resto de disciplinas. Lo que aquí se afirma es que la base y expresión de todas las disciplinas es otra, y tanto o más compleja: la poesía.

En este artículo sobre el algoritmo central de Google, en este otro sobre el pensamiento geométrico, y en este otro sobre astrología, se representan intuitivamente y de forma primigenia diferentes aspectos de la complejidad esencial del lenguaje poético, que a su vez prefiguran la teoría de la forma fundamental que quiero creativamente imaginar aquí. 

El número, al ser lenguaje referenciado, no es expresión de verdad. Sólo pueden existir verdades consensuadas y la verdad al mismo tiempo existe en la propia interioridad. La física fundamental se expresa en la forma inferior del número mediado por el signo, por lo que nunca resolverá ninguna demostración de la totalidad. La intuición de Wolfram es lluvia sobre mojado, en la medida en que se articula bajo premisas todo el tiempo de linealidad que piensa la multidimensionalidad. Por muy hermoso que sea este gráfico, esto es lo que se concluye:

La totalidad sólo se puede expresar con una teoría sobre como se expresa la totalidad, sin que exista más totalidad (no hay ninguna totalidad total, como demuestra Gödel) que la personal y multidimensional, rastreable únicamente, en el tiempo, por "aquello que se repite ante nuestra consciencia", que es intransferible. Es decir, sólo podrá haber una metateoría de la totalidad, nunca una teoría fundamental de la misma. La metáfora es la herramienta más potente de que disponemos, junto con la matemática y la música, para intuir la existencia de la Totalidad uniforme y continua del Espacio-tiempo.

El holopensamiento es una capacidad especial de la consciencia para pensar la paradoja y hacer los objetos formales necesarios con ella para avanzar en el objetivo final de toda vida: consolidar la propia forma primigenia. 

La pregunta de: ¿por qué hay que consolidar toda forma primigenia? La respuesta es: porque de lo contrario colaboramos con la entropía. Y la entropía se experimenta o equivale a la máxima infelicidad del sujeto consciente.

Por eso queremos evitar a toda costa la entropía.

Teoría fundamental de la forma: un relato

A través de mi hermano Carlo llegamos a la correspondencia de Constantin. Esta correspondencia se encuentra reunida básicamente en su correo electrónico histórico (tal y como ocurre con mi correspondencia o la de Carlo, de la que hablé aquí). Constantin, estudiante doctorando de lógica en la facultad de Filosofía de la UB, conoció a Carlo en la biblioteca. No hablaron el primer día, pero sí al cabo de unas semanas tras comprobar que cada día acababan sentados uno delante del otro en el mismo exacto puesto que, por cierto, puede verse desde la calle:

teoria wolfram fisica

En sus primeras conversaciones intercambiaron los correos electrónicos. Al poco tiempo, llevaban una doble vida: las conversaciones en presencia física, y una correspondencia escrita más sesuda en la que hablaban especulativa y tontamente de filosofía. Es en esos correos donde, según me mostró Carlo, Constantin muestra las constantes que permiten construir una nueva teoría. Esta teoría, dice Carlo que dice Constantin, se llama Teoría fundamental de la forma creativa

Lo primero que le dijo Constantin: He descubierto una arquitectura rara al releer y clasificar a conciencia mi correspondencia de más de 20 años. Esta arquitectura tiene la propiedad de no ser visible ni pensable a menos que se tenga un registro detallado de "lo que ocurre" en la vida de uno durante años. Un registro, por otro lado, que sólo podrá ser aproximativo en la medida en que es subjetivo. 

Lo segundo que dijo Constantin: Lo que he observado es que hay desde el principio en la vida de uno un número concreto de formas conceptuales cuya tendencia a lo largo de los años es la de autogenerarse a sí mismas en niveles cada vez más elevados de sofisticación dentro de sus posibilidades formales: se refinan a través de la repetición y la compulsión. Una repetición que es tan sutil como imposible de ser identificada en la experiencia consciente e histórica del sujeto

Lo tercero que dijo Constantin: Esta dinámica es índice de que somos el producto de un programa que genera una simulación de espacio-tiempo compleja y aparentemente individualizada (por eso, relativista) cuando, realmente, no hay ni espacio ni hay tiempo. Sólo arquitecturas de forma, campos difusos en el vacío (esa contradicción es básica: lo que hay es la forma expresada como tal en el vacío donde no puede haber, precisamente, forma. Lo que hay es el Mandala único de la totalidad donde hay el agujero negro de la nada: en esa superposición está lo que se conoce como vida).

El texto clave que explica el caso y pone sobre la mesa el ejemplo se titula El caso de la forma Lotte. Sigamos el caso para entender cuáles son sus claves sin necesidad de explicarlas. Que se revelen por sí mismas con su fuerza interna, si es que la tiene, como creemos.

El caso de la forma Lotte

Ella fue primero Lotte, la que hablaba de los sueños. Luego fue Lotte prefigurada como fantasma en la red. Después fue Lotte anunciada en la tirada de cartas de una tarotista. Al final es Lotte materializada en su forma final.

La forma Lotte final, y eso es lo raro, es un agregado de las formas Lotte anteriores. Sin ser la misma Lotte, todas son la misma Lotte. Porque todo el tiempo es la forma Lotte. A pesar de que cada una fue Lotte distinta y particular, para mí se articuló una unidad abstracta, que es lo que quiero explicar (tengo en el punto de mira el Narcisismo porque lo vamos a destruir y reformular).

Lotte One: Dream catcher

Conocí por primera vez a la forma Lotte en la adolescencia. La conocí un día, cuando acompañé a un amigo al Liceo Francés para ver si concretaba algo con una chica con la que había estado chateando por Messenger. Esta chica se presentó con Lotte en la estación de trenes de los ferrocarriles. Mi amigo se presentó conmigo. Por lo que enseguida Lotte y yo quedamos emparejados sin quererlo mientras ellos se entregaban al tonteo y la seducción. Lo cual nos llevó de alguna forma y de inmediato a seducirnos también. Ella era oscura, vestía de negro, recuerdo todavía los detalles del estampado de su camiseta: una tela de araña de azul fosforito. Teníamos catorce años. Hablamos de la música de Oasis todavía con pasión. Ella fue la primera persona que me habló del mundo onírico. Me preguntó si soñaba, esa misma tarde, y me habló de sus sueños y de cómo en ellos aparecían hechos que luego ocurrían en la realidad. Recuerdo que fue entonces cuando empecé a fijarme en lo que soñaba y a atribuirle un sentido específico. Empecé a pensar, de acuerdo con lo que me sugirió Lotte en ese primer encuentro como carabinas del amor de nuestros amigos, en el sentido simbólico del sueño y en su función como mensajero del pasado y del futuro. Quedamos un par de dramáticas veces en las que paseamos por Paseo de Gracia; ella se crecía moviéndose armónica en mundos oníricos que entonces yo todavía no controlaba; ella me hacía preguntas para las que no tenía respuesta Cuéntame tus sueños; Para ti qué significa el símbolo de esto que te cuento. ¿El símbolo de qué?, contestaba, sin tampoco tener muy claro qué era un símbolo. Últimas imágenes: en la cuneta de una acera junto a su casa del Putxet. Jamás me dejó subir con ella hasta su cuarto. Era Lotte de nuevo con la camiseta negra y la telaraña refulgente. Lotte One. Sus brazos en torno a mi cuello. Lotte hablándome de un sueño, ya desapegada de mí -nuestro último encuentro-, un sueño que transcribí al volver a casa, o resumí, y que decía Cuando la forma se declara ya sólo puede perseguirse su escultura finalizada. Un sueño ubicado en el exterior de la Escuela Italiana de Barcelona, vecina del Liceo Francés, donde Lotte está sola y llueve. Se resguarda en un portal. Los techos son cavernosos. Hay estalactitas. Y guardias de seguridad que merodean en círculo en torno a ella. Lotte espera a alguien que no parece que vaya a llegar.

Después me preguntó, casi como última cosa -volví a encontrarla años después tirada en un portal del ensanche y ya no era ella-, si conocía las estatuas inacabadas que conducen al perfecto David de Miguel Ángel. 

david estatuas inacabadas miguel angel

Yo no conocía nada de eso. Tampoco sé si ella conocía aquello de lo que hablaba. Sólo nos encontrábamos en secretas pasiones incendiarias. Que tampoco comprendíamos y que por eso no consumimos a través de la carne. Ambos adorábamos por ejemplo una canción concreta de Oasis, Let's all make believe, una cara B de uno de sus sencillos menos reconocidos, Go let it out.

Nota colateral: el caso Oasis - Miguel Ángel

Es curioso, dice Constantin, el caso Oasis. Recuerdo la energía brutal y liberadora de las primeras escuchas en la adolescencia. Cómo nos colocábamos en la extraña pose de Liam para imitarlo encandilados por su voz y su chulería. Y cómo con los años oasis dejó de gustarme para pasar a repudiarlo y considerarlo incluso burdo (exceptuando grandes temas atemporales, como Wonderwall). Escuchaba la propia Let's all make believe y, la verdad, no acababa de entender qué era lo que nos emocionó a mí y a Lotte de ella. Pero recuerdo que lo hizo. 

La dinámica del single es coherente con mis observaciones: Primero, se declara la forma. Si la forma es arquetípicamente ensamblable con la arquitectura de la propia carta natal, se produce el flechazo. Los primeros días ocurre que escuchamos sin cesar esa canción. Esa repetición es sin duda compulsiva y entiendo que se produce porque, sencillamente, estamos interiorizando la forma. Porque es un placer el ensamblaje de lo coincidente. Es la finalidad de lo creativo. Es además lo interiormente sanador sin duda. Escuchamos la canción y esta entra tanto en nosotros que se produce otro fenómeno que no podremos perder de vista: el exceso, el fade out del desliz. Si la asimilación de lo semejante crece demasiado, hay empacho o exceso: por el impacto excesivo de dos campos se produce la asimilación, se reduce el contraste. Dos cosas que eran diferentes pasan a ser iguales. y nada puede ser igual para que haya deseo. Por otro lado, la dinámica del single: pasado un período de rechazo y empacho por exceso, podemos volver a escucharlo para siempre. Ya no entusiasma como en esas primeras escuchas -caníbales, se puede precisar-, pero no vuelve a disgustar ni a causar rechazo. Si el single es primordial (si toca los arcanos primeros, la fuente emanadora, el maná suntuoso de la cueva de oro), como Wonderwall, uno podrá escucharlo el resto de su vida sin cansarse jamás de él. Todavía, cada vez que oigo esa canción por la calle, me detengo a escucharla. Si la forma es primordial, su duración es eterna. Si la forma se aleja de lo primordial (por ejemplo, un single pegadizo de verano), su duración es efímera, y su dimensión cada vez más brumosamente universal (cada vez más particular, sin que exista lo particular).

Tengo que pensar más sobre esto, dice Carlo que le comentó Constantin, quien al parecer en ocasiones, y no pocas veces, dudaba de su propio criterio intuitivo, y buscaba enmascarar intuiciones trascendentales detrás de juegos, o literatura, para defenderse escondido detrás de los sacos de arena defensivos de una playa de piedras, de la acusación de delirio, o peor, de infantilismo y locura.

Lotte Two: The phantom

La forma Lotte quedó en mi mente y en mi sueños, que entonces empezaron a producirse. No se ha hablado nunca de ello, pero mi padre intentó suicidarse dos veces delante de nosotros, dijo Carlo que aseguró Constantin de pronto y sin venir a cuenta mientras examinaban los documentos que tenían entre manos. Hay muchas cosas de las que no se ha hablado todavía nunca. Que están aquí, como se suele decir, ante nuestras narices, y sobre las que no podemos decir nada porque el foco no se ha producido.

¿Cuántos siglos tuvieron que pasar para que alguien se diera cuenta de que aceleración y gravedad tienen correlación?

Años antes de la declaración primera de la forma Lotte, Lotte One, las claves ya estaban dispuestas en el tablero. En 1996 todos jugamos a un videojuego llamado Tomb Raider. Tal vez tú, como yo, dijo Carlo que le interpeló Constantin, jugaste también a ese clásico de aventuras para PlayStation y PC. ¿Lo hiciste? ¿Sí o no? Porque si lo hiciste quiero que me expliques cómo es posible que en clase, en la escuela, en las paradas de autobús y en los encuentros de sábado tarde de manera unánime todos amáramos a esta forma poligonal:

tomb raider

[Acerca de este tema, hay una reflexión desgajada completa aquí] Porque la deseábamos. E igual es el misterio, para mí, del dejar de desearla, un año más tarde, cuando apareció una versión modelada superior, donde la forma declarada había avanzado un poco, estilo Miguel Ángel poligonal, hacia su forma acabada.

lara croft tomb raider

En detalles como este, y siempre en retrospectiva, encontré simetrías que se repetían en todos los lugares en los que mi consciencia ponía el foco. Las formas se declaraban dentro de las formas declaradas. El deseo era la cadena fría, el empalme indistinguible entre los objetos convenidos que se acercaban y alejaban. En el espacio de la retrospectiva, casi todo parecía y parece muerto, siempre como forma acabada.

Lo interesante de todo el proceso es que una forma acabada puede estar mal o bien acabada. ¿Qué es mal y qué es bien en este contexto? Platón y su teoría del Bien supremo, que es creador, tiene la respuesta. Porque yo quería seguir con la forma Lotte, dijo Carlo que dijo Constantin, la figura Lotte volvió a aparecer varias veces simétricas para que mi consciencia pudiera acabarla.

Y también para que pudiera entender la magnitud y el alcance de la palabra forma. Porque la forma de Lotte Two fue el fantasma. Su forma, aunque hubo fotografías y cerca de 500 páginas de texto, fue siempre mental. Ninguna línea ni color ni pensamiento imaginado por mi mente bajó nunca a ninguna realidad, se formalizó en ningún cuerpo llamado Lotte Two. Por lo que Lotte Two, siendo una persona, no fue propiamente una persona, sino más bien un programa informático u objeto hipotético de la mente. Tal y como (sin querer caer en ningún tipo de desprecio antihumanista), no todos los intercambios "personales" que tenemos los tenemos siempre con personas. El único intercambio personal es el que tiene transferencia (movimiento transformador de ida y venida, en la mutua actualización y trabajo de acabamiento de las formas). Cualquier otro intercambio es un intercambio solipsista. El intercambio solipsista es un error. Porque, como ley, diré ya mismo, dijo Carlo que dijo Constantin tensándose de forma desmesurada sobre sus confusos documentos, el solipsismo es obligar al otro a darnos forma: si estamos en solipsismo somos un bucle, una rueda de movimiento eterno que deja cadáveres detrás porque no hay más que el espejismo de un intercambio personal. Lo que hay es vampirismo. Y sin embargo, sí hubo intercambio personal con un fantasma. Esta es una de las tantas paradojas que tendremos que manejar. Que yo pudiera amar a un fantasma. Que mi mente fuera capaz de crear un objeto hecho de las suficientes identificaciones como para que yo le atribuyera una realidad y lo amara sin que llegara nunca a materializarse autónomo en el espacio-tiempo como cuerpo, voz, olor, textura.

Lotte Two apareció en una página de Facebook de fans de Cortázar. Nos añadimos como amigos por allí. Había llegado a esa página porque un amigo de la escuela, Tatoli, me había dicho que estaba hablando con una chica que había conocido en esa página, y que a ver si me metía yo también porque había gente interesante.

En efecto, el día que Lotte Two y yo nos agregamos Tatoli estaba junto a mí, en el antiguo Pentium III de sobremesa de la clase de informática de la escuela, chateando con una chica francesa, lectora de Cortázar, en cuyas fotos aparecía con un estilo en el vestir vagamente gótico, darkie. En una de sus fotos de perfil se la veía de espaldas con una sudadera en la que figuraba impresa la tela de una araña. Tatoli habló con esa chica (y luego la conoció, y también la conoció bíblicamente hasta el fondo de la interioridad exterior de la penetración) mientras yo empezaba a hablar con Lotte Two. El tema de Cortázar y la pasión compartida (que ya no siento, ni interior ni compartida) por ese escritor nos llevaron a congeniar y a agregarnos al Messenger. Tras la clase, seguí hablando con ella, Lotte Two, en casa, hasta altas horas de la madrugada. Cosa que se repitió en los días siguientes. No sé cómo ocurrió, pero de pronto Lotte Two estaba por completo en mi vida, de la mañana a la noche, en el messenger y también en forma de los antiguos SMS de móvil. Hablábamos sin cesar y con el entendimiento raro que he tenido a veces con algunas -no todas, por desgracia- mujeres a las que he amado, que son cuatro. 

Llegamos a hacer el amor textualmente en una larga conversación de Messenger que ahora conservo como líneas de texto sin formato en un documento .txt. La momificación. Porque todo esto lo reconstruyo acudiendo a lo que yo mismo escribí y he escrito concienzudamente día tras día en los últimos 23 años o, qué digo, ¡25 años! Escucha: muchas veces me encuentro con personas del pasado habiendo releído toda nuestra historia escrita y fijada por mí en su presente-pasado. Y una y otra vez compruebo con pena cómo el recuerdo sólo busca, en uno, la deformación. Cómo las personas débiles y pusilánimes que han atravesado mi existencia como flechas proyectivas evocan nuestra relación pasada con una fantasía desbocada, correctora que, supongo, les permite sobrevivir ante la culpa de su propia gilipollez. Yo llego con todas mis notas y la recopilación detallada de cada uno de los detalles y soy esclavo de un recuerdo cristalizado. Sea cierto o sea falso, aunque lo haya producido yo, no me pertenece y además me subyuga. Mis recuerdos como escritor no cumplen su función sanadora. Porque los fijo en el momento de su arranque, cuando un recuerdo no es una cosa, sino un proceso hacia la finalización de su propia forma. Por eso, como señala Nietzsche, toda escritura de un suceso debe producirse cinco años después de la experiencia del propio suceso. Hicimos el amor en texto plano y empezamos a decidir cómo y cuándo íbamos a conocernos. 

Hubo un primer intento fallido. Entonces yo vivía en otra ciudad, Salamanca, y ella estaba en Badalona, ciudad pesquera con un interesante equipo de Baloncesto histórico en el que, al parecer, había jugado (sin yo haber encontrado rastro o resto alguno de su presencia en los archivos históricos de la página web, pues aunque tenía un nombre clásico y único, Lotte, su apellido era más bien rústico, Sánchez; Lotte Sánchez). Llegué en autobús a la estación de Sants tras un viaje de doce horas, dijo Constantin adquiriendo ya, según Carlo, un tono lúgubre y no propiamente cicatrizado a pesar de los lustros pasados. Llegué a la estación se Sants y allí no había nadie. Lotte-messenger, con quien había hecho el amor en cuatrocientas líneas de texto anatómicamente precisas, no estaba allí. Recuerdo que me arrastré hasta casa de mi padre y que esperé durante horas ante su silencio. Al final me dijo que no se había atrevido a presentarse.

Después, hubo dos intentos más. Volví a ir a Barcelona en una segunda ocasión y, de nuevo, nadie volvió a aparecer en la estación de Sants. En esta segunda ocasión, Lotte había caído enferma seguramente por el efecto psicosomático de la emoción de conocerte. Otra vez pasé días de hijo pródigo regresado del marrano exilio salmantino en casa de padre, conectado vía SMS y chat a una mujer que se negaba a materializarse pero que insistía en seguir haciéndose presente. Como forma fantasiosa de la mente, como una bulbosidad que creciera enquistada en mí precisamente por no haber podido palpan, ni oler, ni haber podido verificar con los ojos que cuál era la forma-conjunto de Lotte Two. Hubo en esa insistencia en lo imposible, en ese tensar aquello que no es camino, el aprendizaje de que el deseo de uno no surge exactamente de uno. Hay que representar la parte de esa fuente que no nos pertenece. En perspectiva de un tercer y trágico intento Lotte Two me había dicho Ya está bien. Tienes razón. Soy yo todo el tiempo que no me atrevo porque veo esto, la materialización de lo nuestro, como algo demasiado grande, algo demasiado... arraigado ya en la fantasía, y como no creo que vaya a funcionar porque sencillamente no es posible que sea cierto, ni siquiera me atrevo a presentarme. Pero he comprado un billete de avión para ir a visitarte. Ven a buscarme al aeropuerto de Salamanca el 10 de febrero (2006).

El 10 de febrero de 2006 estuve en el triste aeropuerto militar, a la intemperie, y vi aterrizar al único avión que aterrizaría ese día, un jet Embraer de la caída en desgracia Lagun-Air, compañía aérea que nació para desaparecer a los pocos meses, y en la que pude experimentar la inefable e irrepetible sensación de viajar entre Barcelona y Salamanca en solo una hora.  

lagun air embraer

Era de noche, no como en la imagen ilustrativa que te paso, y por la escalerilla no bajó ninguna Lotte. Después de que hubiese bajado todo el mundo yo seguía detrás de la cristalera de la terminal con la mirada fija en la portezuela delantera y su luminaria, 

Que yo pudiera amar a un fantasma no es un elemento secundario. El amor es un acto de transferencia: yo envié algo hacia alguna parte, y es posible que esa parte sólo fuera un fantasma. Luego si uno baja al detalle observa, como señalaba Derrida, que todas las historias de amor son historias de fantasmas. La diferencia entre todas las historias de amor y esta en concreto, Lotte Two, es que no hubo una materialización de la forma y sí un exceso del fantasma. 

Conclusión obvia e irrefutable, tal vez la principal de todo esto que estoy diciendo: que los fantasmas existen. Y que además son objetos exteriores para las consciencias -aunque sean fruto de ellas, por el intrincado mecanismo de la forclusión- y nos rodean.

Durante muchas, muchas noches, soñé que estaba en medio de calles vacías de ciudades en ruinas. Y que gritaba su nombre y la buscaba en vano, y que no dejaba de hacerlo a pesar de tener el paradójico conocimiento de que nadie daría respuesta en ese sueño, en ese tiempo, todavía.

Nota colateral: el misterio del nombre

Desde que estudio psicoanálisis, dijo Carlo que dijo Constantin como haciendo un aparte, en el que buscó en su cartera y extrajo una estampita de Freud que dejó sobre la mesa y que parecía, a todas luces, haber sido besada muchas veces anteriormente, Desde que estudio psicoanálisis sé que hay cosas posibles que se dan y que sin embargo son cosas que no deberían darse si el mundo es tal y como lo entendemos: una temporalidad de fragmentos, una totalidad hecha de partes (pura basura es todo esto). Fijémonos en el misterio del nombre. Para ello tendré que hacer un aparte (o más) y hablar por un momento, otra vez, de mi padre (digo otra vez, no habiendo hablado antes contigo de ello porque, a estas alturas, mientras hablo contigo, tengo plena consciencia de que, realmente, sólo estoy hablando conmigo mismo, monologando, y ya lo siento pues sabes que aprecio tu inteligencia. Pero escúchame, dijo Carlo que dijo Constantin: escúchame y piensa en lo que digo. Y discúlpame, sí. Por esto me lo repito, como admonición, como señal de que debo acabarlo: otra vez hablando de padre. Pero mira esta magia, y comprenderás por qué hablo otra vez, repito (aunque para ti solo sea la primera vez), de padre.

Ante quien me presenté una tarde de 2020, ya casi ubicados en el siguiente capítulo de esta historia (Lotte Three, The Announcement), porque había perdido las llaves de mi casa, y con ellas mi móvil. Sin rumbo ni destino y en la calle, la mejor opción era hacerle una visita para solucionar mi contratiempo y, de paso, saber de él. 

Cuando llegué, padre me hizo pasar a la cocina y allí preparó dos cafés. Se sentó delante de mí, me preguntó Qué tal, yo dije Bien, y entonces cogió el teléfono y llamó a alguien. Cuando descolgaron al otro lado, dijo ¿Constantin? ¿Qué tal?, y empezó una conversación con un empleado de su empresa, según entendí, también llamado Constantin, mientras yo sorbía lentamente el café y lo observaba. Ese tal Constantin, además de llamarse como yo, recibía un trato por parte de padre que yo nunca había visto: cariño y atención. Ante mis ojos, dijo Carlo que dijo Constantin casi a punto de llorar, o con los ojos humedecidos, Ante mis ojos padre hablaba con una persona llamada como yo. Y a esa persona y no a mí le otorgaba el trato de hijo pródigo. Le preguntó por cómo le había ido el día, qué había hecho, qué impresiones había tenido sobre el lugar, las personas, toda una serie de detalles que, en su acumulación, ridiculizaban lenta e inexorablemente el Qué tal escueto, frío, no expectante de respuesta alguna, que me había dirigido a mí al servirme el café. Cuando colgó supe, en la monotonía burda de nuestra sucesiva conversación, que Constantin 2 iba a tomar las riendas de la empresa familiar, cargo que precisamente yo había rechazado para dedicarme al mundo de las investigaciones literarias y paranormales.

El nombre es falo de identidades imaginarias. Este breve ejemplo del desvarío identificativo de padre ejemplifica mi opinión general sobre los nombres, dijo Carlo que dijo Constantin ahora de nuevo retomando el pulso de su narración con frases breves y concisas, que hay que abolirlos cuanto antes y dejar que florezca únicamente el Verbo.

los nombres

En Los nombres, de Don Delillo: "Con el tiempo, comencé a mentirle. Le decía que iba a un lugar cuyo nombre me resultara fácil de pronunciar. Se me antojaba un recurso simple, incluso elegante: permitir que la naturaleza del nombre del lugar determinara el lugar en sí. Ni que decir tiene que resultaba infantil. Eso era parte del poder que ejercía sobre mí. Sin embargo, las mentiras comenzaron a preocuparme al cabo de un tiempo de un modo que no tenía nada que ver con mis sentimientos infantiles. Había en ellas algo metafísicamente inquetante. Un extravío grave. No eran simples, sino complejas. ¿Con qué estaba jugando, con la fe humanas en las denominaciones, con el eterno sistema de imágenes de la mente de Niko? Al partir, dejaba tras de mí en la persona del portero una enorme discrepancia entre mi destino musitado y los movimientos que realizaba en el mundo exterior, una ficción de seis kilómetros, una profunda mentira. La mentira resultaba más profunda en griego de lo que hubiera sido en inglés. Sabía aquello sin saber por qué. ¿Podía la realidad ser algo fonético, una cuestión de guturales y dentales? Los atestados lugares lleno de humo en los que hacíamos nuestros negocios no nos resultaban siempre tan distintos como los nombres que tenían asignados. En cierto modo, necesitábamos los nombres para distinguirlos, y yo me dedicaba a jugar a lo loco con esa peculiar verdad. Y qué ridículo me sentía al regresar, cuando me preguntaba qué tal habían ido las cosas en Inglaterra, Italia o Japón. Retribución. Llegaba a desear haber sufrido un accidente de aviación, o ver arrasada por un terremoto una ciudad inocente, la ciudad cuyo nombre había musitado".

Lotte Three: The Announcement

Lo que ahora viene, dijo Carlo que dijo Constantin, es algo más raro para mí. Porque es más reciente y porque las notas son confusas: yo mismo caigo en trampas y caminos sin salida del pensamiento y el concepto.. ¿Qué es lo que ocurre aquí? Quiero adelantar que este objeto -por convención, en todo momento hablamos de personas-, la forma Lotte que estamos siguiendo, se materializó en su versión definitiva en la simulación el 29 de mayo del año 2020 con Lotte Four. Y que cuando digo forma, objeto, versión definitiva, no estoy dejando de lado el hecho de que hablo, en todo momento, de varias personas distintas con su completa individualidad de cuerpo y alma -dios me valga, incluso en el caso de los fantasmas- en las que distinguí el hilo del generarse de una forma fundamental en mi vida: la forma Lotte. Quiero decir: Este camino he conseguido trazarlo porque hay un acontecimiento y una materialización final (por lo menos hasta la fecha, sin duda) en un objeto-persona en la simulación. Pero lo que me llama la atención de las notas que tengo es otra cosa. No del todo esperable. Es el matiz que es necesario expresar en esta historia que te cuento, dijo Constantin, dividida en cuatro bloques: que no hay cuatro bloques en la formación de esa forma, ni de ninguna forma. Que no hay ninguna forma Lotte más allá de la retorcida fantasía de mis palabras, precisamente porque son palabras, cánceres del holopensamiento. Porque todo es un único y sólo bloque cuyo comportamiento es idéntico al de las ondas. Y que para nuestra percepción tiene la naturaleza del corpúsculo: no es posible evitar para el cuerpo consciente el efecto de espejismo y paradoja siempre que el hecho se busca bajar, comoo ahora, a las palabras..

Nos topamos con la luz. Porque la luz es el secreto y la chiave di volta de todo el sistema que te comento.

onda corpusculo

En todo caso, no quiero causar más lío: las notas que tengo en los meses previos al 29 de mayo del año 2020 expresan claramente cómo el sistema es holístico. Cómo mi consciencia, sí, particulariza y clasifica los hechos para poder relatarlos, pero cómo, al mismo tiempo -¿Tiempo? ¿Qué? ¿Cómo? El tiempo aquello hacia lo que algo se enfría-, cómo al mismo tiempo no hay clasificación posible: en todas las formas está cualquier forma y lo que ocurre es sencillamente un movimiento de preponderancia de una u otra forma por culpa de nuestra consciencia, porque el universo es uniforme y, repito, hazte a la idea de que el concepto antiguo es en realidad el verdadero: en una bellota esta contenido todo el bosque, dijo Emerson ya instalado en el pensamiento ilustrado. No: en una bellota está cualquier cosas que podamos conceptualizar, incluso la no-bellota, precisamente, la bellota de antimateria. Pero te hablaba de Lotte. ¡Al grano! Lo que quiero decir es que en los meses anteriores al acontecimiento final, Lotte intentó materializarse, e incluso llegó a aparecer encarnada en cuerpos holográficos, entiendo ahora. Y por eso he titulado esta parte The Announcement. Como cuando, previamente al irrumpir del sol en la bóveda celeste, dijo Carlo que dijo Constantin tal cual, los gallos emiten sus hilarantes graznidos para anunciarlo: en esos graznidos está contenido el amanecer todavía enturbiado por lo cavernoso, lo grutesco y quieto de la última madrugada. El gallo y su graznido, son para la consciencia de quien vive un amanecer, un objeto transicional que cumple la función de enlace de opuestos. Como lo fueron las manifestaciones de Lotte Three también: objetos transicionales.

Primero, que una compañera de trabajo llamada, precisamente, dijo Carlo que dijo Constantin recalcando mucho ese precisamente, Lotte, se acercó un día a mi mesa para mostrarme algo raro que le ocurría. Había llegado a la empresa como becaria y sólo cuando fue contratada empezamos a hablar un poco más al compartir el horario completo. Nos vinculamos poco a poco por la disposición escolar del propio organigrama de la empresa. Las pocas veces que se había inclinado sobre mi escritorio para mostrarme algo en el ordenador, yo había sentido su poderosa y dulce fragancia encender los oscuros mecanismos de mi deseo. Aunque Lotte era mucho más joven y, manifiestamente, nada teníamos que ver. Un día se acercó, como digo, a mi mesa para mostrarme algo. Mira, mira, mira, dijo y me tendió la pantalla del móvil. En ella se veía tan sólo la hora:

12:12

Todo el rato me pasa lo mismo, dijo Lotte: miro el móvil y me salen las horas pareadas. ¡Todo el rato!, dijo Carlo que dijo Constantin que dijo Lotte Three con voz infantil e insegura: A ti que te gustan estas cosas paranormales, ¿no sabes qué significa? ¿Qué es lo que está pasando?

Solo pude decirle lo poco que, entonces, había llegado a conceptualizar y pensar. Le dije: si ves una formación simbólica repetida en el mundo es porque hay una forma que se inaugura y que bloqueas, o bien porque hay una forma que se clausura y no dejas ir.

¿Qué?, dijo ella.

Nada, no he dicho nada, dijo Carlo que dijo Constantin. Es algo fundamental del saber esotérico: todas sus verdades son autoevidentes, obvias y diáfanas, pero solo son interiores. La figura del profeta es en sí misma un exceso: porque nada es comunicable si previamente, en el receptor, no se ha creado literalmente la forma adecuada para alojar el pensamiento preciso de dicha forma.

El rechazo siempre es una cuestión geométrica. Igual que la ética, como descubrió Spinoza. De esta manera Lotte Three empezo a formarse. Y lo importante de este paso, el paso previo a Lotte Four (El Sincretismo), es probablemente el que me cuesta comprender mejor y explicar con más detalle, dijo Constantin que dijo Carlo. El nudo de la paradoja reside, siempre, en el misterio del movimiento y el cambio. En el esquema de este relato, Lotte Three no fue, como descubrí a los pocos días de empezar a hablar de ese 12:12, una sola persona.

Lotte Three, en tanto que movimiento previo de consolidación de una forma en el espacio-tiempo, fue como un tráiler, fue como el adelanto breve y gustoso de una novela que habrá de llegar más tarde, fue como los productos que las panaderías modernas ofrecen gratis y a modo de taste. Antes de la llegada de la forma consolidada y final de Lotte Four (ahora vamos a ello), la propia forma se empezó a anunciar a mi alrededor con señales simbólicas fragmentadas afines. La precognición consiste en distinguir en los objetos exteriores los procesos de formación y disolución de las formas. 

La forma, dijo Carlo que dijo Constantin sin mayores precisiones, no es la forma del objeto tridimensional, sino algo que se aloja en él, algo que es más cuerpo, volumen, voluta, y no tanto las líneas y vértices, curvos y rectos, que nos permiten distinguir las figuras individuales (los objetos) del continuum del espacio tiempo. (Máximo hermetismo, apunta aquí Carlo).

Así que mientras Lotte Three se formaba a través de conversaciones con mi compañera de trabajo 1, apareció una compañera de trabajo 2 también llamada Lotte. Y ese es el misterio, dijo Carlo que dijo Constantin, que los sincretismos que habían conceptualizado este hilo, esta trama que seguimos a través de la forma Lotte, presentaron su tercera formalización fragmentada en diferentes objetos. Para empezar, en dos Lotte separadas, cada una con su cuerpo y su carácter. Pero también residualmente en tantos otros objetos que empezaron a palpitar y comunicarme de alguna manera, aunque imperceptible, la forma final de Lotte. Dentro de Lotte Three, tuvo lugar un raro split. De tal manera que durante unas semanas se dio la rara circunstancia de la coexistencia paradójica, en mi mente, de una misma Lotte dentro de dos Lottes distintas, ¡oh dios mío! Lo que quiero decir es que Lotte 3.1 y Lotte 3.2, a pesar de ser dos personas distintas, en mi cabeza se densificaban en una sola forma inacabada que estaba apareciendo y todavía no conocía: Lotte four. Había algo en ambas que era una misma cosa para mí. No puedo explicarlo de otra manera.

lotte four

Si Lotte 3.1 era una amiga obsesionada consigo misma y con la simbología de los números pareados por quien surgió un deseo (prácticamente nuestros temas de conversación parecían circunscribirse a hilos muy finos y concretos siempre), Lotte 3.2 fue otra compañera de trabajo obsesionada consigo misma, debido a una ruptura, por quien también surgió el mismo tipo de deseo. En este caso, compartíamos cigarrillos e intensos ratos de conversación a solas en los descansos. Eran dos personas individualmente distintas, y las reconocía como tales, pero en ellas empecé a ver la protuberancia dura, definitiva e inminente de la forma final Lotte Four, que empezaba a anunciar su llegada. Ni con Lotte 3.1, ni con Lotte 3.2 ocurrió nada. Porque no era ellas lo que deseaba, sino la parte de la forma final que se estaba anunciando para mí a través de sus almas. ¿Por qué ellas y no otras? La geometría del pensamiento formal me permite imaginar, dijo Carlo que dijo Constantin, que ellas debieron ver en mí también fragmentos de sus formas finales, y no pudieron hacer más de lo que hice yo con ellas, de lo que nos hicimos entre nosotros, instrumentalizarnos, ser medio y no fin en sí mismo.

Un medio para la forma final, que estaba eclosionando para hacerse materia en un momento dado del espacio-tiempo (que no existen, repetía una y otra vez Constantin, dijo Carlo).

Lotte Four: Syncretism & final shape

A principios del mes de enero de 2020 conseguí una cita con la vidente-tarotista más poderosa del Área Metropolitana de Barcelona. (Aquí un artículo sobre ese encuentro, pasado a primera persona). Adela tenía un mes de espera y cobraba la voluntad. Es decir, podías perfectamente visitarla, recibir sus mensajes, y no darle nada a cambio, dijo Carlo que dijo Constantin ya entrando en materia, en el núcleo duro de eso que había rastreado durante tantos años y a lo que él había llamado la forma Lotte. 

La bruja dijo en enero que en el mes de mayo la forma Lotte final aparecería. Que yo no la esperaría ya porque todas las precuelas y fracasos previos habrían determinado un uniforme catastrofismo (dijo la bruja: crees que ya no vas a volver a enamorarte otra vez. Esas son las palabras que usó). Pero, precisamente: antes de toda forma final, la máxima fragmentación y la máxima desconfianza acerca de la existencia de forma alguna posible. 

Adela lanzó sus desgastadas cartas sobre el tapete y apareció una gama cromática que iba del negro al azul y entonces, entusiasmada ante dicha tirada, empezó a decir Va a ser un regalo de Dios, va a ser un regalo de Dios. ¿El qué?!, dijo Carlo que dijo Constantin constelando aquel momento  e irguiéndose nervioso, ¿Qué va a ser un regalo de Dios?

Lotte Four, a quien conocerás a finales del mes de mayo de 2020.

¿Y cómo la reconoceré?

Reconocerás la forma final porque su llegada es masiva y no concentrada en un solo objeto. El falo central de dicha forma, el cuerpo, el mismo cuerpo de Lotte Four que conocerás una tarde a las puertas del Liceo Italiano de Barcelona, es el centro en el que no podrás dejar de fijar la mirada, y alrededor seguirá representándose (en otros objetos, otros sucesos, otras formaciones simbólicas) la forma final. Hasta que sepas cómo puedes amarla y, por lo tanto, concentrarla en el objeto corporal, el alma, la voz, el cuerpo que va a aparecer a finales de mayo, el 29 de mayo, dijo la bruja (Carlo recalcó que Constantin recibió informaciones precisas acerca de un acontecimiento que iba a tener lugar ese día, y que ese acontecimiento efectivamente tuvo lugar mucho más allá de sus propias expectativas). 

El nombre de Lotte solo será el indicador, el password simbólico de la forma. Después, ya no habrá palabras para expresar cómo una forma final revelada se hace cuerpo, espacio-tiempo, relación concreta. Lo que es seguro es que no hay flechazo, golpe de relámpago, sino una marejada que penetra vasta y lentamente en todo el ser de uno, inexorable, y que no puede rechazarse a riesgo de tener el castigo que tuvo Adonis cuando rechazó a Afrodita: el despedazamiento por parte de jabalíes. Es una regla, no sé por qué: rechazar formas finales implica la enfermedad y la muerte. Es el amor el motor de las formas finales. El amor también es, en una parte muy importante, dolor y sufrimiento por su propia y aparente fragilidad.

Cuando llega la forma final, no hay fragilidad. Lo resumiré en highlights, dijo Carlo que dijo Constantin, porque lo que importa no es el suceso concreto (que fue mágico y maravilloso y guardo para mí) sino la esencia de esto que te cuento. Ella llevaba por ejemplo impresa una araña en la camiseta, y cuando hicimos el amor por segunda vez utilizó expresiones que había leído años atrás en un chat virtual con Lotte Two en el que también había hecho el amor, pero imaginariamente; y contenía en sí el olor afrodisíaco que sentí en Lotte 3.1, y contenía en sí el interés genuino y las mismas frases (las mismas frases) que me dispensó unas semanas Lotte 3.2 con sus raras excentricidades cuando salíamos a fumar. Todas las partes de la parte estaban en la forma Lotte final. Era vasta, multiforme, inacabable para mí. El interés remoto por Oasis, las simetrías estructurales de nuestros propios caminos hasta nuestro encuentro. Y lo más importante, todas las partes de mi propia forma, también estaban en ella. Y viceversa, supongo, para ella fui una forma final, a su vez, en otro camino, otro tenue hilo vehicular a través de nombres, la forma Constantin, dijo Carlo que dijo Constantin señalándose a sí mismo, la forma Constantin final, que sólo puede casa con la forma Lotte final (recuerda a Platón: su aproximativa teoría de los andróginos, con todo esto, se reaviva: Sócrates no supo ver su validez). Y todo esto en un contexto en el que el tiempo es sólo una mera formalidad conceptual para que podamos entendernos mediante este (este mismo) lenguaje secuencial de las palabras.

Only through time, time is conquered. Eliot. Quiero señalar aquí el verbo que utiliza Eliot. To conquer. Pues parece evidente a mis ojos que este entramado de la forma tiene un sentido intrínseco y relacionado con el acto de crear, con la posibilidad humana, por tener manos y mente, de manipular objetos exteriores y, con esa manipulación crea nuevos objetos. La teoría fundamental de la forma de la que hablo, dijo Carlo que dijo Constantin, es una teoría que explica para qué sirve crear y para qué sirve el amor y para qué sirve vivir: hay que introducir en el sistema fuerzas activas que luchen contra la entropía. No hay más motivo que una sencilla razón de equilibro del sistema. Cumple la misma función equilibradora de las fuerzas descompensadas que cumplen los agujeros negros y los nunca detectados (por el momento, pero previstos) agujeros blancos. 

El cometido de la vida es darle integridad al sistema por la combinación, mezcla afín y alquímica, de sus infinitos objetos, en su inifito tiempo, produciendo concreciones que son el bien supremo: porque son orden.

Qué se concluye de la forma Lotte

Tardé meses en caer en la clave. La clave es sencilla: los acontecimientos y los sucesos que vivimos como "giros de la trama" ya están prefigurados desde el principio. Pero esto es lo importante: no sólo están prefigurados por una ley de causalidad (el agregado de todas las acciones lleva, en consecuencia, al acontecimiento X), sino que también están prefigurados en una contextura acausal.

¿Cómo es esta "contextura acausal"? Los símbolos no sólo están impresos en su propia cadena de causalidades, sino que también se imprimen en cadenas de causalidad ajenas por su mera naturaleza de campo difuso y de ausencia de cosa cerrada. El límite no existe más que por convención y nuestra percepción está siempre equivocada en referencia a la naturaleza de los objetos por una cuestión de supervivencia y porque es consciente y "pone necesariamente foco en el continuum". De tal manera, que en realidad, cada una de las cosas está en la otra en una gradación que sólo determina ese foco, y no la realidad misma. De tal manera, también, y por extraño que parezca, en realidad la historia de cada forma está en la historia de cualquier otra forma.

Lo que estamos diciendo es que si transformamos la variable tiempo en una variable geométrica (en este caso, será una onda que se intensifica hasta su colapso: el acontecimiento), encontramos que, según la misma lógica, todo suceso anuncia los sucesos posteriores y habla de los anteriores con una correlación de intensidad adscrita a los campos, y no a una secuencialidad, ni a unos objetos inscritos en dicha secuencialidad. La diferencia no es poca.

Allí donde ponemos el foco de nuestra consciencia, desencadenamos también mucho más allá del campo que atribuimos a dicho foco, por otro lado.

Un ejemplo del funcionamiento de los campos inscritos en la variable tiempo

Los sucesos futuros empiezan a materializarse en ramas semánticas de realidad aparentemente inconexas porque nuestro foco de consciencia no puede escoger propiamente la cadena de la atención. Así, un supuesto esquemático y sencillo:

A) Un sujeto, en 1990, se encuentra en el supermercado comprando verdura. Hay algo en ese acontecimiento, ese día, por ejemplo la presencia de otra persona formalmente significativa, que conecta instantáneamente el acontecimiento "estoy en el supermercado ahora, en 1990, comprando verdura", con el acontecimiento futuro "Mi gran amor Lotte". La persona que en ese momento está comprando verdura junto a nosotros puede o no ser objeto de nuestra atención. El caso es que está ahí y de alguna manera nuestra mente la registra (nuestro recuerdo de ella será índice de su importancia).

¿Qué ocurre?

B) Lo que ocurre muchas veces cuando nos llama magnéticamente la atención algo desconocido que no tendría por qué llamarnos la atención (esa sensación de "esto lo conocemos de algo"). En 1990, mientras compro la verdura, me fijo en una persona formalmente significativa, en cuya forma, como sea, está prefigurada la forma Lotte que consolidaré y conoceré 30 años después, en 2020. Como voy a conocer en profundidad la forma Lotte, me llama la atención esa forma que surge mientras compro verdura.

No hay interacción. En 1990 queda demasiado tiempo todavía para 2020 y nuestra consciencia no es capaz de ver la sincronía que, en verdad, está ocurriendo sin cesar en mayor o menor medida, todo el tiempo. 

¿Qué ocurre con la consciencia? Una forma de repensar el objeto

La consciencia como tal sigue siendo un misterio. Resulta difícil de definir aquello que nos permite definir. Porque la definición es la herramienta misma de la consciencia, y la capacidad de distinguir entre una cosa y otra la cualidad intrínseca de la inteligencia. En todo caso, siempre que leo acerca del tema me aborda la importante sensación de que no se está abordando en toda su amplitud posible. Que hay una rigidez extrema, un prejuicio total, una falta de imaginación que se cree abundancia de imaginación sólo porque el planteamiento ya es raro en sí mismo. Pero se puede imaginar más, ir mucho más allá. Sobre todo en espacios pseudoliterarios como este. Podemos añadir matices al objeto consciencia de acuerdo con lo que estamos viendo en este texto. Vamos a ver cuáles.

La teoría de Constantin sugiere: La consciencia está destinada a poner más intensidad de foco en las formas que van a prefigurarse en la vida de uno y que ya están anunciadas y definidas al principio de dicha vida, aunque la experiencia completa de vida sea la del libre albedrío. 

La consciencia no es una actividad dirigida por la voluntad, sino el efecto de los campos que se tocan: hay un nivel determinado de consciencia en función de la intensidad de los campos que se tocan en cada momento. (recordemos que la variable tiempo la tratamos como una forma de espacio). Esto quiere decir que somos más conscientes de aquello a lo que estamos destinados. Y que la consciencia es exterior a nosotros, como sugieren algunas teorías de consciencia no-local no probadas (Penrose).

¿Qué es aquello a lo que estamos destinados?

Constantin no puede ir mucho más allá, pero afirma resolutivamente que, sin saber qué es aquello a lo que estamos destinados, sabe que esa cosa está inscrita en el nacimiento, y que puede desgranarse a través de disciplinas hoy en día caídas en desuso, como la Astrología. En concreto, la carta natal, cuya naturaleza es mandálica, es un dibujo en dos dimensiones de la totalidad de formas que desplegará el sujeto, y de la cualidad de dichas formas, y por lo tanto los focos que su consciencia le ofrecerá.

Es importante esta expresión: los focos que su consciencia le ofrecerá

La verdadera ilusión, pero necesaria a su vez para que se de el dinamismo, es la idea de que somos nosotros quienes escogemos y que la consciencia es una propiedad intrínseca. Pero no sólo no escogemos lo que hacemos. Ni siquiera somos nosotros, según esta teoría, los que escogemos dónde ponemos la atención. La gracia es que el velo de la consciencia, del que hablábamos aquí a partir de un libro de Pierre Hadot, descubre ahora mejor su función y sentido (sobre todo por qué se instaura al principio de la vida y por qué puede, o no, descubrirse y desvelarse).

La consciencia tiene un velo que debe desvelarse en la búsqueda del self por una sencilla razón: proteger la integridad del sujeto.

Que exista un sujeto, en definitiva, es un gran misterio. Y que existan tantos mecanismos de defensa de la mente que buscan conservarlo, otro y una prueba de su importancia. En mi opinión su existencia, la existencia del sujeto como concepto, yo, es la prueba primera de que la vida necesariamente tiene un sentido narrado y de cumplimiento de trama, como se da en todo relato de ficción como este. Es decir: que se vive por un motivo concreto porque existe un sujeto, y cada uno tiene el suyo, que debe ser descubierto y que está prefigurado desde el principio en la misma carta natal, o en cualquier estructura mandálica que lo represente.

Pero eso, siendo el sujeto también un gran misterio, es otro misterio. 

Nota colateral: El hito del nacimiento. 

Aunque el bebé ya está vivo desde el principio en el útero de la madre, es el nacimiento, el surgir afuera y crear al otro, el hito, el suceso y cumplimiento máximo de algún tipo de condensación de energías, aunque sólo sea la condensación lógica en la memoria de que hubo un momento trascendental en que nacimos.

Fijamos la carta natal como representación exacta de la forma prefigurada y al mismo tiempo declarada del sujeto por esa misma condensación en el hito. Al nacer, hay un momento en que el ser es ya su propio cumplimiento, y al mismo tiempo es nada. Entiendo que ese momento ocurre entre que surge del útero y realiza la primera inspiración. La primera inspiración es la primera absorción autónoma, el momento primero del back and forth del hálito vital que nos conduce a la nada. La primera respiración deshace la forma exacta y cumplida, pero momentánea, enseguida cubierta por toda clase de velos (el miedo fundamental) de la propia muerte. Queda como nosotros como una fuerza interior a la que tenderemos de forma natural hasta ese momento. No me queda claro por qué, aunque ya he esbozado algunas hipótesis que me conducen una y otra vez a misticismos, y también a la noción de alma y de transmigración de la misma en un bucle eterno, un ouroboros autogenerador de creación contra la entropía través de la vida. Para qué, tampoco me queda claro. Pero sin duda tiene que ver con la estabilidad del sistema entero: el índice sísmico de la simulación se mantiene a raya porque hay mentes que nacen y piensan; el objeto de objetos que contiene a todos los objetos, y que por lo tanto es Dios y no podrá observarse (un universo), no se deshace en la nada porque esas mentes buscan su propia forma y en su búsqueda crean orden, deshacen la entropía. El origen de toda enfermedad mental es faltar a esta máxima: negarse a deshacer la entropía. Es importante hacer entender a nuestros hijos que, entre otras cosas y prioritariamente, han nacido para eso. Que no es poco, pues de eso depende que todo el sistema entero siga existiendo.

La teoría fundamental de la forma creativa expresada en ocho puntos axiomáticos

- Toda forma que se genere en la mente como idea impulsada por un deseo, tiende a consolidarse como objeto exterior, a lo largo de un arco de tiempo amplio (años). 

- La pulsión de repetición es sólo una propiedad emergente de una teoría formal desligada del concepto verbal: aquello que se define como forma es color, figura, textura, olor: lo que pueda experimentar la mente.

- Los complejos de aniversario descubiertos por el psicoanálisis representan el remanente de una forma consolidada y reconvertida tras su colapso en el lenguaje (su imposibilidad de representación).

- La psicosis ocurre cuando la forma no encuentra formalización posible en el lenguaje de cara al otro. Puede existir un lenguaje, y de hecho existe y representa objetos caóticos (el sujeto está roto) pero no es transferencial porque ha perdido su conexión con la forma.

- La neurosis ocurre cuando la forma se sobreformaliza hacia dentro. Cuando un sujeto se autorrepresenta mentalmente por exceso, entrando en el bucle narcisista de sí, que impide también la existencia de un lenguaje transferencial porque ha perdido su conexión con la forma.

- La conexión con la forma es aquello que conduce al self. Cada persona tiene una expresión formal primigenia que se autorreplica y consolida en el tiempo como objeto interior que se hace exterior. La conexión con la forma es la capacidad de representar con el propio lenguaje la propia forma, y no una forma adquirida o impuesta (por ejemplo, la forma sobreimpuesta del capitalismo sobre cualquier elemento ideológico posible que llega a la consciencia).

- La creación es el arte de aplicar la forma primigenia a un objeto externo y provocar, así, una transferencia de objeto cuyo objetivo final y función principal es deshacer el bucle psicótico / neurótico. Ambos.

- La forma final y primera es la luz, aunque la luz no tenga forma.

¿Qué pasa con el narcisismo en esta teoría?

Lo forma no puede ni debe fijarse en el espejo porque es un proceso. La invención de los espejos es un error importante de la civilización, dijo Carlo que dijo Constantin mientras abría una libreta en la que aparecían una serie de dibujos encadenados, Mira, la cadena del espejo, que llega hasta la cámara, y luego a la grabadora de vídeo, y luego la web cam, Instagram y tal. Que algunas religiones sean iconoclastas tiene una función, y mi teoría ha observado que, de alguna forma, no sé cómo, los caracteres culturales iconoclastas producen menos narcisistas. En cambio, nuestra civilización occidental, cae y se hunde en el más primitivo narcisismo, el de la imagen fijada, y también en movimiento. 

Como se ha señalado algunas veces, la tragedia de Narciso no consiste en su hermosura fatal de facto, sino en la necesidad continua que tiene de volverse hacia el espejo para confirmar, en todos y cada uno de los momentos de su vida, que su belleza es cierta. Como esto ocurre todo el tiempo de su existencia debido a que duda de sí mismo, el narcisista no puede instaurarse en ningún flujo. Es, en el continuum que hemos observado de la formación de las formas, una estatua, una roca dura que pugna contra la propia transformación.

En mi opinión, lo interesante de esta teoría formal es que da sentido al objeto y la técnica de muchas terapias alternativas cuya finalidad es la manipulación de campos sutiles de sentido. Pienso en el Reiki, por ejemplo. Pienso en el Psicoanálisis también. De hecho, si me fijo en el Psicoanálisis y tras haber leído un volumen suficiente de textos, nunca he podido dejar de pensar algo: es una teoría clarividente pero enrevesada. Como es una teoría enrevesada, necesariamente es falsa. No tengo dudas acerca de que el psicoanálisis es falso. Pero tampoco las tengo acerca de que, en su falsedad, es lo más cierto y avanzado que tenemos para curar sólo con la manipulación de las formas abstractas.

Para tratar el narcisismo primario de una persona, no hay nada que operar en la materia y la biología, ninguna píldora ni sustancia externa debe ser tomadaLa técnica psicoanalítica busca desbloquear el conocimiento del propio deseo y poner en marcha un movimiento hacia la constitución del self, es decir, hasta la formalización de la propia forma a través de los mecanismos de defensa que la impiden (la entropía). Esto lleva a un aumento de consciencia que permite un superior intercambio con el otro. Superior en volumen y, precisamente, variabilidad de formas y dimensiones.

Es esencial detallar que uno no puede moldear su propia forma mientras no se ponga a moldear otras formas. Quien no crea tiene más papeles de caer en el enquistamiento de una forma detenida (lo cual no es posible, ¡No es posible ninguna forma detenida! ¡Las formas detenidas son el diablo!, dijo Carlo que gritó Constantin en algún momento de sus conversaciones). Por esto hay que ponerse a crear, a pintar, a escribir, a cumplir largos paseos de exploración en el espacio holográfico atendiendo a lo que hay allí afuera, para activar el dinamismo de la forma. 

Es tan sencillo que habrá salud en la medida en que el conjunto de las formalizaciones no encuentre la resistencia de una consciencia desajustada.

¿Qué desajusta la consciencia? El Capital, por ejemplo. O la pornografía. 

¿Cómo desajusta la consciencia el Capital? Introduciendo una variable intermedia, el dinero, es decir, el concepto de valor. El narcisista completo actúa sólo y exclusivamente para verificarse. Resulta agotador físicamente para el interlocutor (vampirismo) porque todas sus acciones están mediadas por el concepto de valor. Como no se da valor a sí mismo y está instalado en la duda de su propia belleza, necesita poner en juego, todo el tiempo, la medición de ese valor. Así que nada de lo que hace el narcisista puede ser genuino. Cuando se compra para sí una mercancía, no lo hace por el placer de interactuar con esa mercancía, sino para decir a la exterioridad que él tiene esa mercancía y, por lo tanto, su valor es superior o se constata un poco más. Puede cambiarse "mercancía" por "persona"; en el narcisismo da igual. 

No hay valor porque solo hay flujo de formas. El valor es solidificación. Por lo que algo prioritario, veo, es la abolición del dinero y un regreso inmediato a la economía del trueque, donde el valor no se referencia a nada externo a las propias formas traficadas. No hay espejo, no hay lugar donde mirar y verificar nada ahí afuera: sólo hay formas que alcanzar para alcanzar la propia forma.

¿Cómo desajusta la consciencia la pornografía? Cualquier plano de un cuerpo desnudo que no sea totalmente encuadrado es un plano decapitado o cercenado de alguna manera por el propio marco de la pantalla, por la superposición de su realidad con la realidad de fondo del espacio que hay detrás. Como se ha observado ya teórica y experimentalmente, la pornografía moderna es precursora de esquizofrenia. Demasiadas veces el sujeto se masturba ante figuras incompletas cuya magia es sólo expresable por el error arqueológico que representa la Venus de Milo:

venus de milo

Ese raro efecto magnético de la obra es tan sólo resultado de la acción de las placas tectónicas. No hay nada en esos brazos decapitados que reúna las condiciones iniciales dispuestas por el artista de la forma que aquí vemos representada. Y sin embargo, lo que vemos, aun siendo una ficción, es real, se subsume e introduce, se superpone y cubre una forma anterior que ya no podemos conocer: la forma acabada del cuerpo completo. Esquizofrenia es incapacidad esencial de sentir la unidad.

Psicosis y forma: qué es la locura

Tenemos un esquema clásico que queremos destruir: el esquema neurosis-psicosis. O más que destruir, queremos integrar en un concepto unificado. A mi entender la dualidad epistemológica neurosis-psicosis presenta los mismo problemas de inconsistencia tramada que presenta el dominio escindido de la física: la cuántica, por un lado, y la mecánica, por otro. 

Tal y como se busca en física teórica una teoría unificadora, no me explico, a través de mis sucesivos maestros, mientras estudiábamos a Freud y el psicoanálisis, cómo ninguno caía en la cuenta de que eso no es raw material. Que las intuiciones de Freud son poderosas pero son antiguas y surgieron en un contexto que las bloqueaba en sí mismas.

Si algo le reprocharía a Lacan, sucesor de Freud, es el haber sofisticado un sistema impresionante sin haber sido capaz de sincretizarlo en conceptos más fundamentales y simples, autoevidentes, como el hecho de que la luz es fuerza, o potencias básicas por el estilo. Si algo le reprocho a Jung es haber hecho el ejercicio contrario: en su voluntad por ofrecer un sentido claro y definido (estamos vivos para encontrar nuestro self) cae en simplismos que desdibujan toda la mecánica en sí. Además, sus documentaciones esotéricas eruditas son papel mojado, de acuerdo con un erudito mayor como es Alexandrian. Es más importante el sincretismo de una idea simple y luminosa que la acumulación libresca de pruebas pseudocientíficas obtenidas en el lenguaje.

La idea simple y luminosa que escapa a Freud, a Lacan y a Jung, opino pretenciosa y elucubrativamente, es la idea de la forma (no se le escapa del todo a Lacan, he de matizar, por ejemplo en el análisis de los sueños que ejecuta en Seminario 6: El deseo y su interpretación, donde muchas veces nos vemos reducidos a conceptos que tan sólo son formas geométricas, que a su vez lo son todo para la persona analizada).

La idea de que la psicología no es en realidad una disciplina de la palabra, sino de la forma.

De que el instrumento utilizado como elección primera, la palabra, ha sido mitificado. Y que siendo cierto, es falso. No es la palabra la que cura, sino el sonido con la que se imprime. No es el concepto el que se liga o desliga para crear la integridad de la consciencia: es la armonía que podemos manejar o el ruido asincrónico que nos va a atormentar. 

En el psicótico el puente con el otro está roto. Uno proyecta hacia fuera y la propia autoimagen está seriamente perjudicada, pues el sujeto está roto. Dice el axioma: La psicosis ocurre cuando la forma no encuentra formalización posible en el lenguaje de cara al otro. Puede existir un lenguaje, y de hecho existe y representa objetos caóticos (el sujeto está roto) pero no es transferencial porque ha perdido su conexión con la forma.

En el neurótico el puente con el otro está roto, pero de otra manera. La neurosis ocurre cuando la forma se sobreformaliza hacia dentro. Cuando un sujeto se autorrepresenta mentalmente por exceso, entrando en el bucle narcisista de sí, que impide también la existencia de un lenguaje transferencial porque ha perdido su conexión con la forma.

Pero, ¿Qué es la conexión con la forma?

Para qué sirve este delirio

Mucho he hablado ya, dijo Carlo que dijo Constantin. Pero tengo claro que a través del estudio de todas las disciplinas curativas ajenas a la medicina ortodoxa he encontrado el mismo mínimo común denominador: cuando se ordena el caos, las posibilidades de la enfermedad se reducen. Todas las representaciones simbólicas de las enfermedades entrópicas como el cáncer son simbólicas. Se ve claro si uno lee Bajo el signo de Marte, de Fritz Zorn, o bien si echa mano de los sorprendentes estudios estadísticos que correlacionan el cáncer de útero de las mujeres en Argentina, precisamente y de forma significativa, en aquellas mujeres que perdieron a su hijo (missing, desaparecido) durante la dictadura. 

Esta teoría que he presentado aquí tiene un elemento que, os digo, hay que valorar por encima de todo. Y es un elemento metateórico. Por eso decía al principio que, si algo es este texto, es sobre todo la evidencia de que la teoría del todo, necesariamente, por mucho todo e infinitud de formas y figuras y tramas que sea capaz de reflejar en su propio código, tiene que poder reducirse a un concepto simple y fundamental desde el que volver a construir un edificio entero. El mismo psicoanálisis, observo, como tantas otras disciplinas, es una aproximación parcial a esa esencialidad todavía no descubierta. Y no ha sido descubierta, creo, porque tenemos lenguaje, porque hemos sido castigados con el poder pensar, pero con el tener que hacerlo sólo con las primitivas palabras, a falta todavía de una gramática agramatical de la forma.

Necesariamente, la teoría del todo será simple y autoevidente. De ella se desprenderá todo y cualquier cosa en cualquier espacio-tiempo. Además, la teoría del todo será un edificio sin palabras y sin matemática, porque será el edificio del misterio de la forma. El único misterio que puede representar en sí la existencia de un límite y a su vez, la imposibilidad e inexistencia de todo limite. 


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