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Señales de Guerra Fría en 2020

Empecé la sección temática sobre Estrategia después de que, de pronto, empezaran a interesarme dos asuntos en concreto: por un lado la industria militar y su muy poco reflexionado papel desde los medios críticos de izquierda. Por otro, me empezaron a llamar la atención elementos tácticos y estratégicos de batallas históricas, cosa que hasta la fecha me había causado hasta repelús. Según mi psicoanalista este nuevo interés se debe a mi actitud más asertiva y definida. Lo pusilánime debía de ser un efecto del miedo que solo me llevaba a posiciones defensivas.

Se han acabado las posiciones defensivas. En este artículo trataré de recopilar, después de varios meses de lectura constante de la prensa relacionada con Defensa e Industria militar (sobre todo, la magnífica, aséptica, fría y técnicamente precisa web defensa.com), acontecimientos que son claramente indicadores de que se está produciendo una escalada de tensión sobre el terreno entre tres potencias: la OTAN (alianza de la que forman parte España y Estados Unidos, entre otros), China y Rusia. En la medida en que surjan nuevos sucesos, los iré recopilando.

Para el lector que no está al día del tema, puede ser sorprendente lo que lea aquí. Y, al mismo tiempo, hay que considerar que los movimientos por el poder no siempre son manifiestamente bélicos. Si la OTAN cerca a Rusia con su estrategia militar, Rusia ha optado también por acciones distintas de contracerco. Por ejemplo, y significativa, su ayuda a Italia, miembro de la OTAN. O su incursión fuera de su ámbito de control en Libia. ¿Por qué? Intereses también, manifestados incluso en la forma de la solidaridad.

Empezaremos por Rusia, aunque existe una ambivalencia con este país. Entre la posibilidad de su acercamiento a Europa y posible integración o incremento de nexos, y entre sus acciones militares simbólicas frente a la Alianza Atlántica. Damos por supuesto que la guerra entre potencias ya se da en el nivel económico o financiero. Aquí nos interesa la escalada en el ámbito de la guerra convencional. Todos los ejemplos históricos de que disponemos, empezando por las guerras del Peloponeso, articulan rivalidades desiguales y cambiantes como la que ahora mismo se da en China. Aportaré los datos tras Rusia, pero podéis acceder por el menú de navegación. Algunas cosas son de ciencia ficción.

Rusia: despliegue militar en zonas aliadas

En la actualidad, Rusia está llevando a cabo un importante programa de rearme militar. En la línea de otras potencias que aspiran a competir contra la hegemonía de EE.UU. y la OTAN, han incrementado su rango de influencia con la participación en múltiples conflictos fuera de su región (Siria) e incluso fuera de su área de influencia natural (Libia). 

La potente flota rusa (en particular sus escuadrones de submarinos nucleares de ataque) tiene todavía carencias que le impiden proyectar su poder con solvencia, pero la tendencia es clara. La falta de portaaviones en condiciones es el principal motivo por el cual su despliegue todavía no termina de afianzarse. El Almirante Kuznestov es un barco anticuado y frágil que, además, todavía no tiene un reemplazo claro (existe el proyecto de un macro-portaaviones, Shtorm, pero su desarrollo requerirá de, por lo menos, quince años de desarrollo de tecnologías e infraestructura ahora mismo no disponible en rusia). De hecho, en el reciente conflicto de Siria, dicho portaaviones sufrió múltiples averías que fueron el hazmerreír de la prensa militar internacional.

Pero las intenciones de este país son claras. Y su gobierno no es lo suficientemente fiable como para que no merezca la pena analizar los hechos que se están produciendo en el ámbito militar. 

Desde el 26 de marzo de 2020 nueve buques de la Royal Navy están realizando misiones de seguimiento (shadow) a la presencia masiva de navíos rusos que realizan incursiones en la Zona de Exclusión Económica del Reino unido. Estos tránsitos han aumentado paulatinamente en los últimos años, sobre todo con la intensa participación de Rusia en conflictos en el Mediterráneo, movililzando parte de su flota norte a esa zona, aunque también realizando tareas de patrullaje que no le corresponden y que ejercen presión sobre una zona con importantes yacimientos petrolíferos.

El shadowing ha sido una actividad importante de la Royal Navy en los últimos años y hay múltiples grabaciones de ella. El vídeo corresponde a esta última operación conjunta, que implica a muchos más buques, pero sí un ejemplo de otros shadowing a buques rusos. 

La molestia acústica en tiempos de paz: el zumbido

Al mismo tiempo que vemos este fenómeno llamado shadowing, y que realizan los sistemas defensivos de un país al detectar el paso de buques que no forman parte de la Alianza Atlántica, merece la pena también señalar aquí otro fenómeno, equivalente en intensidad y poco conocido, que es el zumbido.

Por decirlo así, el zumbido o zumbar se produce cuando un avión de reacción pasa demasiado cerca de un buque de superficie, provocando en él una distorsión acústica molesta. Básicamente, a mi entender, es como si fuera un "no hay guerra, pero os vamos a joder un poquito los oídos". En el siguiente vídeo se ve hasta qué punto alcanza la provocación rusa.

Aunque este gesto se produjo en aguas del mar Báltico cerca del destructor USS Donald Cook, es común ver actuar a aviones rusos de esta manera mucho más lejos de su tierra.

Dos Sukhoi-27 expulsan del borde ruso a un bombardero B-52H

Un caso parecido de tensión, pero en este caso en el aire, lo tenemos en 2019 con el agresivo acercamiento de dos cazas rusos Sukhoi-27 a un bombardero B-52h Stratofortress. Lo curioso es que este tipo de actividades se realizan fuera del territorio ruso en una proyección de poder que es dudosa a nivel legal, y que provoca continuas quejas diplomáticas.

No hace falta que nos vayamos muy lejos para encontrar más ejemplos de lo mismo. En este vídeo que vemos a continuación, la refriega ocurre con un F-18 español que se acercó para identificar el avión ruso, así como su escolta. En el vídeo se ve claramente la maniobra hostil de rechazo, cuando la acción es rutinaria y ocurre en el espacio aéreo defensivo de la OTAN.

El misterioso caso del Yantar, supuesto buque espía ruso

La red mundial de comunicaciones marítimas está compuesta por 378 cables submarinos en un entramado de dos millones de kilómetros cuadrados. Rusia tiene dos barcos gemelos, Yantar y Almaz, que la inteligencia occidental ha tipificado como potenciales navíos de espionaje.

yantar barco ruso

De hecho, se sabe que ambos portan dos mini subarinos de 25 toneladas clase Konsul tripulados por tres operadores. Estos submarinos son capaces de ejecutar misiones de 12 horas de duración a 6000 metros bajo el nivel del mar. 

Su cometido clasificado lo reconoció el mismo Parlamento ruso en el semanario oficial Parlamenskaya Gazeta, al describir que portaba "accesorios para el seguimiento en alta mar y dispositivos altamente secretos para conectarse a cables de comunicación".

Ya en 2017 el servicio de inteligencia de Israel informó de la presencia del Yantar sobre una zona de cableado que une Chipre con Israel y, a su vez, con Europa. En 2019, un informe del Royal Institute of Services for Defense Studies señalaba que ambos barcos de inteligencia rusos "deambulan discretamente por áreas estratégicas de todo el mundo". 

Recientemente, a finales de febrero, e incluso con la autorización del Gobierno brasileño para navegar por las aguas de Brasil, el barco levantó muchas sospechas al ubicarse sobre un cruce de cableado submarino que une Brasil y Uruguay y desconectó durante doce horas sus comunicaciones (el equipo AIS de identificación automática). Lo que provocó la organización de una operación de patrulla por parte de la aviación naval. De camino al lugar, la tripulación del buque evitó responder a las llamadas de los pilotos brasileños. Y ya en la zona de cableado dieron una respuesta evasiva acerca de qué estaban haciendo allí. 

Lo curioso es que antes de este episodio se había identificado al Yantar en la bahía de Guantánamo y, luego, en el puerto de Nuuk, Groenlandia. Ambas, ubicaciones de cableado submarino. 

China construye islas para conquistar terreno en el Mar del sur de China

Lo que viene a continuación empieza a ser más surrealista. Se está llevando a cabo, desde hace años, una operación de realmente ingeniosa, aunque titánica y preocupante, que sólo podían llevar a cabo los Chinos: la construcción islas sobre atolones semi-hundidos para reclamar aguas interiores del mar, en actualidad fuera de dominio de ninguna nación.

mar sur china

De la nada, y con un evidente y enorme esfuerzo de ingeniería, China "reflota" atolones, los puebla y construye bases en ellos. Momento a partir del cual, al haber tierra firme, pasan a reclamar como suyas aguas interiores que estaban fuerza de ninguna zona económica precisamente porque no había ninguna tierra firme. De esta manera, China extiende su superioridad sobre un territorio en disputa entre varios países, tanto por motivos estratégicos como, claro, relacionados con la extracción de recursos naturales.

china construye islas

En el siguiente vídeo vemos como un avión norteamericano es rechazado por los chinos al sobrevolar uno de estos atolones hechos islas.

La construcción de tres portaaviones amplía la proyección de poder china

Lo he comentado antes a propósito del portaaviones ruso Almirante Kuznestov: un país no puede ampliar su proyección de poder si no dispone de portaaviones. El portaaviones es un tipo de buque en sí mismo muy débil (siempre aparece en formación con destructores de escolta que le sirven de escudo defensivo), pero cuyo producto principal, los aviones, le permiten tener la superioridad aérea en amplios rangos, hasta miles de kilómetros de diámetro, sin disponer de tierra o posesiones en la zona. 

A efectos de la intención de China de ampliar su esfera de poder más allá de su territorio, hace ya años que está en marcha el proyecto de construcción de un total de siete portaaviones (la única flota que tiene más de 2 es EE.UU, con 11 clase Nimitz y 1 clase Gerald Ford). Seguramente, la existencia de estos tres buques dará un boost (imperceptible para la población civil, nosotros) en la carrera por la supremacía y dominios mundiales. Una carrera que sin duda sigue existiendo y que luchan en el terreno económico y cibernético ya EE.UU., China y, en menor medida, Rusia. Podríamos extender este territorio de enfrentamiento a la guerra bioquímica, seguro, a niveles de escala menor (y, cómo no, no faltan las voces conspiranoicas acerca del Coronavirus, a las que no me adheriré por falta de pruebas).

¿Para qué usará China esos portaaviones? Para asentar, seguramente, su proyección de poder en el Índico, el Pacífico y, cómo no, en África, territorio absurda y equivocadamente olvidado por Estados Unidos y las grandes potencias europeas (mayormente las culpables de su situación).

Dicho esto: el primer portaaviones chino, el Liaoning, tiene un curioso enlace con Rusia. En 1998 el empresario chino Xu Zenping compró a Ucranía un portaaviones, el Varyag, a medio construir, con el objetivo de construir un gran casino flotante.

varyan bosforo

Los planos de finalización de este portaaviones (para que os hagáis una idea de la magnitud y dificultad de construcción de este tipo de barcos) ocupaban ocho camiones enteros. Lo interesante es que la compra de Xu Zenping y el proyecto de hacer el casino tan sólo eran una cortina de humo: detrás de ello estaba el gobierno chino con la seria intención de finalizar el buque y hacerlo operativo con sus propios aviones, los inciertos cazas J-15 (muy buenos en algunos aspectos, y pésimos en otros, como la propulsión, prueba de la importancia radical de la tecnología en el dominio y proyección militar, que luego es a su vez política y económica, sin duda).

liaoning portaaviones

Este buque insignia de la flota china se tardó en finalizar más de una década. En noviembre de 2016 el comodoro Li Dongyou anunció que estaba ya disponible para el combate.

Mientras tanto, se ejecutó la construcción de otros dos portaaviones (en este caso desde cero), que ya se encuentran en fase de pruebas, y hay otros tres en construcción. Hay que recalcar, para el lector no acostumbrado al ámbito militar, que construir siete portaaviones es una auténtica muestra de fuerza tecnológica, productiva, ingenieril y militar que solo está al alcance de un solo país, EE.UU.. Hasta ahora, claro.

portaaviones

Y estos datos corresponden solo a los portaaviones. De acuerdo con las perspectivas futuras anunciadas, en 2035 China tendrá la flota más poderosa del mundo. Se pasará de un papel completamente secundario en los mares internacionales (en el mismo año 2016, no había presencia ni capacidad China en ese ámbito) a una proyección de poder sencillamente abrumadora. 

La pregunta es por qué y para qué. Supongo que no hace falta ni contestarla. Por el mismo motivo que EE.UU.: ser hegemónicos a nivel mundial. Se sobreentiende que en una dimensión coercitiva mayor. Sus raíces penetrarán, pues. 

No hay ni un solo ejemplo en la historia en el que una situación simétrica no se haya resuelto de una forma u otra con un conflicto bélico. Hoy en día, como mencionamos, el conflicto bélico ya existe en dimensiones abstractas. Pero el descenso a la materialización y a escenarios de guerra convencional puede ser cuestión de tiempo. En mi opinión, es una ilusión pensar que el ser humano ahora es distinto a lo que era antes. Así como es una ilusión defender, en un contexto nacional, la eliminación del gasto en defensa. No puedo sino censurar a los fantasmas que sugieren tal cosa, aun deseándola incluso más que ellos (yo lo que haría sería llevar a simulaciones los escenarios bélicos, y generar un "juego serio" en ellas). La eliminación de los ejércitos sólo puede ocurrir en un contexto mundial y total, posibilidad de la que distamos mucho precisamente por la existencia de gobiernos dudosos como el de China.

destructores chinos

La respuesta de EE.UU. en el mar del Sur de China

Por su parte, Estados Unidos, potencia en decadencia, trata de mantener una hegemonía que muy probablemente perderá en el Índico y el Pacífico-Oeste. Aquí se cumple también el arquetipo. Y también hay movimientos que buscan mostrar músculo y proyección de poder. 

Un ejemplo, entre muchos, de ello, lo vemos en la inclusión en la Flota del Pacífico (cuya base mítica es Pearl Harbour y se compone de la tercera y séptima flota) de varios buques de reciente construcción, asignados precisamente a la séptima flota, cuya área de operaciones es la zona de China. Cuenta con entre 60 y 70 buques. 

Vemos un vídeo aquí (demasiado benévolo) sobre el LCS USS Gabrielle Giffords, un barco bastante curioso en cuanto al aspecto -es un trimarán-, y no muy logrado en sus capacidades por mucho que así lo indique el vídeo. Aunque sí es cierto que su capacidad balística es extremadamente precisa. Y su planteamiento (Buque de Ataque Litoral -LCS-) lo hace muy versátil para operaciones de desembarco y sobre la línea litoral (puede portar dos helicópteros SH-60 Seahawk, lanchas de desembarco y la suficiente capacidad de carga como para llevar vehículos acorazados en su interior). 

Se trata de nuevas incorporaciones que se mandan de inmediato a la zona del Pacífico, donde actualmente existen muchas disputas territoriales, como la comentada en el Mar del Sur de China, que ya ha provocado más de una denuncia internacional por parte de aliados de Estados Unidos. 

Lo curioso es que esta nueva situación con China ha reforzado la relación de Estados Unidos con Japón, histórica nación rival en la Segunda Guerra Mundial. Japón dispone de una potente flota de destructores y cruceros. Y parece que los LCS se complementan bien con ella e incorporan un elemento que no deja de ser simbólicamente significativo: mayor capacidad de asalto y desembarco.


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Sociología


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