regulon constantin

El replegón y sus efectos sobre la tensión del tiempo

Footfalls echo in the memory
down the passage which we did not take
towards the door we never opened
into the rose-garden.
T.S. Eliot

Entre los legajos que dejó Constantin tras su muerte figura un pequeño texto acerca de la naturaleza subjetiva del tiempo. Lo encontramos apilado en la segunda columna de papeles que guardaba junto a un pino –efectivamente, un pino- que había decidido plantar en el interior de su estudio de La Garriga. En esa columna segunda de la obra de Constantin, los textos especulativos pueden mezclarse, en ocasiones, con textos literarios, por lo que toda distinción depende, en esencia, del análisis de las fuentes, si las hay, y en el carácter técnico, o no, del texto. En este caso, parece que se trata sólo de una especulación. La traigo a colación para tramar una vez más hipótesis que se plantean en otros textos de este blog. Me vino a la memoria a raíz de una misteriosa conversación con una pianista en medio de la noche. Dicha pianista, aficionada a la teoría, trataba de explicarme la revolución que supuso la invención de la polifonía en materia musical. La polifonía entendida como la combinación de más de una línea melódica en coherencias. Yo no acababa de entender: ¿Pero antes de “la invención de la polifonía” no se hacía música mezclando más de una melodía?, pregunté. Así era, al parecer, en la línea histórica reciente. Existió una no existencia de la noción de dos melodías armónicas durante siglos, y en su no existencia nadie la echó en falta hasta su invención. Esa cosa no había pensada. Lo interesante, por otro lado, añadió ella, es que además han sido pensadas otras modalidades que nosotros, en occidente, ni siquiera imaginamos, como es el caso del canto difónico de los mongoles.

En el documento de Constantin se elabora un pensamiento parecido en torno a la naturaleza subjetiva del tiempo. Se habla, primero, de las percepciones circulares del tiempo. Donde no hay objeto y fijación de la memoria en el documento visual o escrito, puede haber una continuidad del tiempo, y esa continuidad absoluta sin historia ser a su vez una absoluta circularidad circunscrita al ciclo del día. Con una percepción así del tiempo, los afectos no pueden vivirse igual. Por ejemplo, el vínculo amoroso, señala Constantin. A falta de una historización, ya no hay una tensión del arco temporal de la relación. Ya no hay aniversarios, ascensos y descensos, sino un simple continuum de algo que viene y se va. Constantin señala la fijación de los objetos en las imágenes de las cavernas, primero, y la invención de la escritura, segundo, como elemento de entrada en la historización, esto es, en la fijación del objeto en algo nuevo conocido como memoria. La memoria en el tiempo circular existe, pero la ausencia de calendario la despliega fuera de la linealidad que nosotros encontramos cuando visitamos el recuerdo: todo lo que ha ocurrido, lo ha hecho al mismo tiempo.

Lo que pretendemos desde la sociedad es dar a conocer en este espacio las semillas de ideas del sistema que Constantin nos legó tras su muerte. No resulta sencillo para mí presentar las ideas de un profeta desconocido y encontrar una audiencia que las atienda y, sobre todo, que las lea transversalmente. Constantin señala una mutación sucesiva de la percepción del tiempo en la medida en que cambian los soportes. La memoria, lo que es la memoria para nosotros, a su vez cambia con el cambio de soporte. Ahora disponemos de fotografías de nuestro pasado en el bolsillo, y si no nos basta, en diversas redes, y también vídeos, además de cartas, fotografía, recuerdos, emblemas. Hay una proliferación absoluta de elementos de historización del tiempo. En lugar de llegar e irse en el continuum de algo que no llega ni se va, las cosas llegan y atraviesan la figura de la persona y posteriormente quedan fijadas en la medida en que uno las ha inscrito en la línea temporal. Constantin señala que hay un vínculo aquí también entre las formas de afecto y la percepción del tiempo. Pero algo más complejo y perverso.

Como especialista en social Ads, señala que los servicios de almacenamiento actuales, los espacios de creación de memoria como pueden ser Instagram o Facebook, tienen por un lado un funcionamiento algorítmico y, por otro, insertan elementos publicitarios en la cadena de los eventos. La representación, que puede a su vez juzgarse, se impregna de un capital que no poseían antes las imágenes. Además del recuerdo, ahora hay un valor externo del recuerdo sumado al valor interno e intransferible del recuerdo.

En este punto del opúsculo hay problemas de lectura debido a manchas de tinta. Durante una época Constantin se vio obligado a escribir con pluma de ganso, y la producción se ve resentida por ciertas lagunas. Lo que nosotros entendemos es que, según dice, debemos atendernos a una nueva variable. Él dice Tal y como Lacan llegó y dijo Yo soy quien ha inventado lo real, yo llego y digo que yo soy quien ha inventado el Replegón. ¿Qué es el replegón o qué entendemos nosotros que es el replegón? Se trata de una variable que combina varios indicadores agrupados para hablar de una tensión que experimentamos y para que la no habíamos puesto concepto. Por un lado, se mide estadísticamente la duración de las parejas estables en un momento dado del tiempo (Las mediciones pueden acotarse, o no, pero es necesario alcanzar relevancia estadística), y otros elementos múltiples y combinados que nos den un índice de la naturaleza de las relaciones amorosas en un momento dado (matrimonios, divorcios, índices posibles de libertad sexual, o no). Por otro, se miden las variables de consumo de dispositivos móviles en redes sociales. Se mide el consumo y el visionado de secciones de fotografías, de vídeos, de elementos constitutivos de historización. A su vez, se añaden estimaciones de consumo de texto escrito en papel, de consumo de cartas manuscritas, el propio factor de la memoria visual y su fuerza en la existencia de una noción del tiempo lineal. En suma, esta segunda variable, suma a su vez de otras variables, define qué medios y con qué intensidad usa la humanidad en un momento dado que influyen, como requisito, en el ámbito de la memoria. Constantin desarrolla matemáticamente las dos variables hechas de variables, que combinadas con un cálculo que no nos ha quedado, nos dan el así llamado replegón.

Tal y como yo lo entiendo, el replegón mide la tensión que experimenta una sociedad entre un modo de consciencia del momento y su propia intensidad de historización. Una sociedad muy dinámica en los afectos inserta en un mundo donde la fijación en la memoria es muy alta, constante, y además contaminada por la inferencia económica, es una sociedad con un replegón muy alto. Sus habitantes vivirán la pugna entre Lo recuerdo todo, no puedo olvidarlo, y todo cambia en cada instante, ninguna promesa dura ya. Opina Constantin que en sociedades con un replegón muy alto, la patología mental surge enmascarada, y colapsa al sistema llevando a una recalibración general que, de una forma u otra, buscará volver a la noción de tiempo circular. Buscará esto precisamente porque hay una tensión que ha llevado a un colapso. En la experiencia personal, dice Constantin, el sujeto fluye a través del otro, de los otros, en la línea temporal de los sucesos, pero por la naturaleza propia de su modo de utilizar los medios, puede quedar fijado en el pasado, dedicar gran parte del tiempo en el recuerdo de otro tiempo. Con independencia del replegón general, Constantin señala que el replegón particular puede repararse y destensarse saliéndose de la fijación: abandonar las redes, borrar los documentos, las imágenes colgadas, quemar las cartas. En definitiva dejar de asistir al recuerdo para invocarlo, de acuerdo con la concepción lineal del tiempo.

Oscuras cavilaciones, las de Constantin en este documento, que recuerdan a ciertas conferencias primerizas de Freud, donde se decía poco, pero lo dicho todavía no ha sido del todo comprendido y se sigue pensando. Buscamos ahora a un equipo de matemáticos que quiera desarrollar esta nueva variable. Yo quisiera quedarme con la evidencia: la armonía es algo que se inventó en algún momento y que antes no existía. En toda lucha, hay elementos articuladores que todavía no se conocen. Todavía hay palabras que no existen y que describen espacios intermedios. Palabras por ejemplo que ubicar entre conceptos como la tristeza y la decepción. Conceptos agregados de otros conceptos que pueden ser claves, por ejemplo, de espacios más dinámicos y en evolución, como el de la lucha feminista. Abandonar los hilos dialécticos del momento que elaboran la masa y los medios, es lo que pide Constantin. Más riesgo en el pensamiento para tramar nuevos significados maestros. Toda idea nueva llega siempre como un otro ajeno y violentador, y es normal que uno se defienda ante ello. Hay que dejar de hacerlo sin caer en condescendencias fantasiosas.

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