Internet Facts: artículos sobre Internet

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Sólo una cosa observo en el fondo de tu deseo, dijo, y esa cosa es espuma, piscinas de obsidiana, abalorios, flotaciones en el centro exacto de una charca. Pocas veces he hablado por escrito de mis experiencias con tarotistas. He preferido el silencio porque desconfío de vosotros. En los últimos diez años he visitado a unas diez tarotistas. De estas diez, ocho fueron farsantes. De las dos restantes, una ha desaparecido del mapa y la otra habita un secreto castillo de Castelldefels. Las tarotistas que no fueron farsantes me dijeron, literalmente, hechos del futuro. También me iniciaron en la orientación suprasensorial, o por lo menos me permitieron comprender ciertas dimensiones no habitadas por el lenguaje, cuyas claves y secretos se resuelven más bien con formas, composiciones de colores, sonidos que han adquirido cuerpo, etc.

Quiero ceñirme a los hechos y exponer una técnica. No hay ninguna maestría en mí ni ningún dominio de arte arcano: sólo digo que ha habido iniciación, que la cosa ha sido experimentada, pero no dominada (incorrecta palabra para expresarlo), y que ha habido investigaciones y que hay resultados.

Como regla, las investigaciones en torno a los hechos para o supranormales se desarrollan, de entre todos los caminos posibles, por el más inaudito y pedregoso, el menos transitado, el insignificante, el siempre descartado. Hoy quisiera hablar de un oficio que probablemente muera en uno o dos años, el del linkbuilder, y de la fuerza mental diferente que de su técnica puede extraerse en beneficio del conocimiento de la realidad supra-sensible. Es decir, para ampliar nuestro espectro de sensibilidad.

Hay varias hipótesis. Sé, por ejemplo, que tocar un instrumento como la batería, o ejecutar procesos rítmicos corporales parecidos, es un antídoto poderoso para la adicción a las pantallas. La correlación fue encontrada por azar pero es cierta. Sé por ejemplo que el visionado de vídeos en pantalla es en sí mismo precursor de esquizofrenia. En las diversas gradaciones de lo que vemos (las noticias de la tele, la pornografía) no dejamos de observar la actuación de seres casi siempre decapitados o mutilados. Como no le concedemos importancia a la extraordinaria fuerza que puede ejercer sobre nosotros una simple forma, nuestras defensas sólo actúan en el nivel del lenguaje, pues son ignorantes, y por nuestro bien no deberían serlo.

El oficio del linkbuilder nació cuando nacieron los primeros algoritmos de Google. Como innovación frente a otros competidores, Google decidió que los links entre páginas webs eran el indicador principal para saber cuál era la importancia de una página web. Una página web que estuviera enlazada desde muchas otras páginas web era considerada por Google como más poderosa. El oficio de linkbuilder nació en ese momento: personas encargadas de crear estructuras de enlaces para potenciar la fuerza de determinadas páginas web.

Como todo oficio y toda técnica, tuvo su prehistoria. Los primeros linkbuilders se limitaban a crear páginas llenas de enlaces, abusivamente spameadas, además introdujeron técnicas para automatizar la construcción de enlaces. Sin embargo, en poco tiempo Google empezó a refinarse y a publicar actualiaciones y expansiones de sus algoritmos para detectar a los constructores de enlaces artificiales. El oficio del linkbuilder, desde su nacimiento, es un oficio en retirada, como un conjunto de cátaros herejes perseguidos día y noche por el implacable halo del algoritmo. Se puede decir que la era dorada del linkbuilding tuvo lugar entre 2011 y 2012, antes del lanzamiento de Google Penguin, un poderoso algoritmo capaz de detectar enlaces de calidad y distinguir entre artificiales y naturales.

A partir de la introducción de Penguin y de sucesivas expansiones, el oficio entró en recesión y su arte empezó a refinarse. Crear links a mansalva y sin sentido ya no funciona: ahora la técnica es mucho más sofisticada. Así pues, poco antes de su muerte como oficio -pues finalmente Google ha legislado el campo y es muy difícil burlarlo-, el oficio se encuentra en su esplendor más barroco y decadente. No deja de sorprender la comparación con las grandes civilizaciones antiguas, cuyo momento de mayor refinamiento y monumentalidad también determinó su caída.

En la actualidad, ya no es posible automatizar la creación de enlaces artificiales (o bien hace falta un nivel que dominan muy pocos), de modo que, de unos años de pura robotización de la técnica, han vuelto los artesanos. Como el algoritmo semántico comprende el contenido de los textos desde hace unos años, el linkbuilder de hoy en día es mucho más selectivo que el del pasado.

Técnica y procedimientos del linkbuilder

Así es un procedimiento habitual de trabajo, para que os hagáis una idea: Tenemos un cliente que tiene una web de tostadoras. Nos ha contratado para hacer el linkbuilding porque todavía cree en este arte. Sabe que mucha gente ya no cree en él, pero, por qué no, vamos a probarlo -como el psicoanálisis-. Nuestro cometido será: 1) buscar páginas webs poderosas en las que conseguir enlaces dofollow que dirijan a nuestra web de tostadoras 2) si no podemos conseguir enlaces dofollow, acumular enlaces nofollow de calidad 3) Buscar enlaces en señales sociales, foros y otras plataformas. Como se observa, el oficio consiste en buscar el mejor lugar posible donde dejar nuestro preciado tesoro. Lo ideal para un linkbuilder sería, por ejemplo, obtener un enlace dofollow directo de Google.com, pues Google.com es la página con mayor autoridad de Internet y, depositar nuestro huevito-enlace establecería un vínculo muy poderoso que mejoraría todo el posicionamiento de nuestra web.

Así pues, en nuestra web de tostadoras el procedimiento es como sigue: Entramos en una herramienta de análisis, en este caso Ahrefs, y buscamos cuáles son las páginas web que compiten con nosotros en el mundo de las tostadoras.

linkbuilder ensayo

Seleccionamos a nuestros competidores más formidables y pasamos a ver su estructura de enlazado interno.

linkbuilding ensayo

A partir de aquí empieza la tarea de surfeo. Examinaremos uno por uno los enlaces (sobre todo los dofollow) de nuestro competidor para ver cuáles podemos replicar. Lo que queremos es imitar su estructura de enlazado externo, es decir, las raíces que lo arraigan en la red. Acto vampírico, si se quiere ver así, pues tendrá repercusiones en el posicionamiento a favor de quien reproduzca la mejor réplica posible del mayor número de dominios de la competencia. Por otro lado, el linkbuilder dispone de muchas otras herramientas para conseguir enlaces, desde la propia ingeniería social (pidiéndolos a administradores de páginas web con argumentaciones sofisticadas y convincentes, pues siempre es preferible conseguir enlaces a cambio de nada). A su vez, si hay presupuesto, existen herramientas como Leolytics o Unancor donde se pueden pagar artículos con enlace en todos los medios españoles de prensa digital, así como en webs de autoridad. Periódicos que leemos cada día venden su autoridad a cambio de links y ganan mucho dinero con ello. (Precisamente por eso son basura). Se puede decir, pues, que un linkbuilder con dinero es como un capitalista en su esplendor decimonónico: paga y obtiene links de mucha autoridad.

Lo que me interesa a mí es el artesano que pasa horas examinando enlace por enlace, en un proceso mecánico, como de cadena de montaje, que lleva visualizar un mínimo de 60 páginas web por hora, en tandas que pueden prolongarse tres, cuatro horas.

michel hulin mistica

En este libro de Hulin encontré:

Todo período prolongado de inactividad o de actividad monótona y mecánica- constituyen un conjunto de condiciones favorables a la eclosión de tales ensoñaciones místicas en que el interior y el exterior se interprenetran de manera tan desconcertante como fascinante.

Cuando uno ya se ha convertido en un linkbuilder experimentado y tiene varios clientes, una sesión puede dividirse, por ejemplo, entre un rato de tema “tostadoras”, un rato de tema “divorcios”, un rato de tema “contabilidad”, según los clientes y webs cuyo linkbuilding lleve. La técnica que expongo requiere de varios clientes y de una fragmentación del tiempo de trabajo precisa para generar el efecto.

Es decir, si nuestros clientes son una web de tostadoras, una de divorcios y una de contabilidad, dedicaremos 30 minutos a cada una de forma rotatoria. Cada vez que completemos un ciclo, realizaremos un cambio en nuestro estudio semántico. Por ejemplo, para nuestra web de contabilidad, en primera sesión hemos buscado webs de la competencia del campo de la contabilidad. Pero en nuestra segunda sesión buscamos webs de las competencia de un campo afín, pero ligeramente desplazado, por ejemplo “economía”. Como sabemos que el tema “contabilidad” pertenece al campo general “economía”, tiene sentido que busquemos enlaces en conjuntos semánticos diferentes, pero pertenecientes a un mismo conjunto general.

Es necesario, para la realización del efecto, dominar las herramientas y adoptar un procedimiento mecánico (siempre el mismo, repetido circularmente), que nos permita examinar una web por minuto en busca de una posible replicación de enlaces.

El ejercicio consistirá en establecer correlaciones entre los conjuntos semánticos, las webs que vamos surfeando (contabilidad, tostadoras, divorcios), y comprender qué correlación hay entre la forma, color, estructura, visualización de cada conjunto de webs perteneciente a cada nicho temático.

Semejanza, estilo y forma en el linkbuilding

Todo esto se puede presentar mucho mejor con un ejemplo práctico de nivel avanzado. Aquí he simulado a un linbuilder con muchos clientes de tipo ocultista-raro que surfea entre nichos semánticos con cambios cada cinco minutos o menos. Lo que veréis a continuación es una breve cadena de trabajo que transita por páginas webs de diferentes nichos semánticos asociados, para los que el observador debe ser receptivo a diferentes niveles: visual, de contenido y estructura, y sonoro si lo hay. Desarrollar o buscar el pensamiento asociativo por semejanzas.

http://cristianveragodoy.blogspot.com.es/
http://www.biblogtecarios.es/inmaherrero/algoritmos-la-investigacion-cientifica/
https://daboblog.com/2016/09/30/en-palabra-de-hacker-hablando-de-ataques-ddos/
http://despiertaalfuturo.blogspot.com.es/
http://www.msxblog.es/informacion/
http://tarcoteca.blogspot.com.es/
http://garbancita.blogspot.com.es/
http://elgourmeturbano.blogspot.com.es/search?updated-max=2018-02-26T16:00:00-04:00&max-results=9
http://www.bloganavazquez.com/2012/06/30/la-fibula-de-praeneste-ahora-que-si-es-vardadera/
https://lasindias.blog/trabajo-y-capital-en-el-imperio-romano
http://vivesana.blogspot.com.es/
https://laboresenred.blogspot.com.es/2018/02/2671-como-hacer-pompones-de-animales.html
http://deltoroalinfinito.blogspot.com.es/
http://www.briansolis.com/

En contraposición a la cadena precedente, que es alucinógena, lo que puede ocurrir en la cadena que mencionábamos antes, “tostadoras” “divorcios” “contabilidad”. Con cambios de conjunto semántico cada 4 visualizaciones y un rango amplio. Por ejemplo, empezaremos buscando links para “tostadoras” en páginas de dietistas y/o cocina y sus dominios de referencia:

http://cristinagaliano.com/
http://hoycocinamama.blogspot.com.es/
https://mejorconsalud.com/
https://www.directoalpaladar.com/   (Cambio de nicho, vamos a divorcios):

http://www.abogadodivorciobarcelona.org/
http://www.divorciador.com/
http://www.abogadosalvarez.com/index.php
http://www.separacionesmatrimoniales.com/asocbarcelona.htm (Cambio de nicho, vamos a contabilidad):

http://gregorio-labatut.blogspot.com.es/
https://gv-asesores.net/asesoria-gestoria-contable-barcelona/
https://www.lliteras.com/contabilidad/
http://asesor-contable.es/

Lo que aquí se sugiere es una nueva forma de lectura multimedia. El primer listado sería una forma de lectura de páginas webs más bien de culto. El segundo, totalmente comercial pero no menos alucinógeno, no con menos estilo. Por otro lado, esto es sólo un ejemplo parcial de un proceso circular y muy rápido.

Así pues: ¿Y todo esto para qué? ¿Qué es lo que ofrece esta técnica para nuestros cerebros?

Sin rodeos, la tesis es que esta técnica, una vez se alcanza cierta sofisticación y velocidad operativa, es potenciadora de la capacidad sinestésica de nuestra mente. En el surfeo de las páginas webs según nichos en busca de enlaces, el cerebro necesariamente establece relaciones muchos niveles más allá del textual, pero todos ellos en correlación entre sí. Vemos estilos, formas, representaciones de una mentalidad abstracta y difusa (el cerebro raro de los contables, la dura sentenciosidad de los divorciadores). Matices por acumulación en un oficio diario pueden llevar a extáticos momentos de abstracción y delirio. Se ven conexiones. Y lo más importante, cuando uno regresa de una sesión de linkbuilding y observa el mundo, lo tiene delante, es posible verlo, las fuerzas explicativas de la sinestesia, que son precognición y suprasensibilidad para todo proceso empático. En palabras simples: hay sensaciones añadidas, rarísimas percepciones, cuando uno entra y sale de la actividad del linkbuilding y observa, alternativamente, el mundo, las caras de la gente, los objetos.

Todavían quedan muchas cosas por investigar y descubrir de nuestro mundo. Hará falta audacia y la comprensión de que lo nuevo y distinto lo es, precisamente, porque no se referencia con nada que se haya conocido antes, y al mismo tiempo de la manera más armónica con todas las cosas que se han conocido antes.

 

 

Suelen acompañarme los libros de Ashbery. He’d get mad, they’d banish us. We’d swim in steep delirium. Todavía me pregunto de dónde surge su fuerza.

Quisiera en este artículo esbozar algunos elementos técnicos de arquitectura web orientada a los motores de búsqueda. Específicamente orientados a webs de escritores que quieran difundir su contenido al tráfico orgánico masivo sin, por ello, verse obligados a ceñirse a las reglas de escritura de Google. Como es sabido, un espacio web que siga las directrices de Google no puede ser, por definición un espacio creativo: deberíamos crear los textos de una forma concreta, y con un estilo concreto, y nuestro trabajo se vería restringido en el momento en que quisiéramos abrirnos al gran público del tráfico orgánico.

Así pues: ¿Cómo puede un escritor acceder a los flujos de tráfico orgánico sin venderse a las reglas del clickbait? Pues ahora mismo la situación es la siguiente: los principales artistas en la red son especialistas en la creación de contenidos adulterados por la finalidad última del posicionamiento. La pregunta es clara: ¿es posible conservar la pureza y autonomía del propio estilo y, al mismo tiempo, entrar dignamente en la lucha por la audiencia de Google?

Lo es. Veamos cómo, desde un punto de vista técnico.

Estructuras nido segregadas

Los nombres resuenan estrambóticos en el oído. Desde la silla rotatoria y con las manos en el teclado uno se pregunta: ¿cuántas veces ya has pulsado Enter?

Este tutorial está orientado a sitios que soporten WordPress, o en aquellos que permitan  modificar la arquitectura de Urls. Sigo WordPress por ser el medio más masivo y utilizado (esta página está montada sobre WordPress y es un ejemplo vivo y funcional de lo que quiero explicar en este artículo). Las estructuras nido agrupan pedazos de la web en diferentes subcarpetas. De tal manera que uno puede indicarle a Google qué secciones indexar (cuáles compiten) y qué secciones no indexar (cuáles no compiten). Por ejemplo, en la web de un escritor:

  • https://nombreescritor.com/ficcion/
  • https://nombreescritor.com/libros/

Cada artículo se anida en su categoría. Un texto de ficción, se anida en su categoría de tal forma que quedaría: https://nombreescritor.com/ficcion/titulo-texto. Veamos de forma práctica cómo crear este tipo de estructuras en WordPress. Lo primero que hacemos es entrar en nuestro WordPress y acceder a “entradas –> categorías”. En categorías creamos las categorías que conformarán nuestra estructura segregada, con el slug de palabra única, a ser posible: “ficcion”, “libros”. En cada categoría, marcaremos la opción “no-index” (esta opción aparece si utilizamos el plugin Yoast SEO: obligatorio).

A continuación, accedemos a “Páginas” y creamos una página para cada categoría creada: “https://nombredeescritor.com/ficcion/”  y “https://nombredeescritor.com/libros/”.

Por último, accedemos a “Ajustes” –> “Enlaces Permanentes”. Allí seleccionaremos “Estructura personalizada” y escribiremos en el recuadro en blanco “/%category%/%postname%/”

estructura seo escritores

Atención: si aplicas esta maniobra a un sitio antiguo con mucho contenido, vas a cambiar radicalmente su estructura. Se recomienda realizar esta conceptualización en proyectos no empezados (si son empezados, se requiere de un conocimiento que excede el objeto de este tutorial fundador). Cuando hayamos realizado este cambio, ocurrirá que tendremos dos tipos de artículos: unos serán de ficción, freestyle, sin reglas, e irán anidados en https://nombredescritor.com/ficcion/nombre-artículo. El otro tipo de artículos será, en cambio, 100% SEO (Search Engine Optimization, esas siglas ya se han naturalizado y en la jerga quieren decir: “artículos optimizados  para los motores de búsqueda”), y se anidarán en https://nombredeescritor.com/libros/.

A continuación, veremos cómo indicarle a Google que nuestra web tiene dos tipos de artículos: unos que queremos que indexe y que compitan en las SERPs, y otros que son sagrados, porque son nuestras creaciones, y no queremos que compitan, o nos da igual.

Un diálogo con Google y otros motores de búsqueda

Para cada página web, Google ofrece una serie de servicios gratuitos cuyo objetivo es ayudarnos a comprender cómo quiere él que seamos. Una vez tengamos nuestro dominio activo, debemos añadir la propiedad a Google Search Console (se utiliza la cuenta de gmail, el proceso es sencillo). Cuando Google valida nuestra propiedad, quedamos enlazados, hay un canal de comunicación. En Search Console encontraremos todo lo que necesitamos saber sobre el comportamiento de los robots araña en nuestro sitio.

Una de las principales herramientas a configurar es el archivo robots.txt. Este archivo, un documento de texto subido a la raiz de nuestra web, es leído por los robots de Google cuando éstos llegan al sitio. En Robots.txt, los robots encuentran instrucciones detalladas sobre lo que “debe ser leído” o lo que “no debe ser leído”. Cuando creamos una estructura nido ya creamos una bifurcación que los robots sabrán leer adecuadamente, pero podemos indicar en el documento de robots, por ejemplo, “Disallow: /ficcion/”, si no queremos que ese contenido se indexe en Google.

Yandex y Bing también poseen sus propias herramientas de administración, aunque suelen ser útiles sobre todo en mercados extranjeros.

Qué hacer una vez tenemos una arquitectura segregada

A partir de aquí, el planteamiento es abierto, uno puede escindirse en mercader salvaje y filósofo elocuente y no habría problema para Google. La estructura de tipo nido, según algunos especialistas en SEO, es una alternativa muy eficaz a los subdominios para segregar tráfico, con lo que, una vez fragmentamos la web, tenemos mucho margen para tratar en cada pedazo de ella.

Si bien es cierto que es preferible para la comprensión de los robots una web semánticamente unitaria, he comprobado en este mismo sitio que es posible posicionar contenidos bastante dispersos sin causar confusión. Por otro lado, es posible un gran volumen de textos creativos de tal manera que no se perjudique una posible estrategia de posicionamiento. En el ejemplo de seguiremos imaginaremos que el escritor en cuestión, decide dedicar la parte segregada en /libros/ a promocionar su obra. Eso es lo que quiere: en /ficcion/ publicar sin restricciones, ni de estilo, ni visuales, ni técnicas, y en /libros/ crear un fragmento de web absolutamente optimizado para los robots, nuestros nuevos amigos, con el que obtener tráfico / lectores.

¿Por qué vas a permitir que Amazon y otros gigantes online vendan tus libros cuando, por lo general, nadie te paga por ello? Véndelos tú mismo. O bien, ¿por qué no ajustar algunos artículos decentes a las prerrogativas SEO para obtener tráfico y lectores potenciales en un contexto en que esta es la norma y claudicamos ante ella? Doma al buscador al que odias, sobre todo para saber cómo odiarlo mejor. En este punto, lo que vamos a hacer es lo que se conoce como un Estudio de Palabras Clave. Para ello podemos usar los múltiples planificadores de palabras clave que hay en Internet (gratuitos y de pago). Si alguna vez hemos gastado dinero en Adwords podremos usar el Planificador de Google. De lo contrario, hay alternativas como Keyword Tool.

Con estas herramientas podremos saber: 1) cuánta gente nos busca (si nos busca alguien) 2) cuánto se busca una palabra clave dada y cuál es aproximadamente su dificultad.

Para saber la dificultad de posicionamiento de una palabra clave suelen utilizarse herramientas de pago, pero si ponemos en la barra del buscador de Google “allintitle:palabra clave XX”, veremos cuántas urls hay indexadas por tal palabra clave. La gracia de la búsqueda de palabras clave: dar con palabras que se están buscando mucho y sobre las que nadie ha escrito o en las que hay competencia baja. Si fuésemos un escritor de relato breve, podríamos crear unos cuantos artículos en una segregación específica, del estilo: “/relatos/mejores-libros/” (4000 búsquedas mensuales, dificultad 5 sobre 100), “/relatos/como-escribir-relato-consejos/”  (2000-200 / 0) y, por ejemplo, “/relatos/elementos-relato” (5200 búsquedas mensuales, dificultad 0). Un tráfico potencial para tres url optimizadas de 12 mil usuarios mensuales. En cada url adoptaríamos una postura distinta: aquí las posibilidades son infinitas y el objeto no tiene por qué ser simplemente ganar notoriedad. También se pueden crear estructuras para ganar dinero, o mucho más experimentales, estructuras de activismo: plataformas que ataquen a nichos concretos con un posicionamiento de marca, para boicotearlo. O bien crear un entramado de artículos decentes que, por algún motivo, coinciden con palabras clave masivas, con el objeto de que los lectores obtenidos por el tráfico orgánico te conozcan y se transfieran poco a poco a tus artículos de ficción.

Por último, hay que señalar que en /libros/ y /ficcion/ habíamos creado dos páginas. No tendrán contenido vacío. En la estructura /libros/, todos los artículos anidados (ej /libro/nombre-artículo) se enlazarán internamente a través del texto con su página de aterrizaje y entre sí cuando haya afinidad semántica. El enlazado interno en la web es la herramienta más poderosa de transferencia de fuerza. Si los artículos anidados en /libros/ tienen una página de aterrizaje donde se resume el tema y tocan más o menos todas las palabras clave de la estructura anidada (con una palabra clave principal: libros en este caso, o subvariantes), fácilmente Google comprenderá que tanto /libros/ como /ficcion/ son distribuidores de tráfico hacia los artículos, en el contexto de la estructura anidada.

Resultados de una arquitectura abierta

Con los años, uno adquiere habilidad para manejarse con estructuras titánicas. En la actualidad, trabajo en un equipo de SEO técnico de una agencia en la que manejamos webs con estructuras de varios millones de urls que hay que afinar, ordenar y acondicionar para una suave y feliz conexión con el buscador. Esta web -mi web personal-, espacio pequeño, ha sido un escenario para experimentos que, lógicamente, no probaría nunca en clientes que podrían perder sus volúmenes de tráfico. Cualquier estrategia experimental es susceptible de éxito, pero también de penalización si se exceden ciertas normas implícitas de naturalidad (normas que, además, cambian con el tiempo).

En todo caso, en el tiempo libre he creado aquí precisamente lo que explico en este articulo, una arquitectura abierta, con secciones flotantes (algunas visibles, como esta, otras en gran medida ocultas a la experiencia de usuario on page, sólo para buscadores). Ahora estamos alojados en “/internet/”.

Los datos de los robots de Ahrefs sólo para España. Según ellos, 90% del tráfico (3,5K mensuales) tiene como destino tan sólo unas 6 urls específicamente SEO:

traffic

Esta web no desindexa ningún contenido vía robots. En ningún artículo de /internet/, /ficcion/, /literatura-ensayo/ y /videojuegos/ ejecuto maniobras SEO sobre el texto: tan sólo me limito a la parte técnica (enlazado interno, optimización de carga, código). El texto es libre y genuino, a veces contrario a todas las directrices de escritura de Google. Sin embargo, la estructura segregada me permite que una parte de la web entre de lleno en competición en el mercado orgánico y, a medio plazo, lentamente, recibir poco a poco lectores que se transfieren al resto de secciones (esa misma), donde nos liberamos de las cadenas del SEO. Simple, paradójico y funcional.

Un curso de seis semanas para adquirir autonomía

Lo esbozado es sólo un planteamiento general que pretende ilustrar cómo, en principio, se puede hacer cualquier cosa si se conoce el reverso técnico de Internet. Sin por ello tener que abandonarse a ninguna robotización de texto y contenidos, como masivamente han hecho otros, para empezar las corporaciones. Este texto no tiene ningún elemento de optimización, pues lo considero un texto general de carácter teórico.

Si a alguien le ha parecido interesante el planteamiento, o por lo menos la posibilidad de aprender cómo funciona exactamente este mundo (el del posicionamiento y la optimización para Google), estoy dando un curso de seis semanas, de SEO orientado a escritores y webs culturales, en Central de Escritura. Allí se profundiza en el funcionamiento de buscadores, herramientas, composición de textos, diseminación semántica, y SEO técnico, entre otros elementos. Más info, aquí:

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steemit com internet

-¡Qué extraña escena describes y qué extraños prisioneros!
– Iguales que nosotros -dije.
Platón, La República

 

El tiempo se comprime y reduce, por lo menos en mi experiencia. He iniciado un trabajo a jornada completa, por lo que uno escribe con el motor de reserva, igualmente jorobado en todo caso. Hoy quiero reseñar velozmente -nota de voz, garabato- un experimento que realicé en los días previos a empezar con el horario oficinesco. Se centró en la plataforma Steemit.com.

Mi interés por las criptomonedas se encontraba entonces en las últimas: ya había tocado de todo un poco y me aburría. La prerrogativa, como muchas veces comento, es ser absolutamente camaleónico. Por lo que si en el mundo de las criptomonedas se actúa de una manera, yo imito esa manera. Le compré un paquete de cuentas de Twitter a un ruso y construí un entramado de bots que emitían señales de compra, capturando a su vez esta señal de otros bots que a su vez capturaban de quien sabe dónde la señal. La burbuja absoluta. Las exigencias del camaleón del conocimiento son inmorales muchas veces: ese es mi convencimiento. Como también es mi convencimiento que uno paga por los caminos smarriti que toma en esta vida.

Una mañana me creé una cuenta falsa en Steemit.com. Dos semanas de espera tiene ahora mismo esa página. Está creciendo de forma masiva, sobre todo fuera de España. Por un sólo motivo, opino: los “me gusta” son dinero. Para quien los recibe y para quien los da (importante). Un post de éxito puede cosechar Steem Dollars, que se cambian en Binance o Poloniex por Bitcoins sin problema (he traficado con ellos en Poloniex). Me hice una cuenta porque vi a algunos usuarios españoles que, simplemente subiendo fotos de la Sagrada Familia y diciendo paridas al respecto, cosechaba cerca de un centenar de dólares al cambio por post.

Cuando me aceptaron subí un perfil falso y me hice pasar por una investigadora de fenómenos Ovni. Mi intención, tras haber estudiado con detenimiento el funcionamiento de la red: crear una especie de Carmen Porter – Iker Jiménez de Steemit, nicho vacío en español, y comercialmente siempre funcional -oh, la brujería! En mi estudio, mientras esperaba a que Steemit me aceptara en la red, comprendí el funcionamiento de esos “me gusta” monetizados. Quisiera profundizar un momento en ello, porque es sofisticado.

steem dollars

Regla y distorsión

Cuando alguien sube un post en Steemit, puede seleccionar cómo quiere cobrarlo: Steem Dollars (Dinero) o Steem Power (Autoridad). Por definición, está marcada la casilla 50% / 50%. Pongamos por ejemplo que acabo de publicar un post sobre ovnis. Aquí lo que ocurre con las votaciones una vez se ha publicado el post:

  • Si un post se vota los instantes que siguen a la publicación, el 100% de la recompensa de curación va al autor. Se considera un voto precipitado, por lo que el que vota no va a ganar nada.
  • Si uno otorga un me gusta pasados 30 minutos de la publicación, el 100% de la recompensa va al curador.
  • Entre 0 y 30 minutos, por cada minuto que pasa, mayor parte de la recompensa va al curador.
  • A los 15 minutos es una división 50/50.
  • A los 3 minutos, el 90% corresponde al autor y el 10% al curador.
  • A los 27 minutos, el 10% corresponde al autor y el 90% al curador.
  • Otras reglas. Ningún autor cobrará nada a partir del quinto post publicado en un mismo día.

La distorsión que se crea con este sistema, en apariencia bien pensado para controlar el spam y para impulsar la lectura en secciones profundas del timeline, es clara. Quien surfea por el timeline de Steemit no surfea en busca de contenidos, sino de dinero. La cantidad de morralla y post patéticos que pueblan la red me parece prueba de ello. Además, de acuerdo con lo experimentado, uno puede limitarse a subir cuatro post al día cogidos del Google Traductor y, a medio plazo, obtener unas ganancias sustanciales sin que Steemit posea ningún algoritmo de detección de contenido traducido por robots (sería demasiado caro para ellos supongo).

Método y resistencia

Por lo que, si nos ceñimos a lo camaleónico, eso mismo fue precisamente lo que hice: utilizar el Google Traductor y publicar a diario noticias traducidas por robots. Este proceso se podría automatizar y sólo sería una cuestión de tiempo romper las defensas de Steemit y crear una especie de spam a largo plazo.  Esto es un win-win para quien busque dinero. Para quien no esté pensado en ello, sino en lo locos que nos hemos vuelto, esto es ya tocar el hueso del síntoma.

Estamos cerca de algo -uno quiere confiar en que lo que se acerca no es el Autofac, pero así lo sospecha: se acerca el Autofac.

Este bucólico texto sobre Cerdeña, guía completa en 400 palabras sin tildes, ha cosechado 129 Steem Dollars. Esta entrada infiltrada con puro spam promocional, reflexiona con gran profundidad psicológica acerca del miedo. Lástima que sea contenido copiado; ha cosechado ya 114 Steem Dollars. Un viaje por el Cap de Creus con fotos borrosas y textos con emocionabilidad de listín telefónico es el ejemplo del influencer clásico de Steemit spanish. Y no podía faltar toda la enseñanza de oriente concentrada en 250 palabras: Cómo relajarse después de un día de estrés; 157,80 Steem Dollars. Para tener una panorámica completa de las dinámicas de Steemit merece la pena descender hacia la zona de comentarios en cada uno de estos enlaces. Encontramos una suerte de mercadeo de opiniones predefinidas. Grandes cantidades de tráfico de no se sabe qué.

Flujos densos y muertos que burbujean.

 

lacan google poesia seo

I have been kind. See, I have left the jars sealed,
Lest thou shouldst wake and whimper for thy wine.
And all thy robes I have kept smooth on thee.
Ezra Pound

 

No sé hacer otra cosa que saquear. Por eso tantas veces he fantaseado con el vampirismo, disfraz sofisticado del latrocinio y la violación. Tampoco olvido las palabras de un anciano profesor de pedagogía escuchadas hace años en un sórdido máster de periodismo científico. Valieron sin duda los dos mil euros del curso y han determinado parte de mi vida. Ya habíamos repasado la historia general de la física en 4 horas, y la historia de la biología y la historia de la psicología, todo ello en un total de 12 horas. Alelados estábamos por el saber y, sobre todo, por la posibilidad de adquirirlo en su totalidad en cerca de 20h magistrales según se nos había prometido, habilitándonos así para ser “periodista científicos”, cuando apareció el calvo y anciano hombre. Su traje clásico, con mocador en la pechera, emanaba un impreciso perfume que ahora sólo puedo evocar fácilmente si huelo un kiwi. Era el catedrático de pedagogía y venía hablarnos de su campo. Y ya estaba yo dispuesto ante la hoja de apuntes para concentrar el saber mundial en tres páginas manuscriptas cuando comprobé que la clase no iba a ser de esa naturaleza. Gloriosamente, no iba a haber resumen en 4h de la historia general de la Pedagogía. En cambio, el hombre empezó a hablar de sus investigaciones personales en el campo. Qué triste y cinematográfica es nuestra mente, pienso ahora, pues de aquellas cuatro horas sólo me queda una única anécdota, que además ha sido idolatrada -lo cual es pecado-.

El profesor dijo: ante un problema dado, tendemos a penetrar en el camino de nuestros prejuicios a medida que la respuesta se dilata.

La habilidad de los grandes jugadores de ajedrez reside, en gran medida, en la capacidad de descuadrar la lógica de un movimiento dado. Es decir, ante un problema dado, son capaces de quebrar los caminos matemáticos de la propia experiencia y encontrar soluciones distintas. Estas soluciones, por su naturaleza disruptiva, son arriesgadas. El profesor dijo que en el campo de la pedagogía se habían dado grandes avances cuando los investigadores habían comprendido que en otras disciplinas cercanas, como la zoología, había conocimiento útil al que no estaban accediendo por puro prejuicio, o primitivo efecto burbuja (el gremio). Por lo que la idea es muy simple y, de acuerdo con mi experiencia, funciona inexplicablemente incluso cuando se lleva hasta su extremo: ante un problema dado para el que no encontramos más camino que el ya transitado en vano: ruptura total. Muchas veces, ejecutada de la manera más simple: coger un libro cualquiera de la estantería, leer al azar, y buscar una conexión posible con lo que se está pensando. Cualquier conexión posible. El método se perfecciona con el tiempo: cuando hay un problema dado, hay ya un conjunto de libros a los que se acude. Este conjunto de libros mental siempre pertenece a un conjunto de saber y semántico exterior al conjunto de saber del problema dado. Si me topo con un problema de SEO Técnico de naturaleza puramente práctica, tengo a La Biblia como un posible libro de referencia para realizar el ejercicio de escapada.

Quiero profundizar un momento en la naturaleza de este ejercicio o práctica. Cuando hay un problema dado (por ejemplo, darle coherencia a este artículo), no sólo acudiremos a un conjunto de libros que vagamente podrían tener afinidad (la sofisticación de esta afinidad dependerá de nuestro dominio del lenguaje poético, como veremos), y no confiaremos absurdamente al azar una posible respuesta. Es esencial, también, saber comprender las semejanzas sinestésicas de un problema para poder encontrar las mejores respuestas posibles. Por ejemplo, sin saberse cómo, un día estudiando el concepto gráfico aplicado al trading de “la nube de ichimoku”, pensé que sería conveniente repasar la conceptualización de la música atonal de Shönberg (habrá artículo). Cualquier investigador serio objetará que es un método diletante y sin posibilidad de sistematización (depende de la capacidad de viraje de la mente de quien lo utiliza), por eso sugiero utilizarlo en páginas web de esta naturaleza (esta misma): blogs que son mucho más literarios que académicos, y que no entran ni entrarán en circuito alguno (y que nadie lee). Este artículo pretende ser un ejemplo del método, al mismo tiempo que se piensa a sí mismo en su proceso.

Un axioma: Es el momento de prestar atención a los equívocos y los intersticios, porque en lo sustanciado y fantaseado no hemos encontrado ninguna respuesta. Veamos cómo. Ya aviso que en este artículo voy a realizar muchas digresiones: es recomendable leerlo en papel.

 

Jacques Lacan

Hay un libro de Jacques-Alain Miller que me ha acompañado a lo largo del último mes. He dilatado mucho su lectura porque es un libro difícil que resume la última etapa del pensamiento del psicoanalista (y enorme filósofo) Jacques Lacan, el últimisimo Lacan (Tout Dernier Enseignement). Aunque en las primeras páginas se hace un alegato a favor de la claridad, debemos disentir con el autor acerca de su concepto de claridad: el libro, aunque en parte clarificador frente al rarísimo pensamiento de Lacan, no es todo lo clarificador que podría ser. El mismo pensamiento de Lacan, según Miller, “se renovaba cada día”, por lo que hay diferencias sustanciales entre lo que pensó Lacan al principio de su enseñanza y lo que pensó en su ultimísima enseñanza (esta traducción tiene algo de hilarante; cada vez que la escribo me río). Hay etapas, como suele ocurrir con todo pensador, y hay una especie de radicalización al final, que es la que aquí nos interesa.

Para mi gusto, Lacan tiene un vínculo estrecho con Nietzsche: es radical, muy raro incluso para nuestro tiempo y por eso ambiguo o muy velado en sus afirmaciones. Cada vez que en el libro de Miller llega un entrecomillado con una cita de Lacan, uno, por decirlo así, se abrocha los cinturones.

Lacan no miente cuando, al principio de una de sus clases, dijo sobre el estrado: “Yo inventé lo que se escribe como lo Real”. Me lo imagino en la proa del barco Titanic, contra viento y marea, diciendo “Yo inventé lo que se escribe como lo real”. Sus afirmaciones suelen tener cierta carga bíblica en la formulación sintáctica, yo diría que extrema el francés como pocos escritores franceses lo han hecho -y eso que, principalmente, lo que tenemos es una transcripción oral.

Dichas afirmaciones, que suelen sucederse frase tras frase en complejos párrafos, crean un entramado que te arroja al pensamiento loco y febril. Como ocurre con Nietzsche, lo que dice Lacan es independiente de su sentido. Lo que nos golpea en primera instancia es su fuerza y lo extraño de cada propuesta. Uno lee: “La alucinación es el fenómeno o la manifestación de un real surgiendo en la verdad” y sabe que aquí hay mucho que pensar, porque todos los sustantivos utilizados tienen, en apariencia, significados desviados frente a lo que, comúnmente conocemos (¿real? ¿verdad? ¿alucinación? ¿manifestación? ¿surgiendo en la verdad? surgiendo en la verdad…).

Lee: “El inconsciente está ubicado en el Otro como portador de los significantes que mueven los hilos del sujeto”, y piensa, a priori,  what the fuck? Cuidado: no es mi intención explicar estos conceptos aquí, porque lo que me interesa es precisamente el análisis de su existencia y formación. Sobre tales conceptos, sólo diré que, a mi juicio, tienen pleno sentido y son devastadoras cuando uno (tú o yo) comprende el significado aproximado de cada uno de los términos según su pensamiento (inconsciente, Otro, portador, significantes, los hilos, sujeto). Lacan ofrece una descripción completa de la psicología humana, funcional, perfectamente adecuada a occidente y, sobre todo, original. En muchos aspectos, como veremos y como pretendo demostrar, es totalmente visionario.

Estrechemos el círculo lentamente hacia el tema que nos ocupa. Hay una frase en concreto del ultimísimo Lacan que me llamó la atención:

“Somos hablados, y debido a esto, hacemos de las casualidades que nos empujan algo tramado. Hay, en efecto, un tramo -nosotros lo llamamos nuestro destino”.

Aquí sí una explicación, pues tomaremos este hilo. Para Lacan, la adquisición del lenguaje es el fundamento de la existencia de la patología. El síntoma ocurre en el hombre por la existencia del lenguaje. La existencia del lenguaje nos ha llevado a articular la realidad operativamente en por lo menos tres niveles: lo Simbólico, lo Imaginario y lo Real. De este último, lo Real, no conocemos nada directamente precisamente porque poseemos el lenguaje. El lenguaje, su articulación, nos impide conocer lo Real (por ejemplo: cómo un ser animal percibe el mundo sin historiarlo y narrarlo). Ahora mi explicación se vuelve un poco más grosera, pero quiero que se comprenda: el ultimísimo Lacan duda, de alguna forma, de la existencia de algo que podamos llamar sujeto. El síntoma y los agujeros que ocurren entre los niveles y que se representan en la forma de la pulsión parecen revelar algo ciertamente inquetante: en gran medida, uno cuando habla, sólo habla para sí. Es decir, Lacan descubre que en el hablar hay una gran parte de material que no pretende ser más que autocomunicado. Aquí surge un problema claro: ¿lo que tiene sentido para mí, tiene sentido por ello para el otro? ¿Qué es el decir? ¿Por qué usamos unas palabras y no otras, ciertas construcciones, por qué determinados lapsus, nombres, verbos? Cuando Lacan define lo que ocurre en la sesión con el psicoanalista pone en escena ese hablar para sí que nos caracteriza. Ante el psicoanalista, personaje neutro en la escena, el analizado sólo habla para sí (un espejo tiene delante, si el analista es bueno).

Hace dos años que realizo un psicoanálisis y entiendo perfectamente a qué se refiere. En la sesión con el psicoanalista, la persona que tienes delante es para ti un recipiente vacío. Pues no sabes nada de él y él nada revela al respecto. Se conoce desde hace décadas que, en determinadas situaciones, puede darse algo conocido como la transferencia. Cuando ocurre la transferencia, el paciente está totalmente en el hablar para sí, y de alguna forma ese hablar para sí desactiva parte importante del pensamiento consciente. En la sesión con el psicoanalista ocurre muchas veces que uno inicia un hilo discursivo, y que poco a poco, con escuetas respuestas por parte del psicoanalista, este hilo se vuelve extraño, y uno tiene la impresión de que empieza a decir cosas que no quiere, a hablar mal -en mi caso, empiezo a mezclar catalán con castellano, entre otre lapsus verbales y equivocaciones-. De pronto, uno toma consciencia de su falta de consciencia y vuelve. Pero puede decirse claramente que durante un rato, uno sólo ha hablado para sí mismo, como si delante hubiera una pared: lo que se decía en ese raro modo automático de la mente no pretendía propiamente una respuesta de nadie, aunque la reclamara. En ese hablar para sí el analista ha podido de pronto entrever patrones y rasgos, que tarde o temprano centrarán el síntoma, cuáles son los agujeros que hay que rellenar o fibrar en el entramado simbólico-imaginario-real (existe un método, que parte de un esquema muy convincente -el del nudo borromeo-, aplicable en terapia con resultados prácticos imposibles de medir estadísticamente. La ciencia lo rechaza por que la ciencia es un viejo dinosaurio conceptual, creo).

Lo importante, ahora: Lacan opina en su últimísimo pensamiento que el analista debe tener, en el momento de la transferencia, la habilidad del mejor lector de poesía. Miller lo resume como: “El analizante habla, hace poesía, mientras que el analista corta”. ¿Por qué? Lacan dice: “Sólo la poesía permite la interpretación”, y Miller añade: “Pero esto sólo es válido con la condición de demostrar que la poesía está doblemente articulada. La poesía produce un efecto de sentido, pero produce también y al mismo tiempo un efecto de agujero, un vaciamiento”. Prestad atención al placer que sentís cuando leéis un buen poema: gran parte de ese placer de sa porque, además del sentido, también hay espacio para su falta, a la que no podemos poner palabras, pero que opera en tensión. Las claves de esta afirmación que trataré de articular son dos: poesía e interpretación.

Primero, con todo esto no podemos hacer ciencia: no sirve. Como tal, una interpretación no tiene valor ni de intercambio ni de uso: es sin valor más allá de lo individual porque es intransferible. Lacan sugiere que el analista actúa sobre la conjunción del efecto de sentido y el efecto de agujero, lugar donde se produce el equívoco. Cuando el analizado, en la transferencia, muestra sus cartas, el analista ataca ciertos significantes y significados y, tras la interpretación, pone en juego nuevos significantes y significados a partir del efecto de resonancia. (intentaré explicar con detalle esto, pues es el fundamento del artículo). Un ejemplo simple: supongamos que una persona, ante el analista, todo el tiempo tiende a enjuiciar los hechos de su vida de manera polarizada: “esto es bueno, esto es malo”. Cada vez que el analizado realiza un comentario por el estilo, el analista puede contestar “Bueno, no siempre todo es bueno totalmente, o totalmente malo”. Es un ejemplo tonto, pero debe ser entendido. En este momento el analista ha sugerido una variante que ataca a varias estructuras conceptuales del analizado sin tener la apariencia, propiamente, de ataque. Ha afirmado algo que resuena en lo dicho por el analizado (no todo es bueno ni malo) y ante lo que el analizado responde por lo menos teniendo en cuenta como posibilidad el nuevo significado (este ejemplo concreto lo he experimentado muchas veces, y con el tiempo ha surtido su efecto, pero requiere de habilidad y es mucho más sofisticado de lo que muestra el ejemplo). La situación de transferencia es una situación de vulnerabilidad del analizado, y en ella el analista puede conseguir que el analizado construya, por sí mismo, nuevas estructuras (con los beneficios y peligros que eso conlleva: delicadísimo trabajo).

Por otro lado, el lugar común, esas palabras gastadas que se usan repetidas veces pero han perdido su carga (ejemplo: “baño de multitudes, arder en deseos, espiral de violencia”), no es otra cosa que un artefacto cuya tensión efecto de sentido – efecto de agujero ha sido resuelta. Esta afirmación implica afirmar, a su vez, como ley, que todo lo que se viraliza y se fija en la memoria colectiva pierde con el tiempo su tensión interna, específicamente su valor poético, siempre. El efecto tiene sus gradaciones también en el nivel individual: escuchar cien veces una misma canción cancela su poder estimulante. (No obstante, un aparte, hay cosas que deben estar del lado de la repetición y la costumbre, no hay aquí ningún alegato romántico). Lo que determino aquí es: La tensión entre el efecto de sentido y el efecto de agujero es una fuerza. Una buena metáfora se distingue por establecer en la resonancia entre sus elementos una extrema tensión sentido-agujero. Dirigida adecuadamente, cualquier formación del lenguaje que aproveche estos conceptos, puede ser punto de partida para la transformación de las estructuras de pensamiento del paciente en su fundamento, y con ello para el cambio en la conducta. Existe un poder verdadero en quien comprende y profundiza en el lenguaje poético. Antes he dicho una fuerza, y no había error: una fuerza. Por lo menos mucho más poderosa que el odio, y menos que el amor.

Para explicarlo mejor, me gustaría aquí dejar de golpe a Lacan, a quien ya he violado bastante (pensarán los psicoanalistas y filósofos; pero no me importa, muy pocos han tocado jamás la transversalidad loca a la que yo estoy abocado, lo que extraigo sólo puede ser en bruto), para dar un viraje: quiero centrarme en los asesinos del lenguaje poético: Google. De acuerdo con la premisa de este artículo: nos vamos a entender por el extravío (espero): en un ejercicio de giro radical abandonamos el vaporoso y etéreo mundo del psicoanálisis, para adentrarnos en la abstracción suprema del algoritmo.

 

Google

La lectura de Lacan se inserta de pleno en un amplio período histórico de mi vida en el que ha existido un particular interés por Internet. Ese interés por Internet no es otra cosa que Interés por el ser humano. Internet es inagotable, y en sus ramificaciones encontramos la posibilidad de mundos con lógicas divergentes. Internet es uno de los lugares donde nace lo nuevo, y con lo nuevo, como el propio Lacan pensaba, me refiero a algo que no ha sido pensado todavía (otra cosa que no puede hacer la ciencia, sino sólo los genios que la modifican su camino a piñón fijo). Por eso lamento haber estudiado periodismo. Lo que no lamento, en cambio, es haber estudiado SEO. Con SEO me refiero a Search Engine Optimization (Optimización de motores de búsqueda). Es un oficio que exige un alto conocimiento del lenguaje, así como de los campos semánticos y las estructuras. Exige un pensamiento ideal para ingenieros o personas capaces de mantener en su cabeza complejas estructuras dinámicas (números, relaciones, objetos abstractos en todo momento). En la oficina donde trabajo son necesarias herramientas automatizadas para gestionar las superestructuras de las webs gigantes. El oficio del SEO es, sobre todo, de lectura, comprensión de datos, y racionalización textual.

Sigan este razonamiento para sumergirnos brevemente en el sentir del, así llamado, SEO specialist. Tenemos una página web que cuenta, por ejemplo, con mil artículos. Estos mil artículos los escribió alguien por placer y sin pensarlo mucho. Todos ellos hablan de tostadoras. Al hombre que hizo tal web, le encantaban las tostadoras. Cada tarde, sin faltar una buena tostadora en el regazo, escribía sobre tostadoras en su página. Supongamos que ese hombre se da cuenta un día de que, después de escribir mil artículos, no tiene apenas visitas en su página. Y no sabe por qué. Por eso, nos llama. Nosotros, desde nuestro escritorio de mimbre, lo atendemos: ¿Sí?, el hombre nos dice que tiene ese mastodonte con mil artículos y que quiere “posicionarlo”. En ese momento, una vez acordadas las condiciones, el SEO specialist (¡la ultimísima enseñanza!) empieza a examinas la web de tostadoras con varias herramientas de pago, sus armas. Escuchad sus melodiosos nombres: Ahrefs, Semrush, Backlinkseo Tools, Majestic SEO, Screaming Frog (este, sin duda, es el mejor). Estas herramientas tienen el poder de decirnos dónde está posicionado exactamente cada artículo de la web de tostadoras. Nos dice, por ejemplo, que este artículo se encuentra en la posición 50 para la keyword “Lacan”, palabra que se busca quinientas veces al mes en España a través del motor de búsqueda Google. Lo que tenemos de pronto es un mapa de palabras clave.

En el caso de las tostadoras, estos programas y el estudio exhaustivo de las métricas, nos dicen: algún artículo de vez en cuando se ha posicionado, pero se observa claramente que el ser humano que ha escrito este blog, lo ha escrito como ser humano, y no como debería haberlo hecho: como robot.

Cuidado, seamos precisos. Primero, tened en cuenta esto: ahora mismo, en 2018, es muy probable que el algoritmo de Google sepa exactamente cómo escriba un ser humano y ya no quiera escritura robot. Pero durante años quiso escritura robot. Durante años, por lo menos dieciocho, la web se ha llenado de contenidos escritos con esta lógica. Si uno busca “por qué ronronean los gatos”, encuentra textos que marcan mucho una sintaxis de frase breve y un tanto repetitiva. Si uno repasa los resultados de las primeras páginas no tarda en notar que todos ellos son copias de sí mismos, exceptuando gozosas excepciones. Hay que profundizar en el paginado para encontrar alguna cosa distinta.

¿Por qué ocurre esto? Porque Google puso publicidad en su buscador y con ello nos condenó, literalmente, a la locura y de nuevo al fascismo, como veremos y estamos viendo. Ese simple error, fue determinante. Ya he mencionado varias veces y he citado cómo los propios fundadores del buscador pensaban que la inserción de publicidad en los resultados iba a desfigurar los resultados de búsqueda. Pero no sólo fue la publicidad, sino el planteamiento filosófico de base, lo que nos conduce a la tragedia. Volvamos a las tostadoras para luego volver a esto (soy inclemente con el lector esta vez. Si no lo fuera no conseguiría expresar propiamente lo que quiero: mis disculpas). Como he sido contratado como SEO specialist por el hombre de la web de tostadoras, arreglo técnicamente su página web y realizo lo que se conoce como un Keyword Research.

En un Keyword research simple, uno puede poner en marcha varias herramientas. Yo os mostraré por comodidad Ahrefs. En Ahrefs hay recuadro llamado “Keywords Explorer”. Entramo allí y aparece un recuadro blanco. Introducimos la palabra “tostadoras”, y penetramos en el maravilloso mundo de la semántica robot (¡lo adoro!):

tostadoras kw research

¿No es delirantemente maravilloso? A partir de Tostadoras, Ahrefs nos ofrece 499 palabras clave (con datos detallados de cada una y subbúsquedas como la que veis en imagen, ramificación eterna) que contienen el término tostadora + otro término (o más: long tail). Tambien, Ahrefs nos ofrece 560 variantes un poco más sofisticadas (palabras asociadas temáticamente que no tienen por qué contener la palabra tostadora). Luego, nos sugiere otras 245 palabras y, por último, una nueva herramienta: las palabras que están empezando a buscarse ahora. Lo que vemos en el cuadre de abajo a la derecha es un raro caso (de momento, pronto será normalísimo) de long long tail, una palabra clave quizá buscada a través del reconocimiento de voz.

Bien, el especialista SEO, con todo esto, reescribe los mil artículos, marcando en cada uno una palabra clave y creando una jerarquía de enlazado interno (unos artículos enlazan a otros potenciándose) que, de pronto, se afina con las reglas de Google y empieza a posicionarse. El método es muy complejo y, opino, difícil. Por ejemplo, aunque se marque en cada artículo una palabra clave, el verdadero maestro de los textos SEO sabe que la clave está en el arrastre. En todos los textos debes tener en mente el máximo número de palabras clave, y utilizarlas, dispersarlas por la página. Siempre hay que tener en cuenta que es preferible una escritura creativa y natural, a una escritura robótica, hoy en día. El mundo del SEO es como el de las brujas pirujas, y la mayor parte de la gente vende humo. Quizá yo mismo os esté vendiendo humo, es imposible incluso para mí saberlo con total certeza. Pero sí puedo decir y demostrar si alguien lo solicita que, mediante esta técnica, entre 2015 y 2017 tuve, junto con un fiel amigo, casi un millón de lectores (el problema es que no leían mi literatura, sino textos de tostadoras).

Entonces, vemos que hay unas “reglas de Google”. ¿Cuáles son esas reglas? No lo sabemos. Algunas empresas privadas las infieren a través de análisis masivos de resultados de búsqueda y cambios de posiciones y dicen, por ejemplo: “en 2018 recomendamos reducir la densidad de las palabras clave principales de todos los textos”. En ocasiones, trabajadores de Google aparecen como sibilos y, sin decir nada a las claras, te sueltan una ambigüedad. Es un mundo muy oscuro. Yo no quiero criticar su mecánica, al contrario. Pienso que es una construcción impresionante y un ejercicio de inteligencia humana descomunal. Sin embargo, tiene un único fallo: ha tomado unos principios filosóficos como los principios filosóficos, y con ello, repito, nos ha condenado al fascismo.

En su nacimiento, Google era un tonto bebé al que podías engañar fácilmente. Clasificaba las páginas según el número de enlaces entrantes: cuantas más páginas te linkaban, más fuerte eras. Y al mismo tiempo, posicionaba muy alto textos SEO primitivos, muy repetitivos en sus palabras clave (para algunas búsquedas todavía aparecen, sorpresivamente, esos vestigios arqueológicos del pasado). En el año 2006, una actualización del algoritmo desindexó del buscador a la empresa BMW por Keyword Stuffing. Los robots refinaron su capacidad de entendimiento del texto y comprendieron que BMW realizaba prácticas artificiales de escritura. Poco a poco, estoy resumiéndolo mucho pues esto es un artículo y no un mamotreto, Google puso en marcha modificaciones en el algoritmo que sofisticaron su modo de posicionar las webs. Penguin, Panda o Hummingbird son nombres de piezas clave que han ayudado a que hoy, el buscador, sepa distinguir un texto bien escrito (siempre según sus criterios) de otro que intenta burlarte o hacer trampas. En el oficio del SEO hay personas que hacen Black Hat SEO (intentan burlar al buscador y aprovecharse de sus debilidades) y personas que hacen White Hat SEO (intentan comprender al buscador y seguir al pie de la letra y de forma actualizada la evolución de sus reglas). Yo me inclino y me intereso por lo segundo. El mundo está representado en cada una de sus partes, y cada una de sus partes en el mundo. Hoy en día, debido a la sofisticación de Google, es muy difícil que puedas engañarlo. Así que hay que hacer las cosas a su manera, y de esta forma mágicamente nuestra página de tostadoras triunfa en las SERPs (como en el psicoanálisis, aquí también hay jerga: Search Engine Results Page, página de resultados del motor de búsqueda).

Para mí, la idea está clara. Durante por lo menos dieciocho años hemos consumido en occidente cantidad masiva de texto obtenido en resultados de búsqueda. Por supuesto, no estoy diciendo que Internet contenga sólo eso (Internet es un mundo, en toda su extensión y profundidad, aquí tratamos un aspecto muy masivo de él). Debimos tragarnos textos de este tipo de forma salvaje por lo menos entre 2004 y 2014. Necesariamente ha tenido consecuencias en nuestra mente.

¿Qué consecuencias ha tenido?

 

El poder del lenguaje poético. La mente seca

Google es promotor indiscutible del positivismo. Toda página web debe ser racionalmente comprensible. Si un día al creador de una web le da por empezar a hablar de otras cosas, la valoración de Google de esas otras cosas podría entrar en conflicto. Si en el blog de tostadoras un día, su autor, en arrebato romántico, escribe la reseña melancólica de un libro, Google se preguntará, de acuerdo con su positivismo: ¿Qué hace una reseña de un libro en una página de tostadoras? ¿Tiene eso alguna relación? Como no la tiene, no le vamos a dar valor en los resultados de búsqueda.

En cualquier proyecto de internet que pretenda aparecer en los resultados de búsqueda sin palabras clave “de marca” (Uno puede crear y posicionar socialmente una nueva palabra clave. Ejemplo: “forocoches”), es necesario acotar un tema y un grupo semántico. Si tenemos una página de tostadoras, hay ciertos límites del conjunto semántico que conforma tostadora, que no deberíamos pasar (escribir una reseña literaria estaría fuera del límite semántico tostadora, más bien en un grupo del estilo “literatura” o “libros”). No tengo especial interés en describir cómo se se hace la taxonomía de una web, sino en señalar únicamente que se realiza este trabajo de acotación semántica siempre que hay que posicionarla.

Lo que tenemos, por lo tanto, es una enorme cantidad de textos, leídos durante años, que se guían por principios de escritura SEO, cuyo principal distinción es la agrupación semántica.

Recordemos a Lacan y volvamos al lenguaje poético. Un texto SEO, con una palabra clave y por lo menos cinco secundarias asociadas, ya se conceptualiza a priori como un texto que va a ser contrario a la idea de crear tensiones entre los significados. Más bien, se suavizan esas tensiones, pues estamos obligados a ir repitiendo palabras clave y a acotarnos al tema (y si nos salimos de él, estrategia posible para disfrazarnos ante los robots de Google, muy inteligentes, no podemos marcharnos muy lejos del grupo semántico).

Durante años, mientras el buscador no fue los suficientemente sofisticado, hemos leído textos cuya tensión efecto de sentido – efecto de agujero ha sido resuelta: lugares comunes funcionales en sí y en conjunto, en bloque: eso es lo que hemos leído. Y ahora que el buscador se ha sofisticado y puede distinguir el evidente problema que se deriva de esto, entramos en la era del vídeo, llegan las búsquedas por voz, el texto ya no será leído otra vez.

Mi tesis: El psicoanálisis, cuando trabaja en escena, trabaja con el lenguaje poético porque el lenguaje poético es una forma de transformación y dinamismo. Los textos SEO primitivos que hemos leído sistemáticamente (y seguimos leyendo, penosamente) durante una década presentan un esquema contrario, donde la acotación semántica retiene el posible movimiento transformativo: hay petrificación. Si estamos en una web de tostadoras, nuestra mente no saldrá jamás, por más que leamos entradas y entradas, de las tostadoras & company. No hay contrapunto, ni tensión por oposición, ni formulaciones poéticas, y además se exige una sintaxis seca, de frase corta (un texto a lá Lacan sería probablemente indexado, un texto a lá Proust jamás lo será), sobreoptimizada con conectores, visualmente fragmentada, etc: en definitiva, la sequedad, y por acumulación, el secamiento de ciertas fuentes primarias de nuestra mente. Y a continuación, por falta de tensión entre los significados distantes, la instauración definitiva de una forma de hablar muy distintiva de quien ha sido infectado por esta enfermedad: el hablar para sí enquistado, lleno de lapsus, de los youtubers, el lenguaje coach, Donald Trump, Hombres Mujeres y Viceversa, Risto Mejide (el personaje, claro), etc, portadores del vacío, constituidos en el vacío, alelados por el vacío, promotores del vacío. Otra idea, ya más fantasiosa: cuando los significados se petrifican y vacían, llega el fascismo. Las tensiones ya no pueden resolverse por la palabra porque la palabra ha dejado de ser un camino, y carece de dinamismo. Se pasa a otras cosas, entre ellas, la violencia efectiva y simbólica (casi siempre ya gobernada por el inconsciente).

Por último, quiero mencionar algo que me ha entristecido. Es notorio y sabido que yo siempre he sido una persona de letras. Y es normal, por ello, que quien me conoce tenga ciertas expectativas respecto a lo que yo debería ser o soy. Desde el principio, en muchas personas, encontré oposición cuando anuncié que estaba interesado en el mundo del SEO. Con el tiempo, y llegando a alcanzar cierto nivel profesional que me ha conducido a trabajar en esto, percibo claramente que muchos creen que estoy en alguna clase de locura, o bien desviado, equivocado. Lo percibo de personas del mundo de la literatura, el arte, en personas cercanas. Quiero que quede claro que considero tales prejuicios efecto directo de lo que estoy diciendo. Y me pone furioso la ceguera que les hace creer en mi ceguera. He emprendido este camino porque me gusta trabajar con palabras, porque no he encontrado otra manera de dignificar mi trabajo dentro del orden simbólico del capitalismo -el mundo editorial es una farsa, señores-, y lo necesitaba a riesgo de enfermar definitivamente de neurosis, y porque quiero encontrar las fuentes finales, las razones de lo que ha ocurrido en mi mente, de la lucha que se lleva a cabo allí a partir de esta experiencia alucinógena casi, que considero única, y que vence de la parte de la poesía y la verdad, y no del vacío y la cosa porque gasto las noches frías en escribir estos textos, y en hacerme mi propia poesía.

 

Durante mucho tiempo, ubiqué mi despacho en el sótano. Allí desarrollé mi estudio y práctica autodidacta con el objetivo de liberarme del yugo de un trabajo opresor. Tuve que prescindir de la fama a favor del secretismo, de mi nombre, de mis prejuicios. Entré en las cavernosidades y en ellas sigo. Uno de esos caminos fue el de las criptomonedas. Miren cómo enciendo el candelabro y qué sombras grotescas proyecta contra la pared. Ante el temor de caer en un autismo de la profesión y el pensamiento: escapatorias investigadoras, cambios bruscos, pírricas derrotas en el sendero opaco de la red y descenso hacia abajo, donde el mundo se constituye en nuevas formas dinámica; el agujero, la falla.

Si me siguen por esta escalinata de mármol podré mostrarles algunas criptomonedas que colecciono en mis estantes de alabastro, donde en otra época yacía la enciclopedia Espasa-Calpe. Un pequeño museos de maravillas a lo Roussell, si me permiten la comparación. Confío, en todo caso, que la extrañeza compense la deficiencia del orador. La experiencia es gratis, pero si ustedes quieren sentir en sus carnes la plena experiencia de la minería y el capitalismo salvaje, les recomiendo pulsar, en la barra lateral, “Start Mining” mientras leen el artículo.

BiblePay, la criptomoneda bíblica

«Aquí llamó a David y le dijo: “como vive Yahvé, que tú eres hombre leal y que yo veo con buenos ojos toda tu conducta en esta expedición, sin haber visto en ti nada malo desde que llegaste a mí hasta hoy; pero a los príncipes no les agradas”». Pecadora y, al mismo tiempo, criptomoneda. Biblepay se puede adquirir directamente desde su web o en algunos exchanges. Benefactora porque en todas las transacciones efectuadas con BiblePay se destinará un 10% de las emisiones en el blockchain a financiar orfanatos. De la misma manera que otras criptomonedas redirigen parte del producto de las transacciones y la minería a nichos como ciencia o investigación médica, BiblePay actúa como crypto-ONG.

Pero oh, ¡pecadores cristianos! Miren el gráfico del valor de la moneda y deleítense en la codicia y la ambición desatadas:

byblepay criptomoneda

El tres de enero vemos un famoso efecto de crypto-pumping (bombeo artificial al alza de un valor). La capitalización de ByblePay se multiplicó x16 en un sólo día, quizá en apenas unos minutos, para luego caer bruscamente de nuevo. Es sabido que en los fenómenos de pumping quienes ganan dinero (comprando barato, vendiendo caro, entre otras posibilidades más sofisticadas, como el margin trading) lo hacen a costa de una gran cantidad de usuarios que, en cuestión de minutos, pueden perder parte o la totalidad de su capital. Ustedes ven la contradicción de la especulación y yo alumbro con mi candelabro este estante vacío. Byblepay, la criptomoneda de los cristianos.

Dogecoin, el reino pagano

Veterana criptomoneda. Representa uno de los fenómenos sociológicos más raros que se han visto. Todo su valor se sustenta en una broma. Lean, de entrada, un comentario del creador de DogeCoin en Twitter, Jackson Palmer:

dogecoin

Palabra de un creador. El valor de Dogecoin se sustenta sobre la nada (hace dos años que no recibe actualizaciones técnicas). En una visita rápida al Reddit y al hashtag de la moneda en Twitter, lo que encontramos, principalmente, son memes y broma. El valor ha sido inflado por el amor simbólico a la propia moneda, la moneda del perro. La fundación de su comunidad de seguidores se dio en 4chan y Reddit hace ya cinco años, y se basó por entero en que parte del valor de una cosa puede ser estético, incluso diletante o vaporoso.

El poder paródico de esta criptomoneda es lo que me permite apreciarla. Quizá, también, deberíamos empezar a revisitar el concepto de valor.

united states of dogeland

En 2014 el equipo jamaicano de Bobsleigh pudo clasificarse para el Mundial de Invierno de 2014 gracias a una inversión por valor de 25.000 dólares, efectuada en Dogecoins. Ustedes saben que Jamaica no tiene nieve en sus posesiones.

dogecoin cripomoneda

FUCK Token, criptomoneda millenial

Hace años que nadie limpia estos pasillos de piedra. Disculpen lo húmedo y polvoriento del ambiente, pero como ven lo que les estoy mostrando es lo último de lo último. Ni en mis más locas imaginaciones de “lo último de lo último” podría haber llegado nunca hasta esta clase de “último de lo último”. He comprado una urnas para depositar en ellas las tétricas criptomonedas. Estas investigaciones sólo me han llevado a una vida en la paradoja. Una expresión última del liberalismo, una evolución en muchos aspectos destructiva para el propio sistema, es la que masivamente se está siguiendo en la red: por encima de cualquier otro movimiento que yo conozca.

Blockchain configura ya la red de computación más grande del mundo y sus ramas se extienden y penetran como una forma parasitaria (o no) en todos los ámbitos de la realidad. Fíjense en FUCK Token, una de las piezas estrella de la colección.

 

Palabras de sus creadores: “Con FUCK Token tienes una oportunidad única de expresar realmente cómo te sientes. Las criptomonedas están derribando barreras sociales, revolucionando el mundo de las divisas tal y como lo conocemos y FUCK Token se encuentra a la cabeza de la lucha. En nuestra sociedad actual vivimos un epidemia en la que millones de personas no tienen un carajo que hacer. Con nuestro ERC-20 FUCK Token hemos resuelto el problema”.

Curioso y muy censurable jpg he encontrado, muy descriptivo en cuanto a la relación de FUCK con Dogecoin.

fuck token

 

¿Te ha gustado un “shitpost” en Reddit? Muestra tu conformidad dándole un FUCK a su autor. ¿Tus amigos tienen problemas amorosos? Dales un FUCK y colócales una sonrisa en el rostro. Esa es la filosofía, literalmente, por eso guardo esta criptomoneda en una urna biológicamente aislada.

 

FUCK Token utiliza un tip bot que manda FUCKs a usuarios de Reddit. También se ha integrado con Slack, Twitter y Twitch. Viene a ser, en esencia, una forma de transformar en dinero los “likes”, en la línea de otras monedas como Steem Dollars (que comentaré en un artículo aparte, pues la conozco más a fondo).

Y aquí termina la visita.

Ustedes pueden verlo: hay más pasillos y urnas. Pero hoy sólo quería asustarles. Los brazos de las criptomonedas son tan amplios y van a ser tan transformadores (nos guste o no) que son capaces de ser temáticos. Hoy, la locura y el extravío, o algunas formas raras de crecimiento (quienes las crean son más jóvenes y distintos, y no hay especial interés en comprenderlos). Otro día iremos a por el género comedia romántica, y les mostraré las urnas doradas de un cripto futuro cetelleante. Por ahora me callo, antes de sucumbir definitivamente al barroquismo.

 

El silencio sólo se debe a la investigación. La investigación, de campo, conlleva a su vez riesgos y peligros, pues quiere ser profundosa. Recuerdo las primeras cincuenta páginas de Gérminal de Zola: las minas de carbón francesas del siglo XIX: «Mientras, en el pozo seguían las maniobras, el martillo de señales había dado cuatro golpes y bajaba un caballo; siempre era un momento emocionante, porque a veces, el animal, dominado por el espanto, desembarcaba muerto».  La explotación minera a gran escala implicó un incremento sustancial de acumulación de energía y valor potencial (sabemos que se inició en 1234 con la promulgación de una ordenanza para minar libremente carbón en los entornos de Newcastle). Si nos fijamos en el oro, sabemos que hasta los años sesenta su valor estaba directamente vinculado al valor de las monedas. Había pues, una referencia material para medir el valor de una moneda. Hablamos del patrón oro. O bien dos referencias, como ocurre en el patrón bimetálico que dominó en el siglo XIX. En todo caso, la referencia última para medir el valor de una moneda era totalmente terrenal.

En 1971 Estados Unidos abandona el patrón oro y el dólar pasa a referenciarse únicamente en la confianza de sus poseedores. La decisión es clave porque, desde la Segunda Guerra Mundial, hasta 44 monedas fijaron su valor al dólar, en una construcción piramidal que en última instancia estaba sustentada por el oro. Cuando se abandona el oro, empieza la era de la libre fluctuación. Lo que nos interesa, pues no somos propiamente economistas, es el camino hacia la abstracción o la desustanciación del fundamento material, en este caso el oro, para pasar a creer en un fundamento psíquico. La imagen de un caballo que desciende muerto a las entrañas de una mina de carbón es una metáfora invertida. Lo importante: a veces, dominado por el espanto, el caballo desembarcaba muerto.

Hace dos semanas compré una cantidad determinada de Bitcoins (se suelen adquirir en Coinbase) con la intención de transferirlos directamente a un Exchange llamado Poloniex y operar allí con criptomonedas secundarias: el núcleo de esta investigación. Acerca de este punto, sólo puedo señalar que cuando acabé el bachillerato me obligaron a estudiar Dirección de Empresas, carrera que abandoné épicamente inacabada para entregarme a la frugalidad de las letras. Sin embargo, el abandono no fue total: seguí interesado por la economía de manera autodidacta. Hice inversiones durante un tiempo con el sueño maníaco de enriquecerme y, un día, lo perdí todo. Como lo perdí todo, se inició un período de ostracismo que sólo ha sido roto para iniciar esta investigación. Con lo cual, hay cierta inquietud y peligro. La experiencia me dice que ningún análisis alcanza a definir adecuadamente la naturaleza esotérica del mercado y que en cualquier momento los astros pueden literalmente conjurarse y derrumbarte. Quien ha operado en el mercado, ha visto su nigromancia, el efectivo poder de fuerzas psíquicas disfrazadas detrás de números. Y hay que recordarlo en todo momento, tras los números no hay nada.

criptomonedas sell orders

Debo decirlo pues, antes de proseguir: habito en la contradicción. Pues si se ha dado esta investigación es también porque hay una perversión. Sueño con que se me perdone mi capitalismo trasnochado por la vía de la expiación: estos artículos. Pero nada libera del castigo inherente a habitar en la contradicción. Zola: «Durante un momento permaneció con los ojos clavados en el fondo de las tinieblas de la mina; y, en aquella profundidad, bajo el peso y el ahogo de la tierra, volvía a ver su infancia, a su madre todavía hermosa y valiente, abandonada por su padre».

Al iniciarme en el submundo de las criptomonedas me fijé de inmediato en su división de minería. ¿Cómo que minería? ¿Minería de qué cosa? Lo primero que hice fue buscar imágenes de los tales mineros de criptomonedas. Quería ver sus caras y su vestimenta. Lo único que encontré fue esto:

cloud mining services

En el día de su creación, se estableció el número total de Bitcoins disponible. Esta cantidad disponible se imaginó escondida, disponible para ser descubierta (en un lugar a su vez imaginario, espacio de la matemática). La actividad de descubrir Bitcoins en el espacio imaginario de la matemática la ejecutan mineros. Los mineros disponen de capacidad de cálculo (los ordenadores en columnas que vemos en la imagen, por ejemplo) puesta al servicio de la minería. El acto de minado, el exacto golpe del pico contra la piedra, ocurre con el planteamiento de un problema matemático y su resolución. Cada diez minutos miles de nodos -compuestos de mineros- luchan por resolver un mismo problema matemático. Quien lo consigue, obtiene una recomensa: Bitcoins. En conjunto, la red de computación de minado de cryptomonedas es la más grande del mundo, por encima incluso de la capacidad de Google o Facebook.

A medida que se resuelven problemas y se minan bloques, la dificultad de los mismos problemas aumenta, requiriendo a su vez de mayor capacidad de computación. Es decir, a medida que pasa el tiempo, el minado se complica, tal y como ocurre en las vetas de metal parcialmente agotadas que pueblan España (pensemos en Asturias). Con este método, se garantiza una duración del proceso de minado de Bitcoins de cerca de 100 años, siempre que no se produzcan saltos bruscos en el escalado de la capacidad de computación.

Vemos, pues, que se mina algo en el interior de un campo conceptual -que en todo caso no podemos tocar-, para crear a su vez una moneda también conceptual, pues sólo se referencia a sí misma. Hay que meditar bien en el concepto, pues guste o no supone una evolución extremadamente sofisticada del capitalismo y sus métodos. Entre otras cosas porque los mineros de Bitcoins son responsables, a su vez, de validar las transacciones de Bitcoins que se producen entre la gente. Los bloques que se minan no son otra cosa que listas de transacciones que deben ser validadas y registradas en el Blockchain (una suerte de libro mayor). Aquí, si observamos hacia atrás, observamos un cambio que transforma lo jerárquico en circular. El minero de Gérminal es la representación absoluta de la pobreza. Ni siquiera unidos logran vencer o contrarrestar las fuerzas del capital. En cambio, en el ámbito de la criptomoneda el minero -efectivamente hay personas detrás de esa tenebrosa imagen- el minero tiene un poder destacado y determinante. Dice el diccionario de símbolos de Cirlot acerca de lo circular: «unidad interna de la materia y de la armonía universal, según los alquimistas. En virtud de su movimiento, tanto como de su forma, el giro circular tiene además la significación de algo que pone en juego, activa y vivifica todas las fuerzas establecidas a lo largo del proceso en cuestión, para incorporarlas a su marcha y, en consecuencia, de los contrarios de la clase que fueran». Muchos resumen todo este asunto en especulación. Yo no quiero confirmar si tal cosa es así; lo que quiero es comprender la diferencia en el método.

De tal manera, regreso al terreno oscuro de la biografía práctica, transferí parte de los Bitcoins de Poloniex a un servicio de minado en la nube de Bitcoins llamado Hashflare. En esta página se contrata capacidad de computación para minar diversas cryptomonedas. En última instancia, lo que se contrata es potencia eléctrica, que servirá para alimentar a los procesadores. Aquí vemos el coste en energía eléctrica del minado de Bitcoins en Estados Unidos -Lousiana, el estado más barato:

mineria de bitcoin

También existe una versión doméstica de la minería, con lo cual el propio espectro de lo mineros se establece en jerarquías de poder. Uno mismo, en casa, puede habilitar una estación de minado y convertirse en un agente pequeño. Como tal, no tendrá incidencia frente a los agentes de Cloud Mining, a menos que se presupongan movimientos coordinados de masas en su conducta (posiblemente a través de Reddit). Para habilitar una estación de minado en casa lo único que hace falta es dinero, y confianza en las criptomonedas, claro.

Innumerables analistas, curiosamente pertenecientes a la prensa más cercana a la bolsa y los mercados financieros, dicen que el Bitcoin es una burbuja varias veces superior a la dramática burbuja de los tulipanes de 1620-23, en esencia, la mayor que se recuerda, si descontamos la actual burbuja de los mercados financieros, claro -cosa que no mencionan. Pero el objeto de esta investigación, repito, no es confirmar o desmentir este aspecto: no lo podemos saber con certidumbre, pero la ley es que todo lo que sube, también baja. Lo que nos interesa, repito, es el método. De acuerdo con el método de minería que aquí hemos expuesto, se concluye: la naturaleza de burbuja del Bitcoin puede ser cierta, pero no será de la misma naturaleza. Su fundamento, en última instancia, no es el precio. Detrás de esta moneda no hay nada y eso es una evidencia nunca negada. Sin embargo, estudiando detenidamente las fluctuaciones del valor del Bitcoin observamos cómo, de pronto, se establece como fundamento la efectividad de los mineros y no tanto el precio u otras posibles referencias del mismo. En oscilaciones señaladas ha sido la ineficiencia de los mineros en el proceso de bloques lo que ha causado una pérdida de confianza en los inversores. Es decir, aunque como el resto de monedas, el Bitcoin se asienta en la confianza, esta no depende de los mismos parámetros. Aquello que potencialmente podría revelar la burbuja es, en esencia, distinto: un posible fallo tecnológico. Entramos en mundos desconocidos. Mañana, 28 de diciembre, se pondrá en marcha la bifurcación SegWit2 a partir del bloque 501451 de minado de Bitcoins. Una bifurcación dura implica la creación de variantes del Bitcoin más efectivas tecnológicamente para operar en algunos nichos. El objetivo de las bifurcaciones duras es precisamente incrementar la confianza de los inversores en la moneda con nuevas prestaciones tecnológicas. Me decía un amigo hace unos días: menudos rizomas.

El resto de criptomonedas adquieren sentido a partir de este fundamento: su tecnología.  El el vasto, volátil y desquiciado mercado de alcoins (criptomonedas secundarias), encontramos multitud de productos de fiabilidad variable. Hay incluso proyectos que se declaran utópicos, como la criptomoneda Horizon State, especializada en ofrecer transacciones encriptadas en referendums, o Petro, la criptomoneda Venezolana en el nicho del petróleo con la que se espera combatir la hiperinflación del país. A su vez hay pools de minado de estas otras monedas, la industria florece, las vetas se abren y los mineros saludan con sus cascos de protección ya innecesarios.

Cuando penetro en estos mundos y luego vuelvo, por ejemplo, a Facebook, donde los temas son otros, siempre termino por pensar de alguna forma en las palabras de Zizek en Acontecimiento: «La libertad de elección que se nos ha impuesto es falsa, es la forma misma de nuestra esclavitud».

tasa de rebote

La tasa de rebote es el verdadero misterio de Google Analytics. Este dato señala qué porcentaje de usuarios entra en una web y sale de ella sin haber hecho nada. No se detecta scroll ni permanencia en el sitio, nada de nada: la puesta en escena de un tropismo que no debería haberse realizado. Por lo tanto, una alta tasa de rebote indica un alto índice de visitas de mala calidad. De acuerdo con esta afirmación, si nos atenemos a las estadísticas generales, observaremos cómo en Internet predominan las visitas de baja calidad: en un blog de contenido considerado -por Google- de calidad, una tasa de rebote aceptable rondaría el 60%. De cada 10 visitas, 6 habrían llegado para marcharse a continuación. En páginas comerciales la tasa de rebote puede ascender hasta el 85% /90% sin problemas.

Apunte psicológico asociado: Un día, en el metro, observé a un chico de mi edad mientras interactuaba con el móvil. Por momentos, nada raro: conversación ilegible de Whatsapp a base, principalmente, de emoticonos. Pero entonces, un cambio: en el proceder del chico, de alguna manera, una disfunción, un bug: el muchacho salió de la conversación de Whatsapp y empezó a hacer scroll. Ese scroll subía y bajaba por la lista de conversaciones. De vez en cuando, el scroll se detenía, y entrábamos en una conversación para, de inmediato, salir de ella. La combinación scroll – entrar en conversación – salir de ella, cuya sustancia mental sólo puede corresponder a la pura pulsión, adquirió una velocidad absurda, el muchacho parecía absorto en alguna imposible búsqueda de algo, y no levantó la vista del móvil hasta que, en una parada, una tromba de gente lo molestó físicamente.

Ahora que mis viajes en metro son más frecuente y mi observación se ha ampliado, puedo confirmar que he observado esa conducta en más personas -sin distinción de género, edad, etc-. Yo mismo me he sorprendido a veces en el bucle, con lo cual considero irrefutable que ese patrón existe, y se está extendiendo.

Esta conducta puede verse reflejada en la tasa de rebote, pues la tasa de rebote mide exactamente lo observado: alguien que entra en un sitio para a continuación salir de él sin haber hecho nada, para a continuación entrar en otro sin hacer, a su vez, nada, y así sucesivamente hasta por fin encontrar un remanso flotante que es, a su vez, una escapatoria (lo que en programación C# se conoce como un break, una salida para un programa en bucle).

En este artículo, de la manera más fría e impersonal, analizaré la tasa de rebote de esta misma web. Ya adelanto que los datos son dramáticos. El análisis se ha realizado cruzando datos de Analytics con Facebook en directo, de manera que una cifra en principio anónima, la tasa de rebote, aquí ha dejado de serlo. Naturalmente, mantendré en todo el tiempo la privacidad de los usuarios sujetos a estudio.

Tasa de rebote en un efecto viral

Empecemos analizando una entrada que compartí en agosto de 2017. Se trataba de un artículo que denunciaba un impago por parte de una editorial. La naturaleza reivindicativa del artículo y su carácter experimental (se pretendía atacar con posicionamiento SEO palabras clave de la editorial que no me había pagado) produjo un efecto viral cuando lo compartí en Facebook.

En tres días, a raíz de la viralización en la red social, la entrada obtuvo estos datos:

tasa de rebote facebook

973 visitas con una tasa de rebote del 89,52%. Es decir, de 973 personas que entraron en el artículo en cuestión, sólo 101 pasaron del titular. A partir de aquí, deberíamos analizar caso por caso, pero la cifra “duración media de la sesión” (44 segundos) nos permite suponer que más de la mitad de esos 101 no leyeron el artículo. De unas 973 visitas, podríamos estar casi seguros de que 930 fueron inútiles tanto para el visitante como para el visitado.

En Facebook, el artículo se compartió 14 veces y recibió en torno a los 260 likes.

Tasa de rebote en artículos no virales

Por lo general, los artículos que publico tienen poca trascendencia. Observemos qué ocurre en el nivel más pequeño de Facebook. Cuando no se produce viralización, lo que estamos analizando es, esencialmente, la conducta de mis amigos próximos (en Facebook y según su algoritmo). Algunos ejemplos con resultados que, particularmente, me inquietan. En todo caso, muestran un patrón distinto al viral. Se ponen en juego los pesos de las interrelaciones más próximas:

  • Esta entrada dedicada al lenguaje de programación C# recibe en Facebook 34 me gusta. En Analytics vemos que esos 34 me gusta ha dado como resultado 22 visitas en la web. El procentaje de rebote de esas 22 visitas es del 83,89%, y la duración media de la visita 1:32. Puedo inferir que, en esencia, de todos los que se han manifestado tan sólo 3,5 personas han leído el artículo entero.
  • En esta reseña de un cómic de un amigo, tanto mi post en Facebook como el suyo generaron un total de 60 me gusta. En Analytics vemos que se recibieron 71 visitas de Facebook con una tasa de rebote del 78% pero, felizmente, una duración media en el sitio de 3:50 minutos. 8,52 personas de 71 leyeron el texto de manera más o menos íntegra.

Si cotejo estos datos con otros extraídos azarosamente de los cerca de 40 dominios a los que tengo acceso (pues parte de mi trabajo tiene que ver efectivamente con Internet), compruebo que los resultados son parecidos o peores (sobre todo en las páginas que “quieren vender algo”).

Puesto que, en alguna medida, pienso que la escritura es mi principal virtud, no puedo congratularme por los resultados que observo, pues más del 90% de visitas que recibo vía tráfico social (incluso cuando sólo se trata de amigos o conocidos) no leen en absoluto lo escrito. Uno, por supuesto, no claudica, pues ya ha aceptado que el fracaso es también una forma de acceder a nuevos impulsos. Pero lo que no puedo evitar es la inquietud que suscita esta preponderancia general de tasas de rebote superiores al 70%, dato constante que nunca es afectado por el contenido (es decir, un contenido superior, incluso un contenido perfectamente pensado para la psicología del lector en Internet, mantendría tasas similares).

No me imagino, en la calle, que el 70% de las acciones de las personas empezaran a consistir en “entrar y salir de panaderías sin siquiera mirar el escaparate”, gente entrando por la puerta de un bar y saliendo por la ventana sin haber percibido al camarero, barrenderos que recogieran las hojas otoñales para seguidamente volver a esparcirlas a sus espaldas, y toda una sucesión de bucles que, de darse manifiestamente en el mundo físico, quebrarían su integridad simbólica.

Por eso se dan, sin freno, en Internet, el espacio abierto y anónimo (no tanto, no os lo creáis) para la pulsión.

Este artículo se presenta, en primera instancia, como un frugal mendigo. Hay dudas y poca vestimenta, y la investigación se producirá sobre la marcha (el método que sigo cuando escribo acerca de Internet en Internet). Pero parte de una intuición inicial que encadena diversos elementos y que no tiene sentido anunciar a priori. Sólo cuando todos ellos estén presentados, cobrará sentido y se formulará, entiendo, por sí misma.

El otro día entré en esta subpágina del periódico El País: Cinco alternativas chinas a los iPhone. Se trata de una entrada  situada en la sección general Tecnología, en la que se habla -ya lo dice el título, soy de naturaleza redundante- de cinco móviles chinos con las mismas prestaciones que los iPhone (o mejores). Cada uno de ellos se destaca con un subtítulo con el atributo <strong> (es decir, rara elección desde un punto de vista SEO), incluye un comentario y, debajo, un enlace a Amazon.

Fijémonos en el primer enlace del primer móvil, el One Plus 5:

https://www.amazon.es/Oneplus-128GB-FDD-LTE-Smartphone-Snapdragon/dp/B0739QCJNY/ref=sr_1_3?ie=UTF8&tag=epbotecnomovilidad-21

El destacado en negrita marca la utilización de una ID de Afiliados en Amazon. Esto quiere decir: si alguien hace clic en dicho enlace (y la entrada está enfocada claramente a ello), Amazon registra una cookie de 24h bajo el ID señalado en negrita. Si, quien haya hecho clic, compra finalmente algo (lo que sea) en Amazon en el plazo de 24h, El País recibirá una comisión por esa venta.

En 2017, la tasa de conversión de la afiliación en Amazon ronda el 1% (hace seis años, estaba situada en el 3% debido a la poca competencia). De cada cien clics, uno se transforma en compra efectiva. La comisión máxima que ofrece Amazon es de 10 euros. Como se trata de móviles, cada móvil vendido suele registrar la comisión máxima o muy alta.

Según la herramienta Ahrefs, que sólo infiere el posible tráfico orgánico de Google (es decir, que no tiene en cuenta los lectores que llegan a una noticia desde la App, redes sociales, o bien desde la navegación interna de la web), durante tres días esta entrada tuvo un tráfico orgánico de alrededor de cincuenta mil usuarios concentrados entre los días 13 y 27 de septiembre:

datos afiliacion el país

 

Si consideramos la alta autoridad que tiene El País frente a otras páginas webs, es probable que se cumpliera como mínimo la tasa de conversión estándar en Amazon: 1%: 500 ventas. Como estamos hablando de móviles de gama alta supongamos que la mitad consiguió la comisión más alta, 10 euros, y el resto, 5 euros. Hablaríamos de unos ingresos, sólo con el tráfico orgánico (que en El País es residual frente al directo, app, social, etc), de unos 3.750 euros. En la práctica, es el equivalente a haber vendido 2.500 periódicos.

Ahora, ¿cuál es la cuestión? Todavía hay varios elementos que presentar, pero si nos fijamos en la política de cookies de El País (grupo Prisa), encontramos en el epígrafe “b: Tipología y finalidad de las cookies”, cuatro finalidades (rendimiento, geolocalización, registro, analíticas, publicitarias y publicitarias de terceros). No hay ninguna mención a la utilización de márketing de afiliación, y aunque podría englobarse dentro del apartado “Cookies de publicidad”, requiere de un destacado específico aparte. No es lo mismo que alguien anuncie sus servicios o productos y te pague unos céntimos por cada clic, que ser intermediario activo en una transacción y obtener un porcentaje de ella. Convendría señalarlo porque existe, en mi opinión, una contradicción si se inserta una entrada de esta naturaleza en la sección de noticias “Tecnología”. A esto se le llama camuflaje. Y no se puede presuponer imparcialidad o vocación crítica en ninguna entrada que se sirva del márketing de afiliados, en particular en el caso concreto de los períodicos, cuya autoridad simbólica es muy grande.

Pero no hemos acabado.

Mi experiencia en el mundo de Internet se inició precisamente con el márketing de afiliados. De modo que he podido seguir en los últimos dos años el desarrollo de los algoritmos de Google y el impacto que han tenido en este pequeño ámbito: contundente impacto. El márketing de afiliación lo utilizan muchos webmasters particulares para obtener beneficios añadidos en sus blogs. Cuando se introdujo el algoritmo Fred en Google, un algoritmo que penaliza, precisamente el uso de márketing de afiliación, miles de páginas webs de particulares empezaron a perder posiciones en Google y, con ello, ingresos. No hay que engañarse: hay personas que entraron en la pobreza debido a ese cambio de algoritmo.

google fred

Fred, en homenaje al personaje Fred Flintstone. Típicas gracias imbéciles de Google.

Google Fred, como muchas actualizaciones de Google, debe ser observado desde, por lo menos, dos puntos de vista: Tiene sentido para limpiar de los primeros resultados de búsqueda algunas webs con demasiados enlaces de afiliación (spam), pero al mismo tiempo beneficia radicalmente a su sistema Adwords y, de forma indirecta pero muy clara, a otras webs de gran autoridad como, oh, los periódicos.

Durante el tiempo que trabajé en el ámbito del márketing de afiliados, pude observar cómo periódicos (sin distinción: El País, Eldiario.es, ABC, ElConfidencial) empezaban a posicionar voluntaria o involuntariamente (impulsados por el nuevo algoritmo) artículos en palabras clave estables, y en muchas ocasiones artículos con enlaces de afiliados como el que hemos comentado al principio del post.

Resulta que la naturaleza de las webs de los periódicos es la piedra filosofal que todo individuo interesado en el márketing de afiliados desearía. Y diríase que eso ha ocurrido de rebote. A los períodicos, todas las empresas independientes de Analisis SEO les atribuyen una muy alta y en mi opinión discutible autoridad (El País como dominio tiene una autoridad, según Ahrefs, de 74 sobre 100 -cifra inigualable, siendo 30-40 lo habitual para un blog particular de calidad), con lo cual siempre posicionan bien. Sus páginas, no enfocadas particularmente a vender productos o reseñarlos, crean un mix interno muy agradable a los ojos de Google que, a su vez, potencia esas páginas con enlaces de afiliación (al considerar que son residuales en el conjunto).

Conclusión: sin que nadie haya hecho nada explícitamente en esa dirección, tenemos que las páginas web que no pertenecen a corporaciones de gran autoridad (autoridad asignada por Google), caen de los resultados de búsqueda. Por otro lado, suben las corporaciones y, entre ellas, empiezan a abrirse hueco los períodicos: como hemos observado en el caso de ElPaís, hay un conocimiento exacto de esta situación y un aprovechamiento muy reciente de ella.

Aquí y aquí dos ejemplos de informaciones de 2016 del mismo perfil que no tienen ningún enlace de afiliación.

Para acabar, sin pretender ir más allá en el análisis de todos estos elementos, creo que será suficiente con recordar las palabras de los propios fundadores de Google antes de que implementaran monetización por publicidad en el buscador; su Suprema Contradicción:

Prevemos que los buscadores financiados con publicidad se inclinarán naturalmente a favor de los anunciantes, lejos de las necesidades de los consumidores. Cuanto mejor sea el buscador, menos anuncios se necesitarán para que el consumidor encuentre lo que quiere. […] Creemos que la cuestión de la publicidad provoca unos incentivos tan contradictorios que es fundamental disponer de un buscador competitivo que sea transparente y pertenezca al ámbito académico.

Serguéi Brin y Lawrence Page, The anatomy of a large scale hypertextual Web Search Engine, sección 8, Anexo A.

 

 

ghost spam

Ante la pregunta: ¿cree usted en los fantasmas? sólo puedo contestar: sí. No es necesaria ninguna prueba científica para tener la certidumbre de que los fantasmas existen. El primer y principal fantasma: yo mismo. Luego, todas las imágenes que los demás tienen de mí, las grotescas deformaciones para bien o para mal que pequeños conjuntos de signos han creado en la narrativa mental del otro. El otro día, tras una noche de insomnio, bajé a la panadería y fui irrespetuoso con el turno de cola. Ni siquiera me di cuenta de que había otras personas: me arrojé a la sección de croissants y le dije al panadero «dame dos». Lo único que sabe ahora el panadero de mí es que soy un ser desaliñado e irrespetuoso con las colas. Para él yo soy un Hermes picarón y poco más (o eso presupongo). Para mí es un panadero, amasador de alimentos sagrados (al leer esto, mi mujer ha dicho “¡Los panaderos ya no amasan nada!”). Cuanto más cerca está el otro y mayores referencias tiene de ti, más elaborada es la figura fantasmal. Ahora, me pregunto cuál es la figura que tienen de mí determinados amigos, o mi madre, o bien padre. Y en última instancia uno se pregunta sobre sí mismo en las sórdidas noches de canícula para acabar entumecido y estupefacto.

Durante un tiempo, tuve alucinaciones con Google Analytics. El estudio diario de las estadísticas de tráfico de conjuntos de páginas web supone una mecánica de naturaleza delirante. Los números y cifras con los que se trabaja corresponden a personas. A lo largo de más de un año, estudié diariamente un tráfico conjunto de cuatro mil usuarios. Me sumergía en los números, tasas de rebote, fuentes del tráfico, localización, tiempo en el sitio. Abandoné la vida social. En ocasiones, un pensamiento aparecía en mi mente con la apariencia del cortocircuito: «todos estos números y “usuarios” son personas».

En una carta a Don Delillo del año 2000, David Foster Wallace le escribe: «Digital=abstracto=estéril, en cierto sentido».

Google Analytics tiene un apartado llamado En tiempo real. En él, aparece en un recuadro el número de usuarios en línea y su geolocalización. Cuando entra un nuevo usuario y se modifica el número, aparece un pequeño pulso luminoso, verde translúcido. Cuando se pierde un usuario, el pulso translúcido es rojo. Hay que acercar mucho la vista a la pantalla para verlo. Es una señal casi imperceptible. Un estímulo: verde cuando entra un usuario, rojo cuando se marcha. Muchas veces pienso en ello con inquietud. Me llamó la atención desde el primer momento, cuando todavía era un ignorante de Google Analytics. Todo me parecía montado a la manera de un videojuego.

ghost spam referral

Como en todo videojuego, había también monstruos y enemigos a los que combatir. Entre ellos, fantasmas. Ocurrió así: en páginas con mucho tráfico que verificaba diariamente, empezaron a aparecer referral links extraños. Si alguien entra en tu página web desde un enlace situado en otra página web, se le considera un usuario adquirido mediante referral link. Los fantasmas pueblan esta sección particular de Analytics. En efecto, algunos de los referral links que aparecían conducían a ofertas y promociones, y no a páginas de origen como debía ser. Cuando pregunté, me dijeron que se trataba de los spammers rusos de Ghost Spam.

Ghost Spam: qué es

Se le llama Ghost Spam porque las visitas registradas desde referral links de esta naturaleza no han sido realizadas por nadie, aunque hayan quedado registradas, gracias a un procedimiento de envío de datos falsos. Por decirlo así, una nada se ha manifestado (Ghost Spam) y ha dejado un rastro en el mundo (Analytics). Este rastro es como un anzuelo: los spammers quieren que caigas en él, algún beneficio obtendrán de ello.

Lo que hay que hacer con el Ghost Spam, tal y como corresponde en una sociedad por completo materialista, es eliminarlo. Las visitas realizadas a una página web por fantasmas no pueden ser registradas. En efecto, se aplican filtros de spam (y otras estrategias de naturaleza defensiva) cada vez que se detectan ataques de esta naturaleza. A veces, el tráfico de Ghost Spam de una página puede alcanzar el 10% del total si no se aplican medidas de contención.

El papel de los robots en Analytics

Lo que resulta curioso, en el contexto de nuestra sociedad actual, es que el Spam fantasma sea negativo y se busque su eliminación y, en cambio, los robots tengan en Analytics el estatus parecido al de sacerdotes. Los robots, también conocidos como crawlers o arañas, son entidades no humanas que visitan nuestra página web para determinar su estatus completo (desde el contenido, pasando por su estructura o velocidad). Google tiene sus propios robots, así como otras empresas privadas de análisis como Semrush, Ahrefs, Sixtrix o Majestic. La visita de uno de estos robots cuenta en el cómputo total. Puedes filtrarla pero es esencial no bloquearla. Los robots de Google (y otros buscadores) son quienes, en última instancia, aportarán los datos para determinar tu posicionamiento. Si has pecado, muchacho, ellos te van a castigar. Y si bloqueas a los robots, el castigo será la desaparición y la muerte de tu página web en los buscadores.

Un vídeo final: entrevista a Jacques Derrida. Le preguntan: ¿Cree usted en los fantasmas?

profanadores tumbas

Motivaciones económicas, científicas y espirituales han movido desde siempre a los profanadores de tumbas. A principios del siglo XIX se necesitaban en el Reino Unido cerca de quinientos cadáveres al año para abastecer a las facultades de medicina y anatomía. Sin embargo, de forma oficial sólo se suministraban unos cincuenta cadáveres anuales: los condenados a muerte que proporcionaba el aparato judicial británico. Hasta la promulgación de la Ley de Anatomía en 1831, el déficit de cadáveres se suplía mediante el robo organizado, una suerte de tráfico entre doctores e intrépidos sepultureros que suponía una forma alternativa y minoritaria de economía sumergida (la clase de economías que sobreviven porque ni se habla de ellas, ni se combaten con decisión).

El arte de la profanación de tumbas es tan antiguo como el hombre. Vemos a Vesalio en los cementerios de París cavando a destajo. En el Asno de oro de Apuleyo, novela romana del siglo II d.c, ya aparecen las brujas nigromantes, cuya magia necesita del poder de los difuntos (el propio Apuleyo fue acusado de usar la magia para encantar a una tal Pudentila, viuda y rica). Podemos seguir ascendiendo hasta la prehistoria para encontrar la profanación de tumbas ritual o material: la práctica es constante y no quiero detenerme es elaborar su historia. Sí quisiera, en cambio, aportar un pequeño addendum, el fruto de una investigación ligera que una mañana de verano me llevó por caminos extraviados. Hoy quisiera hablar del arte de la profanación de tumbas digitales en Internet.

Archive.org y WP Content Bot, los instrumentos del profanador

Cuando un dominio de Internet caduca, la página alojada en él deja de ser accesible. Cada día, millones de páginas caducan y sus contenidos dejan de estar disponibles para los robots de Google. El contenido, supuestamente, desaparece o resulta inaccesible. Excepto si eres un profanador de tumbas, especialista SEO de alto nivel, poseedor de los arcanos mágicos de la resurrección, y sabes crear un ejército de zombis-web con los que enriquecerte.

Existe una estrategia compleja que utilizan los especialistas en posicionamiento para recuperar el contenido difunto / desindexado de las páginas web caducadas. Por ejemplo, si usted, lector, tuvo una web en algún momento y decidió cerrarla, debe saber que todo el contenido de la misma puede ser expoliado (profanado) y devuelto a la vida (resucitado) sin rastro de su origen autoral.

¿Cuál es el procedimiento?

Primero, el profanador moderno acude a la página web Archive.org. La página es una biblioteca digital sin ánimo de lucro que recopila toda clase de materiales. Entre ellos, páginas web (300 billones de webs en la actualidad). Con su sistema Wayback Machine podemos visualizar la evolución del diseño y contenidos de cualquier página a lo largo de los años, pero no su contenido. La tarea en este paso consiste en descubrir dominios caducados -de la temática que nos interese- que tuvieron contenido en algún momento.

Una vez hemos localizado dominios con contenido sepultado y desindexado, utilizaremos el plugin WP Content Bot para realizar la tarea de resurrección. Así, a la manera de la ciencia ficción, se anuncia WP Content Bot:

The only robot that extract articles from Expired domains to rebuild a website content in minutes with with the click of a button. Software will let you publish unique content to unlimited wordpress blogs and create your unique PBN.

¿Qué quiere decir todo esto? En esencia, el plugin WP Content Bot resucita contenidos caducados y automáticamente los republica en un sitio web que le asignemos. Por lo general, los contenidos resucitados se publican en una PBN con una finalidad concreta.

Arquitectura de PBN: la finalidad del profanador

PBN es una Private Blog Network, Red Privada de Blogs. Estas redes las han utilizado intensivamente, hasta hace muy poco, especialistas en posicionamiento para adulterar sus resultados en Google. Se trata de construir una estructura de páginas web enlazadas entre sí de forma piramidal. Como requisito, cada una de las páginas de una PBN está aislada para que Google no detecte la pertenencia a un mismo propietario (desde 2017 las últimas actualizaciones del algoritmo han avanzado mucho en el desmantelamiento y penalización de PBNs). La estructura que se genera es la siguiente:

pbn wp content bot

La lectura del gráfico es sencilla: cada cuadrado es una web, y el color determina su nivel. Las webs del Tier 3 potencian a las webs del Tier 2. Así sucesivamente en una cadena de transferencia de fuerza que potencia, en última instancia, nuestra página principal (la que queremos posicionar). Por lo general, se utilizan los textos resucitados de páginas caducadas en el Tier 3 y el Tier 2.

Como se observa, es necesario generar gran cantidad de texto para elaborar una estructura de esta categoría. Como eso resulta inviable, para cubrir el Tier 3 y el Tier 2 se utilizan métodos automatizados. Hasta ahora, por ejemplo, se había utilizado la generación de textos spineados (textos automáticos con variantes semánticas y textuales preprogramadas) y autopublicados mediante programas específicos que, por decirlo así, “hacen el trabajo ellos solitos”. Sin embargo, el algoritmo de Google se ha refinado lo suficiente en el último año para captar textos producidos por máquinas y ha empezado a penalizarlos. La alternativa, pues, la profanación y resurrección de textos caducados.

¿Por qué? En primer lugar, porque a Google le resultará imposible determinar que esos textos resucitados son artificiales. De hecho, no lo son: son el producto de lo que alguien escribió y, en algún momento, indexó (quizá no sabía lo que hacía, como no sabe lo que hace quien habla sin medida en la red). Con la profanación de tumbas en Internet el especialista en posicionamiento crea sitios webs con contenido totalmente humano (pero deberíamos llamarlo zombi) que más tarde le ayudarán a posicionar su web principal, web con la que ganará dinero.

La estrategia de Archive.org y WP Content Bot permite, también, prescindir de las PBNs. El webmaster avezado podría, simplemente, ir resucitando contenidos sepultados y posicionarlos de manera natural con una voluntad meramente cuantitativa. Dispondrá así de un ejército enorme de textos que, si sabe aprovechar, también lo enriquecerán. La impresión es, pues, la misma. Siglos atrás se vigilaban las tumbas de los ricos por la posible presencia de ajuares que saquear. Hoy en día se rastrean gloriosas páginas web del pasado, cuyos suculentos contenidos 100% humanos son ambrosía para el buscador. Expolio, se mire como se mire.