Con la idea de mantener una regularidad, sigo con el recuento de últimas lecturas. En este caso, aunque digo enero de 2018, algunos libros corresponden a diciembre de 2017 o fueron empezados entonces y terminados en enero de 2018. Lamento leer varias cosas al mismo tiempo y, en ocasiones, demorar la finalización de una lectura durante meses o años (como fue el caso de Tipos Psicológicos, de Jung, que empecé a leer hace seis años y todavía no ha terminado). Todo esto lleva a un desorden difícil de ordenar aquí: siempre tengo problemas con las clasificaciones. El caso: aquí comentarios ligeros acerca de lo leído. En algún caso hay enlace a reseña más extensa (o lo habrá).

El ultimísimo Lacan, de Jacques-Alain Miller

A pesar de los avisos y alertas, he empezado a introducirme en Lacan. Curiosamente, he empezado leyendo un comentario de su epígono-comentador Jacques-Alain Miller que se centra precisamente en la ultimísima enseñanza (Tout Dernier Enseignement) de Lacan. De alguna forma pensé: si acudo no al último, sino al ultimísimo Lacan, obtendré el fruto maduro de todo su pensamiento, y luego ya ascenderé hasta la fuente. El libro es clarificador, aunque uno va descubriendo en la lectura motivos para la inquietud. Miller se hace hacia la mitad del libro francamente pesado: su egocentrismo es palpable en el estilo, y por el estilo mismo y el modo de decir, se distingue en él un exceso de idolatría. Al principio del libro critica la disancia (hablar en jerga incomprensible), pero muchos de sus párrafos son pura tontería retórica aparentemente con sentido por la vía de la disancia. Por otro lado, vemos cómo hay un ultimísmo Lacan, un último Lacan, un primer Lacan, y hasta se llega a decir que Lacan “cada día refundaba su pensamiento”. Todo esto se maneja como si fuera una particularidad de Lacan y no una regla para cualquier ser humano, y sólo conduce a la confusión. Miller intenta encontrar coherencias entre las claras incoherencias de los diferentes Lacans. Para mí, el principal signo de inteligencia es la distinción. De haber sido más inteligente, Miller hubiera sabido ofrecer a sus alumnos (lo que leemos son clases) más precisión, mejor síntesis y mayor unidad. Los intentos de Miller a la hora de armonizar lo que, simplemente, son saltos o virajes en el pensamiento, muestran que no es un autor al que seguir leyendo mucho más. Idólatra y, por lo tanto, pecador.

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Diecinueve maneras de ver a Wang Wei (y otras más), de Eliot Weinberger

Obra maestra, como todos los libros de Weinberger. En mi opinión, la obra maestra es un artefacto literario que contiene nuevas directrices, patrones inéditos, y los incorpora en el contexto de la tradición. Por eso maestra, porque ejerce maestría sobre el resto, pienso tonta pero firmemente. El primer libro que leí de Eliot Weinberger fue Algo elemental (Atalanta). Esa obra contenía extraños ensayos ligados entre sí (por ejemplo, un magnífico ensayo sobre los tigres combinado con un recuento de todos los “Chang” famosos que ha habido en la historia de China). Muy pocos libros habían conseguido, hasta la fecha, generar en mí un sentido sinestésico completo. Al acabar Algo elemental, tenía en todo mi ser efectivamente, la percepción rara e inasible de lo elemental. Esta milagrosa percepción sólo la tuve en otra ocasión: Ordet, de Dreyer. Entiendo pues que Weinberger domina el arte de la escritura de ensayos incluso en su nivel más difícil, el poético. En Diecinueve maneras de ver a Wang Wei (y otras más), publicado por la exquisita editorial Días Contados, Weinberger presenta 29 traducciones de un mismo poema chino escrito en el siglo VIII (estamos ante una versión ampliada). Acompañan a estas traducciones, realizadas entre 1919 y 2006 (por autores sobre todo del ámbito anglosajón), comentarios del autor que muestran las extremas dificultades de comprensión de una lengua y una poesía como la china desde occidente. Al terminar de leer el libro queda clara una idea: el estudio del otro desde fuera no es más que la continuación del estudio de uno mismo. Otras lenguas y otras culturas tienen otros modos y otras formas de pensamiento. El buen traductor es quien comprende esa otredad, y la versa fielmente a su lengua, como hicieron Pound u Octavio Paz. Delicatessen.

wang wei weinberger

Paradero desconocido, de Kressmann Taylor

Un amigo me dio en mano este libro y me dijo: léelo, no tardarás más de veinte minutos. Y así fue. Paradero desconocido es un relato epistolar publicado, originalmente, en la revista Story, año 1938. La cifra no es baladí: es un relato anticipatorio. Taylor fue una autora poco prolífica y este su éxito más desmedido. El relato, que en sus primeros compases recuerda a muchos otros, empieza a jugar con las elipsis de tal manera que uno cae rendido ante él. Magnífico texto, de estilo muy contenido (hay literalmente, la sensación de que la autora está conteniendo una especie de rabia) que muestra, como lo hacen otras obras post nazismo, los extraños e incomprensibles procesos de pensamiento que llevaron a muchos a creer en Hitler. Un estudio similar, recuerdo, lo leí en Historia de un alemán, de Sebastian Haffner. He leído el libro en una edición antigua de El Círculo de lectores, pero supongo que habrá nuevas ediciones.

paradero desconocido

Bolsa para dummies, de Josef Ajram

Siento introducir a un parásito en el desfiladero de gloriosas lecturas, pero hay que comentarlo. Estos libros “para dummies” tienen sin duda utilidad práctica. Lo que uno se pregunta es por qué el 80% del texto es pura y absoluta paja de molino viejo. En mi secreta historia de dummie he leído varios pdfs de estos. Lo normal, en cada uno de ellos, es que para llegar al punto donde se te “enseña algo”, debes adelantar por lo menos hasta la página 150 (de un total de 200). En todos estos libros las 100 primeras páginas se pierden en tonterías de coach y mucho relleno. Esas 100 primeras páginas yo las reduciría a cuatro. Por otro lado, hay un descarado product placement, especialmente en el libro de Ajram, que lleva a la desconfianza. Lo que yo quería de este libro era empezar a comprender mejor el day trading, que he practicado y sobre el que escribiré algún artículo. Algunas cosas fueron comprendidas, pero en general, insustancialidad. El título es literal: en un libro para dummies, no esperes encontrar más maestro que otros dummies (y así nunca saldrás de la dummiedad).

bolsa dummies ajram

Caer, de Éric Chevillard

Al contemplar el rostro del autor en la solapa de libro, supe que encontraría lo tenebroso dentro, y la ingrata verdad. Caer es una región sumida en la animalidad, el tedio, la repetición, el displacer, la ruina y la escoria. Adorada novela que pongo en último lugar como contrapunto al nigromante Ajram. El estilo grandioso (traducción de Lluís Maria Todó) desplegado en un flujo ininterrumpido de párrafos que son escenas, pensamientos, descripciones de Caer. El estado más patológico del neurótico se representa simbólicamente en Caer, o así he querido leer yo este libro: como una advertencia no sociológica, sino psicológica, que me ha traumatizado, he de decir: “Hay tan poco que hacer aquí y todo es tan sencillo que una hora después del despertar ya hemos terminado la jornada. Así, para mantenernos ocupados, Perlaps ha ideado unos engranajes que descomponen gesto a gesto nuestras acciones más rutinarias, las ralentizan y, a veces incluso, y eso ya está previsto, se encallan, se calan, se bloquean. Y así, a trancas y barrancas, llegamos hasta la noche”. En Caer predomina el extermino, la moralidad es más bien allí un sucedáneo. Es como una muestra de lo que pasará cuando el mundo dummie se despliegue del todo, narrada con la fuerza de un narrador que lucha sumido en tal decadencia.

Buenas noches a las cosas de allí abajo.

eric chevillar caer

 

2 comentarios
  1. Librería Llera Pacios
    Librería Llera Pacios Dice:

    Lecturas muy variadas. Me ha llamado la atención el libro sobre Lacan por la cubierta, pero al leer la reseña me he quedado con la duda de si me gustaría o no… La verdad es que me influye mucho el estilo del autor a la hora de escoger una lectura. Un saludo.

    Responder

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