Huelgas estratégicas en el universo Elite: Dangerous

elite dangerous traffic strike

Ayer, 8 de noviembre, fue un día de aturada de país en Cataluña. Puesto que no fue consensuada con los sindicatos, pudimos observar sobre el terreno un planteamiento estratégico de: hacer el máximo daño con pequeñas acciones. En este caso, el bloqueo de las infraestructuras del país: fronteras y estaciones de tren. Con deleite degusté el caótico mar de contradicciones que se formó ayer entre bloqueados, bloqueantes y partidarios y detractores externos de ambas posiciones. El ministro de interior decía: ningún seguimiento, cuando en verdad el puerto, las autopistas y las estaciones principales de tren estaban bloqueadas. La situación permitía decir, en el lado de los así llamados independentistas: “gran impacto”, sin que eso fuera contradictorio con “ningún seguimiento”.

La cuestión es que la acción y en particular sus procedimientos evocaron en mí el recuerdo lejano de una huelga que viví durante unos días en mi época de Elite: Dangerous. Os pongo en situación: Elite: Dangerous es un MMO (Multijugador Masivo Online) ambientado en un futuro lejano. La humanidad se ha extendido por el espacio y habita en La Burbuja, situada en uno de los brazos de la Vía Láctea. Los jugadores pilotan naves espaciales en un entorno libre y realizan intercambios comerciales, transportes de pasajeros, misiones diplomática, militares, etc, que en conjunto dan forma a la situación económica-política y social de La Burbuja. Elite: Dangerous es el mundo abierto online más grande que existe: contiene, con cartografía realista (por lo menos en el ámbito local), 400 millones de estrellas de la Vía Láctea. Antes de entrar en materia, os dejo con un curioso vídeo de la evolución del tráfico estelar del juego en sus primeros tres años de vida. Los puntitos son naves espaciales de usuario. La escala in situ del mapa es 1:1. En el mapa de la izquierda del vídeo, 1 cm corresponde a 10.000 años luz (la Vía Láctea tiene un diámetro total de 100 mil años luz). A la derecha, el entorno del sistema Sol y el entorno del sistema Colonia, un puesto avanzado de la humanidad más allá de Sagitario A, en otro de los brazos de la galaxia.

Cuando el juego se lanzó, los sistemas de orientación y navegación que incluía el programa resultaban por completo insuficientes para orientarse en un mundo tan grande. Por eso, empezaron a aparecer aplicaciones en Internet que ofrecían bases de datos actualizadas en tiempo real e información detallada que el juego no daba. Elite Dangerous Database es una de las más visitadas. En esta página, el piloto espacial puede consultar la oferta y demanda de todas las estaciones espaciales, puede asimismo elaborar complejas rutas de navegación y conocer la situación política, militar y económica de cada sistema solar habitado. Estas páginas proliferaron desde el principio, creadas por usuarios anónimos sin ánimo de lucro. Y desde el principio, el 100% de los jugadores las utilizó (es imposible jugar sin ellas).

Hasta que un día los creadores de estas aplicaciones anunciaron una huelga y tumbaron los servidores de todas sus páginas, causando estragos, desorientación, caos en el interior del juego.

Este es su comunicado, publicado el 27 de abril de 2017 en Reddit. El motivo de la huelga: la falta de apoyo por parte de los programadores del juego, la empresa Frontier. Su petición: que los desarrolladores facilitarán un puente de comunicación directo con los creadores de estas aplicaciones externas. Su acción: bloquear sus páginas webs y sembrar el caos en la orientación de los jugadores para, en definitiva, disminuir la experiencia y probar, así, su valor como pieza.

De esta manera, cuando empezó la huelga, en apariencia nada ocurría. Uno podía entrar en los servidores de Elite y entrar en La Burbuja sin problemas. Eso mismo hice yo alguna tarde. Pero una vez dentro: la imposibilidad. Sin esas aplicaciones podía volar, dar vueltas con mi nave espacial, pero difícilmente emprender ambiciosas rutas interestelares. Por decirlo así todo el mundo a trabajar, pero nada fue normal. En pocas horas Frontier, el poder instituido, en este caso, se vio obligado a reaccionar. El juego en su integridad funcionaba a la perfección pero sólo con la supresión de uno de sus soportes, en apariencia secundario, se colapsó.

Es notoria, pues, la debilidad del capitalismo en el ámbito de la protección de sus infraestructuras (en el sentido literal de la palabra).

 

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