VÍCTOR BALCELLS MATASObras e investigaciones
← Inicio
Investigaciones21 de octubre de 2025

El Eterno Joven y los Dioses de la Cirugía Estética

Pulsa para ver el vídeo. No se carga nada de YouTube hasta entonces.Verlo en el canal ↗

Transcripción del vídeo. Verlo en el canal.

Tecnochamán Psicología Humana Cirugía estética

10:35 Hiperobjeto Barbie

11:29 Storywatchers

13:12 Narciso y los gatos

16:26 Mundo emoticono

A partir de la figura del admirado personaje de Instagram El Divo de Placetas, cantante cubano eternamente joven, nos adentramos en un recorrido por del concepto de "Puer Aeternus" y por el mundo del arte de la cirugía estética. Veremos detalles de autores tan dispares como Marie Louise Von Franz, Thomas Pynchon o Plotino, resucitado desde la misma antigüedad, en un recorrido híbrido entre ficción especulativa, ensayo y deriva de sobremesa, en que caben las instrucciones para operar un labio, posibles reconstrucciones de nariz y el arquetipo funesto de "El principito". Quedo atento a vuestro siempre interesantes comentarios. Gracias. 00:00:00 El Divo de Placetas - Ídolo siempre joven 00:01:18 "El puer aeternus", "El principito" y El Divo Bailando 00:04:58 "V", de Thomas Pynchon, el cirujano plástico Shoenmaker y Tagliacozzi 00:09:30 El labio ruso y las operaciones de esculpido. Russian lips 00:11:57 Plotino y los peligros de un canon basado en el algoritmo 00:14:43 Aurea Dicta - La sabiduría de los antiguos

Ya sabéis que aquí nos gusta acercarnos a cuestiones distópicas, muchas veces a través de personajes y psicologías concretas que uno va encontrando conforme navega por la red. Hoy quiero empezar con un personaje al que admiro y me causa fascinación. Creo que es el arquetipo perfecto para acercarnos al arquetipo de joven eterno, puer aeternus, y para darnos un rodeo por el floreciente mundo de la cirugía estética. Es muy común en la ciudad en la que vivo encontrarse con rostros esculpidos en ácido hialurónico, estirados, planchados de inciertas formas. Creo que el rostro de El Divo de Placetas encarna un fino y al mismo tiempo extraño trabajo de conservación. Yo no tengo nada en contra de quien se siente bien consigo mismo. Cuando uno hace scroll por los vídeos de este hombre parece que disfruta de la existencia y del personaje que ha creado. Él mismo declara que busca conservarse eternamente joven. No hay ninguna doblez en ese sentido.

Desde ese enfoque positivo adentrarme un momento en el misterioso libro de Marie Louise Von Franz: El puer aeternus. Esta autora pone como ejemplo clave del "Joven eterno" a Antoine de Saint Exupery, autor del principito. Analiza su vida y su obra para descubrir, como el Divo de placetas, que de alguna forma Saint Exupery también fue un eterno joven. Este es un arquetipo doble. Por un lado hay una cualidad positiva que vemos en los mismos videos: el puer aeternus no envejece de espíritu y mantiene siempre un contacto estrecho con el inconsciente. Muchos tienen el encanto de la juventud y la chispa de la copa de champán. Suele ser muy agradable hablar con los puer aeterni, comenta Marie Louise Von Franz. Producen un efecto vigorizante. No les gustan las situaciones convencionales. Como vemos hay exceso de vida en el puer aeternus. Sin embargo, comentan los junguianos que el mismo arquetipo tiene ese doble aspecto a su vez destructivo, la parte peter panesca inmadura, disidente, el pájaro no convertido en jaula.

Como todos los arquetipos, el del puer aeternus es sutil como una nube. Pregunto qué veis: si la bella alegría animal, en anhelo de inmortalidad, o bien la inmadurez recalcitrante, la hiperbólica desfiguración.

Algo que me interesa de la cuenta de El divo son los anuncios que hace in situ, en la clínica de cirugía estética. Él, como cliente selecto que ha conseguido disfrazar su edad en sucesivas operaciones, realiza un soliloquio para invitarnos a través de instagram a rejuvenecer con su cirujano de confianza.

(poner video del divo de placetas en el anuncio con el cirujano)

Siempre que aparecen menciones a cirujanos estéticos pienso en el mítico personaje de la primera novela de Thomas Pynchon, "V". El así llamado "Shoenmaker", hacedor de zapatos / zapatero. En la novela, se dice de él que opera en Nueva York, en un elegante laberinto o conejar de habitaciones en manhattan. Su consulta tiene música de cervecería alemana de fondo. Pynchon lo describe como un artesano, concepto hoy en día fundamental, en el tiempo de las inteligencias artificiales.

Este tal Shoenmaker es un artista, pues, de los rostros, experto sobre todo en narices. Su ídolo, comenta, es el célebre Gaspare Tagliacozzi, un cirujano del siglo XVI que precisamente desarrolló una técnica revolucionaria para reconstruir narices perdidas. Este procedimiento loquísimo consistía en cortar una parte del brazo y, sin cortarla del todo, pegarla a la nariz y dejarlo así tres semanas, hasta que el brazo se fusionara con la nariz. Uno se pregunta para qué inventar ese tipo de procedimiento, si nadie pierde la nariz. Al parecer en el siglo XVI sí se perdía con facilidad la nariz debido a la sífiles, debido a duelos y combates y debido también a determinadas penas judiciales. De hecho, si nos vamos por ahí, encontramos en tantas obras antiguas, como por ejemplo El asno de oro de Apuleyo, el asunto del robo de narices, incluso en cementerios.

Lo interesante de Tagliacozzi es que publicó un libro titulado "De Curtorum Chirurgia per Insitionem" (Sobre la Cirugía de la Mutilación por Medio de la Incisión), en 1597, que incluía 22 placas ilustradas con instrucciones concretas sobre cómo proceder para el autotrasplante nasal.

Según he podido saber la práctica es todavía más ancestral y hay datos del siglo V en la india, el método susruta para practicar el mismo tipo de operaciones. En su novela "V" Pynchon comenta: "Schoenmaker, conservador como era, se refería a su profesión como el arte de Tagliacozzi. Sus métodos, aunque no tan primitivos como los del italiano del siglo XVI, estaban marcados por una cierta inercia sentimental, de forma que Schoenmaker no estaba nunca totalmente al día. Puso empeño en cultivar el aspecto de Tagliacozzi: destacó sus cejas finas y semicirculares; se dejó un poblado bigote, barba puntiaguda, e incluso a veces una gorra visera, su vieja yarmulke de escolar." Lo idolatraba tanto que se fue transformando él mismo lentamente en él.

(Eneadas)

Para Plotino, la belleza no residía en la proporción armónica. Nos dice: si la belleza fuera mera proporción, entonces nada simple podría ser bello. Qué hay por ejemplo del oro puro, del destello del relámpago, de la luz del sol? Todos simples, todos bellos.

Entremos en materia: Me gustaría ahora hablar de labios. El ácido hialurónico es el medio —biocompatible, reabsorbible, versátil—, pero la técnica es el mensaje. Y entre todas las técnicas que prometen el labio ideal, los Russian Lips (labios rusos) se han convertido en el santo grial de la estandarización estética.

¿En qué consiste? A diferencia de las técnicas clásicas que inyectan horizontalmente para dar volumen general, los Russian Lips utilizan inyecciones verticales. Se crean pequeñas columnas de producto que elevan el labio desde la base. El resultado: labios que proyectan hacia adelante, con el borde bermellón más definido, más altura en el centro, comisuras elevadas. Se les llama Russian Lips porque recuerdan de alguna forma a las muñecas rusas o matrioskas con esa cualidad cuasi cerámica, el volumen concentrado y frontal que fotografía tan bien en Instagram.

A nivel de cirugía es una técnica que requiere precisión milimétrica, una artesanía, como comentábamos. El o la cirujana plástica ha de conocer las formas ideales de la belleza y las modas pasajeras, el reto es realmente difícil. Las inyecciones se hacen con cánula fina, depositando el ácido en el tercio superior del labio, en el arco de Cupido, en la línea del borde. Se evita llenar el tercio inferior (el cuerpo carnoso del labio) para prevenir el temido "duck face" o boca de pato. En teoría, los Russian Lips son la solución al exceso: volumen sin deformidad, proyección sin caricatura.

En teoría.

Porque hoy vivimos en la era del canon digital: Instagram, TikTok, filtros que suavizan, alargan, redondean nuestros rostros. Ese flujo constante de imágenes ha creado un ideal de belleza hiperreal y sorprendentemente uniforme. Los labios carnosos, definidos, con el arco de Cupido marcado, no son un gusto subjetivo: son el código visual de juventud, sensualidad y éxito en el lenguaje algorítmico de las redes.

Y los Russian Lips encajan perfectamente en ese código. Son labios que funcionan en cámara. Que se leen bien en selfie. Que acumulan likes. Como señalaba Schoenmaker con su concepto de "armonía cultural": ya no se trata de armonizar con tu propia cara, sino de "armonizar" con un ideal establecido "por el cine, los anuncios, las ilustraciones de las revistas." O, en nuestro caso, por Kylie Jenner, los filtros de Facetune y el algoritmo de Instagram.

Plotino lo habría visto claro: confundimos la multiplicidad corrupta de la materia con la fealdad, y buscamos desesperadamente converger hacia el Uno. Pero nuestro Uno, muy lejos de ser una entidad metafísica trascendente, se a visto reducido a un modelo burdo de labio replicable, viralizable, instagrameable. Un Uno de bolsillo. Un uno de Aliexpress, como se suele decir

La Deriva Dismórfica: Cuando Nunca Es Suficiente

Y aquí entramos en el territorio oscuro. Porque si el objetivo es alcanzar una Forma ideal externa, ¿qué ocurre cuando esa Forma se desplaza, cuando la propia percepción se distorsiona, cuando lo que antes era "perfecto" ahora de pronto parece insuficiente? Entrevemos aquí el oscuro mito de narciso, también doble y ambiguo, tan atractivo como mortal.

Plotino nos advierte: "Si dijéramos, pues, que el alma es fea por causa de una mezcla, de una fusión y de su inclinación al cuerpo y a la materia, hablaríamos correctamente." En palabras de Plotino, El alma hermosa es la que se purifica, la que se desprende de lo material. Pero en la estética contemporánea, la purificación ocurre al revés: es mediante lo material (el ácido hialurónico) que buscamos la perfección, y paradójicamente, eso nos hunde más en la obsesión corporal.

La deriva perceptiva es insidiosa. Te haces los Russian Lips. Sutiles, bien hechos. Te acostumbras. El ojo se normaliza. Tres meses después, ya no ves la diferencia. Necesitas más. Y más. Como Plotino describiendo al alma que "es llevada sin sosiego, atraída por los objetos que inciden en la sensación cambió su forma por otra distinta a causa de su fusión con lo inferior."

En los russian lips mal hechos no solo vemos la falta de naturalidad, la imprecisión podríamos decir, del artista cirujano: también delatan la búsqueda obsesiva del ideal. Son la prueba visible de que "se hundió en lo profundo de la corriente y desapareció", como dice Plotino sobre quien persigue imágenes en lugar de la Belleza en sí. El labio sobreproyectado, el "duck face" inevitable, la sensación de que el labio es demasiado presente, demasiado frontal, demasiado cosa en lugar de rasgo.

Quizás esta estandarización estética, con su potencial para la dismorfia y la caricatura, sea una especie de Uno invertido: una unidad superficial que, en lugar de liberar, atrapa en la tiranía de un ideal inalcanzable y siempre desplazándose.

Esta es la idea del video. Así como del arte cirujano como artesanía. Un video, también, sobre el profundo anhelo de lo humano por la belleza. Por querer ser bello, participar de la belleza, aunque solo sea un instante y a través de un filtro de instagram.

Cerramos con

Buenas tardes.

Tagliacozzi

"No soy más que un cirujano plástico, no un psicoanalista. Quizás algún día haya cirujanos plásticos especiales que puedan hacer también arreglos de cerebro, convertir a cualquier niño en un Einstein o a cualquier niña en una Eleanor Roosevelt. O incluso conseguir que la gente se comporte de un modo menos desagradable. Hasta entonces, qué sé yo de lo que ocurre dentro. Lo de dentro no tiene nada que ver con la cadena."

Para este arquetipo, comenta Jung en "Los arquetipos y lo inconsciente colectivo"

El algoritmo me muestra ahora vídeos de otros youtubers que se despiden de su canal o lo dejan. Uno intuye que existe para la máquina un nicho en sí mismo en el que colocar a ese tipo de vídeos, lo cual me resulta ciertamente paródico.

Me gustaría que nos introdujésemos hoy en la mente del cirujano estético.

5. REFLEXIONES SOBRE LA CIRUGÍA COMO EXPERIENCIA

La perspectiva de Esther:

"Era como estar esperando para nacer y discutir con Dios, en un tono tranquilo y práctico, comercial, la forma en que se quiere entrar exactamente en el mundo."

"Fue casi una experiencia mística. ¿Cuál es la religión esa, una de las orientales, en la que la condición más elevada que alcanzamos es la de un objeto, una piedra? Era algo así; me sentía descender, una deliciosa pérdida de la «estheridad», convirtiéndose cada vez más en una burbuja, sin preocupaciones, traumas, nada: tan sólo ser…"

"Irving sacó una aguja de dos pulgadas del autoclave. Esta vez la aguja, justo por debajo de la piel, fue empujada a todo lo largo de cada lado de la nariz, desde las ventanas hasta donde ésta se unía a la frente. Nadie le había dicho a Esther que la operación dolería. Pero estas inyecciones dolían: nunca había experimentado nada que doliera tanto."

Procedimiento quirúrgico:

"Hizo dos incisiones en el tapiz interior de la nariz, cerca del septo, al borde inferior del cartílago lateral. Luego introdujo un par de tijeras de mango largo, curvadas y puntiagudas, por la ventana, empujándolas más arriba del cartílago hasta el hueso nasal."

"—Socavar, le llamamos a esto —explicó."

"—Y ahora —con suavidad, como un amante— voy a serrarle el promontorio."

El momento cumbre:

"Con las tijeras cortó para desprender el promontorio del cartílago lateral que lo estaba sujetando; luego, con el fórceps de hueso, sacó un trozo de ternilla de color oscuro que agitó triunfalmente entre los ojos de Esther. —Veintidós años de infelicidad social, nicht wahr? Final del acto primero. Lo meteremos en formaldehído para que pueda usted guardarlo de recuerdo si quiere."

Sobre la fragilidad:

"—El hueso se sierra con facilidad —le dijo a Esther—. En realidad somos todos bastante frágiles."

El divo de placetas

Yo solo quiero retratar (leer el principio de el cielo bajo berlin)

Un cantante cuyo feed está lleno de colaboraciones con clínicas de cirugía estética de barrio. Una transposición extraña muy propia de nuestro tiempo, donde uno se convierte en empresa. O al revés, este es un tiempo donde las empresas se convierten en personas, si consideramos cómo la tríada Visa, Mastercard, Paypal han empezado a bloquear pagos para productos que no les parecen a ellas, las corporaciones, morales. La corporación Mastercard acaba de actualizar sus condiciones de uso, un documento literario de primer nivel cuya lectura os recomiendo. En una de las cláusulas especifican que, en materia de pagos, podrá utilizarse el servicio siempre y cuando se trate de "arte genuino". Con esta nueva inclusión se convierte al simple mensajero en el potencial autor de la censura. Todo ello debido a las presiones de un lobbie llamado collective show. También Paypal ha dejado de procesar transacciones de la plataforma de videojuegos Steam relacionadas con el contenido adulto. Un desarrollador de juegos denunció recientemente que Paypal había decidido congelarle un pago de 80 mil euros al comprobar que se trataba de un dinero ganado por la venta de un videojuego de esas características.

https://www.youtube.com/watch?v=HgH7OMxY6Lw

Su anuncio de clínica estetica

El hombre labio alemán

De Plotino al Pato de Instagram: Un Viaje Neoplatónico a Través del Ácido Hialurónico

Quién lo diría. Plotino, el místico filósofo del siglo III, padre del neoplatonismo, preocupado por el ascenso del alma hacia el Uno –esa fuente primordial, perfecta e indiferenciada de toda existencia–, y de repente, lo encontramos inspirando reflexiones sobre los rellenos de labios con ácido hialurónico. Suena a sacrilegio cool, pero detengámonos un segundo. La idea original que escuchaste tiene una chispa de verdad provocadora: ¿acaso la búsqueda de una belleza estandarizada mediante la cirugía estética no es, a su manera retorcida y materialista, un eco lejano de la aspiración plotiniana a la unidad y la perfección?

Plotino nos hablaba de un universo jerarquizado donde todo emana del Uno y anhela regresar a él, despojándose de lo múltiple, lo imperfecto, lo materialmente diverso. La belleza, para él, residía en la forma, en la unidad y simetría que reflejaban esa perfección ideal. No era tanto una cuestión de gustos subjetivos, sino de cuánto participaba un objeto o un rostro de esa Forma ideal y unificada.

Y aquí entran nuestros labios modernos.

Pequeña Lección de Arquitectura Labial

Cuando hablamos de retocarse los labios hoy en día, el rey indiscutible es el ácido hialurónico, o AH. Olvidémonos de las siliconas permanentes de antaño. El AH es una molécula que nuestro propio cuerpo produce, presente en la piel y las articulaciones. Es una especie de azúcar complejo con la habilidad casi mágica de atraer y retener agua. Mucha agua. Como una esponjita molecular.

Por eso es ideal para rellenar. Primero, es biocompatible: nuestro cuerpo lo reconoce, minimizando rechazos. Segundo, es reabsorbible: si no te gusta o hay un problema, el cuerpo lo metaboliza con el tiempo, generalmente meses. Incluso existe una enzima, la hialuronidasa, que puede disolverlo rápidamente si es necesario, como un control-zeta cosmético. Tercero, es versátil: dependiendo de cómo se entrelacen sus moléculas para hacerlo más denso y duradero, el AH puede ser más fluido o más espeso. Esto permite a los profesionales, como médicos estéticos, dermatólogos o cirujanos plásticos, esculpir con relativa precisión.

¿Cómo lo hacen? Con agujas muy finas o cánulas, que son agujas sin punta afilada, inyectan pequeñas cantidades de este gel transparente en puntos estratégicos del labio. Por ejemplo, para dar volumen en el cuerpo del labio, la parte carnosa. Para definir el borde en el perfilado o borde bermellón, marcando la línea entre el labio y la piel. Para marcar el arco de Cupido, ese doble piquito en el labio superior. Para levantar las comisuras y evitar la boca triste. O para hidratar, con microinyecciones superficiales para un efecto gloss natural.

Existen técnicas con nombres pegadizos como Russian Lips, que buscan elevar y aplanar el labio, como una muñeca rusa, u otras que buscan más proyección o simplemente rellenar arruguitas verticales.

El Misterio de la Estandarización: ¿Por Qué Todos los Labios Iguales?

Y aquí volvemos a nuestro Plotino de bolsillo. Si la belleza ideal es Una y perfecta, ¿no tiene sentido que todos aspiremos a ese modelo? La estandarización labial actual parece responder a esta lógica, aunque por vías mucho más mundanas.

Primero, está el canon digital. Vivimos bombardeados por imágenes en Instagram, TikTok y filtros que presentan constantemente un ideal de belleza muy específico: labios carnosos, definidos, simétricos, con el arco de Cupido marcado. Son los labios que funcionan bien en cámara y se asocian con juventud y sensualidad según los códigos visuales dominantes.

Segundo, la influencia de celebridades y tendencias. Un famoso se retoca los labios, y de repente, miles de personas quieren esos labios. Las tendencias estéticas se viralizan como nunca antes.

Tercero, la búsqueda de la perfección técnica por parte de los profesionales. Lograr ciertos estándares, como proporciones áureas adaptadas a labios, simetría o definición, es una muestra de habilidad. A menudo es más fácil, y más demandado, replicar un modelo exitoso que innovar con sutilezas personalizadas que quizás no sean tan instagrameables.

Cuarto, el propio medio. El ácido hialurónico es maravilloso para añadir volumen y definir contornos predecibles. Es más complejo usarlo para crear variaciones únicas y sutiles que se alejen del estándar relleno. Tiende a redondear, a proyectar.

En este sentido, sí, podríamos decir con ironía que se busca el Uno de los labios: un modelo idealizado al que todos parecen querer converger, eliminando la diversidad natural, la imperfección de lo individual. Una unidad estética forjada a golpe de jeringuilla.

La Deriva Dismórfica: ¿Por Qué se Pasan de Frenada?

Aquí la cosa se pone más compleja y delicada. ¿Por qué vemos a menudo esos labios excesivamente hinchados, que pierden naturalidad y a veces rozan la caricatura? La dismorfia corporal, o Trastorno Dismórfico Corporal, es una condición mental seria donde la persona tiene una preocupación obsesiva por defectos percibidos, a menudo inexistentes o leves, en su apariencia. Pero incluso sin llegar a un diagnóstico clínico, hay factores que pueden explicar esa tendencia al más es más.

Uno es la deriva perceptiva, algo así como el efecto de la rana hervida. Te haces un retoque sutil. Te acostumbras. Tu ojo, y el de tu entorno cercano, normaliza esa nueva imagen. La próxima vez, buscas un poquito más para notar la diferencia. Poco a poco, sin darte cuenta, la percepción de lo normal se va desplazando. Lo que antes parecía mucho, ahora es tu base.

Otro factor es la búsqueda insaciable del ideal, un Plotino oscuro. Si tu objetivo es alcanzar ese labio perfecto del filtro o la celebrity, cualquier desviación sigue siendo una imperfección. Cada sesión es un intento de acercarse más, pero el ideal puede ser inalcanzable o, peor aún, la propia percepción de los labios está distorsionada. Nunca es suficiente.

También influye el refuerzo del entorno, digital y real. Al principio, los cumplidos como "¡Qué bien te quedan!" pueden reforzar la decisión. En redes sociales, ciertos looks exagerados pueden generar más interacción. Se crea un bucle de validación externa que anima a seguir, incluso cuando se cruza el umbral de lo natural.

La normalización en ciertos círculos sociales también juega un papel. Si todos a tu alrededor llevan retoques similares o incluso más pronunciados, tu propia apariencia te puede parecer insuficiente en comparación.

Finalmente, está el factor profesional. Aunque la ética médica debería poner límites, la presión del paciente o la dificultad para juzgar objetivamente cuándo es demasiado, porque la belleza también tiene un componente subjetivo, pueden influir.

Conclusión: ¿Plotino Estaría Orgulloso o Horrorizado?

La conexión entre la búsqueda neoplatónica del Uno y la uniformidad de los labios retocados es, por supuesto, una metáfora juguetona, una analogía provocadora. Plotino buscaba la unidad espiritual trascendiendo lo material; la estética actual a menudo busca una unidad visual a través de la modificación material intensiva.

Es el mismo anhelo de perfección y unidad, pero manifestado en planos radicalmente distintos. Uno es un ascenso del alma, el otro un intento de moldear la carne según un patrón preestablecido y, a menudo, efímero. Quizás esta estandarización estética, con su potencial para la exageración y la dismorfia, sea una especie de Uno invertido: una unidad superficial que, en lugar de liberar, a veces atrapa en la tiranía de un ideal inalcanzable.

Pero la idea es potente y nos hace mirar esos labios omnipresentes con otros ojos, unos un poco más filosóficos. Quién sabe, quizás en cada jeringa de hialurónico haya, sin quererlo, un minúsculo y distorsionado eco del viejo Plotino.

¡Plotino forever, sin duda! Aunque probablemente él preferiría que buscáramos la belleza en la contemplación del intelecto antes que en el volumen del bermellón.

¿Quién lo diría? Plotino, el místico filósofo del siglo III, padre del neoplatonismo, preocupado por el ascenso del alma hacia "el Uno" –esa fuente primordial, perfecta e indiferenciada de toda existencia–, y de repente, ¡zas!, lo encontramos inspirando reflexiones sobre los rellenos de labios con ácido hialurónico. Suena a sacrilegio cool, pero detengámonos un segundo. La idea original que escuchaste tiene una chispa de verdad provocadora: ¿acaso la búsqueda de una belleza estandarizada mediante la cirugía estética no es, a su manera retorcida y materialista, un eco lejano de la aspiración plotiniana a la unidad y la perfección?

Plotino nos hablaba de un universo jerarquizado donde todo emana del Uno y anhela regresar a él, despojándose de lo múltiple, lo imperfecto, lo materialmente diverso. La belleza, para él, residía en la forma, en la unidad y simetría que reflejaban esa perfección ideal. No era tanto una cuestión de gustos subjetivos, sino de cuánto participaba un objeto (o un rostro) de esa Forma ideal y unificada.

Y aquí entran nuestros labios modernos.

Pequeña Lección de "Arquitectura Labial" (Simpática y para Entendidos)

Cuando hablamos de "retocarse los labios", hoy en día, el rey indiscutible es el ácido hialurónico (AH). Olvídate de siliconas permanentes de antaño (¡gracias a Dios!). El AH es una molécula que nuestro propio cuerpo produce (está en la piel, las articulaciones...), una especie de azúcar complejo que tiene una habilidad casi mágica: atraer y retener agua. ¡Mucha agua! Como una esponjita molecular.

Por eso es el "santo grial" dérmico para rellenar:

1. Es biocompatible: Nuestro cuerpo lo reconoce, minimizando rechazos.

2. Es reabsorbible: ¡Aleluya! Si no te gusta o hay un problema, el cuerpo lo metaboliza con el tiempo (meses, generalmente). Incluso existe una enzima, la hialuronidasa, que puede disolverlo rápidamente si es necesario. "Ctrl+Z" cosmético.

3. Es versátil: Dependiendo de cómo se "reticule" (cómo se entrelacen sus moléculas para hacerlo más denso y duradero), el AH puede ser más fluido o más espeso. Esto permite a los profesionales (médicos estéticos, dermatólogos, cirujanos plásticos) esculpir con relativa precisión.

¿Cómo lo hacen? Con agujas muy finas o cánulas (agujas sin punta afilada, más seguras para ciertas zonas), inyectan pequeñas cantidades de este gel transparente en puntos estratégicos del labio:

Para dar volumen: En el cuerpo del labio (la parte "carnosa").

Para definir el borde: En el perfilado o borde bermellón, para marcar la línea entre el labio y la piel.

Para marcar el arco de Cupido: Ese doble piquito tan mono en el labio superior.

Para levantar las comisuras: Y evitar la "boca triste".

Para hidratar: Microinyecciones superficiales para un efecto "gloss" natural.

Existen técnicas con nombres pegadizos como "Russian Lips" (que buscan elevar y aplanar el labio, como una muñeca rusa) u otras que buscan más proyección o simplemente rellenar arruguitas verticales.

El Misterio de la Estandarización: ¿Por Qué Todos los Labios Iguales?

Y aquí volvemos a nuestro Plotino de bolsillo. Si la belleza ideal es Una y perfecta, ¿no tiene sentido que todos aspiremos a ESE modelo? La estandarización labial actual parece responder a esta lógica, aunque por vías mucho más mundanas:

1. El Canon Digital: Vivimos bombardeados por imágenes. Instagram, TikTok, filtros... nos presentan constantemente un ideal de belleza muy específico. Labios carnosos, definidos, simétricos, con ese arco de Cupido marcado. Son los labios que "funcionan" bien en cámara, que se asocian con juventud y sensualidad según los códigos visuales dominantes.

2. Influencia de Celebridades y Tendencias: Un famoso se retoca los labios, y de repente, miles de personas quieren "esos" labios. Las tendencias estéticas se viralizan como nunca antes.

3. La Búsqueda de la "Perfección" Técnica: Para los profesionales, lograr ciertos estándares (proporciones áureas adaptadas a labios, simetría, definición) es una muestra de habilidad. Es más fácil (y a menudo más demandado) replicar un modelo exitoso que innovar con sutilezas personalizadas que quizás no sean tan "instagrameables".

4. El Propio Medio: El AH es maravilloso para añadir volumen y definir contornos predecibles. Es más complejo usarlo para crear variaciones únicas y sutiles que se alejen del estándar "relleno". Tiende a redondear, a proyectar.

En este sentido, sí, podríamos decir con ironía que se busca "el Uno" de los labios: un modelo idealizado al que todos parecen querer converger, eliminando la diversidad natural, la "imperfección" de lo individual. Una unidad estética forjada a golpe de jeringuilla.

La Deriva Dismórfica: ¿Por Qué se Pasan de Frenada?

Aquí la cosa se pone más compleja y delicada. ¿Por qué vemos a menudo esos labios excesivamente hinchados, que pierden naturalidad y a veces rozan la caricatura? La dismorfia corporal (o Trastorno Dismórfico Corporal, TDC) es una condición mental seria donde la persona tiene una preocupación obsesiva por defectos percibidos (a menudo inexistentes o leves) en su apariencia. Pero incluso sin llegar a un diagnóstico clínico, hay factores que pueden explicar esa tendencia al "más es más":

1. Deriva Perceptiva (El Efecto "Rana Hervida"): Te haces un retoque sutil. Te acostumbras. Tu ojo (y el de tu entorno cercano) normaliza esa nueva imagen. La próxima vez, buscas "un poquito más" para notar la diferencia. Poco a poco, sin darte cuenta, la percepción de lo "normal" se va desplazando. Lo que antes parecía mucho, ahora es tu base. Es un cambio gradual que dificulta ver el conjunto.

2. La Búsqueda Insaciable del Ideal (Plotino Oscuro): Si tu objetivo es alcanzar ESE labio perfecto del filtro o la celebrity, cualquier desviación sigue siendo una imperfección. Cada sesión es un intento de acercarse más, pero el ideal puede ser inalcanzable o, peor aún, la propia percepción de los labios está distorsionada. Nunca es suficiente.

3. El Refuerzo del Entorno (Digital y Real): Al principio, los cumplidos ("¡Qué bien te quedan!") pueden reforzar la decisión. En redes, ciertos looks exagerados pueden generar más interacción. Se crea un bucle de validación externa que anima a seguir, incluso cuando se cruza el umbral de lo natural.

4. La Normalización en Ciertos Círculos: Si todos a tu alrededor llevan retoques similares o incluso más pronunciados, tu propia apariencia te puede parecer "insuficiente" en comparación.

5. El Factor Profesional: Aunque la ética médica debería poner límites, la presión del paciente o la dificultad para juzgar objetivamente cuándo es "demasiado" (porque la belleza también tiene un componente subjetivo) pueden influir.

Conclusión: ¿Plotino Estaría Orgulloso o Horrorizado?

La conexión entre la búsqueda neoplatónica del Uno y la uniformidad de los labios retocados es, por supuesto, una metáfora juguetona, una analogía provocadora. Plotino buscaba la unidad espiritual trascendiendo lo material; la estética actual a menudo busca una unidad visual a través de la modificación material intensiva.

Es el mismo anhelo de perfección y unidad, pero manifestado en planos radicalmente distintos. Uno es un ascenso del alma, el otro un intento de moldear la carne según un patrón preestablecido y, a menudo, efímero. Quizás esta estandarización estética, con su potencial para la exageración y la dismorfia, sea una especie de "Uno" invertido: una unidad superficial que, en lugar de liberar, a veces atrapa en la tiranía de un ideal inalcanzable.

Pero la idea es potente y nos hace mirar esos labios omnipresentes con otros ojos, unos un poco más filosóficos. Quién sabe, quizás en cada jeringa de hialurónico haya, sin quererlo, un minúsculo y distorsionado eco del viejo Plotino.

¡Plotino forever, sin duda! Aunque probablemente él preferiría que buscáramos la belleza en la contemplación del intelecto antes que en el volumen del bermellón. 😉

Comentario de Ernesto Castro: porque todas las caras tienden hacia lo uno. UN triunfo del idealismo

La cara neutra, como de aeropuerto, suministrada por el inestable ácido hialurónico y otras tecnologías madre.

Lo que más le sorprendió de Port Aventura fue un rostro operado en el tren, cara de yeso. Rasgos de polietureno.

La tendencia hacia lo uno tiene la ventaja de que el anonimato está garantizado (por querer diferenciarse uno acaba homologándose, igualándose)

--> Ubik Anuncio, nueva versión

Deja que Ubik sea tu guardián contra la descomposición y la angustia del ayer.

Seguir leyendo