Cómo funciona el Sistéma Fénico
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Investigaciones
Sistema fénico Fishing in space
Trato de profundizar en la investigación para que demos con claves todavía más precisas que nos ayuden a entender lo que es la existencia, y a lidiar con ella. En muchas ocasiones surco oscuros suburbios en busca de conceptos que me suenen nuevos y originales. Hace unos días llegué a la página web de un YouTuber investigador que anunciaba haber colgado, gratis, un libro sobre el sistema fénico.
De esto hablaremos hoy: del diseño de los sueños, del tejido de mundos, de la calibración de nuestros propios sentidos y de la magia de la imaginación. Todo ello lo haremos a través del estudio de los así llamados Fenes, del sistema fénico, que como veremos es un sistema de nuestro cuerpo estrechamente relacionado con los sentidos... pero de una forma muy particular. Y lo haremos a partir de esta lectura inicial (no está traducida pero para quien quiera acceder a la fuente primera la dejo en descripción)
Aunque puede haber un número infinito de fenes, solemos asociarlos con los sentidos principales, de esta manera tenemos los fosfenos (que son destellos de luz o colores sin que exista luz externa), somatofenes (percepciones táctiles o sensoriales sin estímulo externo), gustafenes (lo mismo, sabor sin que haya un sabor tangible, como cuando recordamos una comida y recordamos "su sabor"), y luego tenemos los más comunes o conocidos acúfenos, y los olfáfenos o olfactofenias. En todos los casos son sensaciones que no tienen un estímulo externo asociado, sino que surgen de nosotros.
Por eso, si cogemos Fosfeno, que es el destello de luz o colores sin que existe luz externa, vemos que su etimología es por un lado
φῶς (phōs), que significa "luz". y por otro
φαίνω (phaínō), que significa "mostrar" o "hacer aparecer".
Además tenemos en nuestro interior otros sentidos, como el sentido del tiempo, del equilibrio, de la conciencia corporal o la temperatura que también tienen fenes asociados pero que por comodidad vamos a reunir en los cinco sentidos. En este sentido, si cogemos el equilibrio lo vinculamos al oído. La temperatura, al tacto. Como vemos, las sensaciones son infinitas y con las palabras de alguna manera las acotamos.
Así, nos dice el autor, que firma como Fishing in Space, el sistema fénico se percibe principalmente como lo que da lugar a los sueños y a la experiencia onírica. Porque si lo pensamos bien, en los sueños se generan internamente los sonidos, las sensaciones y sus sabores. En los sueños por ejemplo podemos sentir que volamos. De modo que lógicamente estas sensaciones "sentidas" pero sin referente real están estrechamente relacionadas con los fenes. Y digamos también que los fenes no son alucionaciones, sino fenómenos sensoriales auténticos, en esencia, para el espectador, nosotros, no distintos de las percepciones sensoriales externas. Cuando sentimos que caemos en un sueño es una sensación equivalente a la de caer en la realidad.
Aquí, mientras vamos siguiendo este libro, me gustaría añadir algunos elementos más, capa a capa, y otros libros, para ir más allá de la reseña y para especular un poco sobre qué es y qué implica este sistema llamado fénico. También nos preguntaremos, a nivel físico, dónde ocurre todo eso.
Pensad cuando veis un gustoso plato de comida con los ojos y de alguna manera sentís dentro de vosotros su sabor como forma mental "sabor". Ahí tenemos un gustafeno. La cuestión es que ese sabor lo teníamos dentro como información y de alguna manera emerge y lo sentimos. Así que podemos decir que el sistema fénico es el sustento de la vida interior, la imaginación, los sueños, la fantasía y la integración posterior de todas las experiencias.
Quizá una de las funciones más fascinantes del sistema fénico sea la transmutación alquímica de la información sensorial que se produce en su contexto. Esto es, que lo que por ejemplo entra por lo ojos, se sienta como sabor. Lo que hemos visto se transforma. Una canción que se siente en los huesos en forma de escalofrío, o bien un olor que te ofrece una imagen de un recuerdo pasado (a mí me ocurre cuando huele a lluvia y humedad, siempre me viene la imagen de la antigua casa de mis abuelos, que tenía un pino hermoso y centenario, árbol que hace pocos años cortaron para desgracia de toda la familia Vila-Matas). Otro ejemplo de transmutación sería oír un eco y mapearlo visualmente en la cabeza: que el eco nos genera un mapeado espacial-visual. Como se observa, se trata de juegos mentales comunes.
Y si nos fijamos bien, la información sensorial que recibimos contiene mucho más de lo que aparenta. Por ejemplo, podemos sentir la intensidad de una tormenta que se aproxima, sentir el peligro de una persona o lugar sospechoso.
Por otro lado, un objetivo del sistema fénico es equilibrar y calibrar los diferentes sentidos. Esta función de calibración es la que nos permite sincronizar la navegación en el mundo real y tangible con el espacio mental de la propia consciencia.
Algunos fenes son indicativos de patologías o relevantes para el diagnóstico de ciertos trastornos o problemas de salud. El zumbido en los oídos puede ser un signo de problemas circulatorios. Algunos fosfenos provienen de migrañas o problemas de presión arterial. El miembro fantasma es un somatofene que queda después de un trauma, y varias fobias y sentimientos hipocondríacos también son frecuentemente fenes. Diversas enfermedades y medicamentos pueden llevar a sabores aleatorios en la boca.
El autor nos advierte (y yo también): ojo: Esto no es una guía de salud, sino una demostración de que toda una línea de investigación especulativa, punto de partida.
Vamos a ver ahora un elemento clave: ¿Dónde se encuentra el sistema fénico?
Aunque probablemente existen neuronas dedicadas a crear sensaciones internas, como las neuronas espejo, es la culminación de todo el cuerpo, una conciencia interna. Es el cuerpo eléctrico y sensorial.
La fascia conduce electricidad, produce biofotones, reverbera ondas sonoras y conecta y sostiene cada tejido, órgano, músculo, hueso y ligamento en el cuerpo. La fascia es la matriz de la información sensorial y está conectada con el sistema nervioso, el sistema inmunológico, el sistema linfático, el sistema circulatorio, el sistema musculoesquelético, el sistema respiratorio, el sistema autónomo, el sistema digestivo, y así sucesivamente.
El sistema fénico también debe añadirse a esta lista.
Entonces tenemos que la Fascia es lo que permite que la energía se mueva y que tú sientas las partes de tu cuerpo en las diferentes sensaciones. Cuando recibimos un impacto emocional y nuestro cuerpo se sacude como electrificado, ahí está codificándose y extendiéndose transmutada la emoción.
Mientras leía acerca de esto mi mente establecía paralelismos y conexiones. Una lectura que quisiera rescatar ahora es "La función del orgasmo", del malogrado psicoanalista Wilhelm Reich. Porque, como veremos, sus intuiciones en referencia al trauma se comprenden mejor cuando entendemos los somatofenos. Fishing in space nos dice que el trauma, cuando ocurre, se almacena como un somatofene, una sensación corporal literal, generalmente en una región específica del cuerpo, a veces en todo el cuerpo. Esto conecta directamente con la idea expresada por Reich, según la cual los sucesivos traumas de la existencia emocional se van codificando poco a poco en el cuerpo en forma de tensiones, durezas, armaduras. Por ejemplo, las contracturas.
Y por eso ambos autores nos conducen a la idea por otro lado muy lógica de que una buena manera de limpiar el propio trauma es precisamente el temblor, y en general toda esa disciplina llamada TRE o Tensio & Trauma Releasing Exercises. Literalmente, temblar, es deshacedor de trauma a largo plazo, dentro de este complejo contextos de alquimias que hemos visto que configuran los fenes.
Porque, finalmente, lo que nos dice el autor es que la información se codifica de innumerables maneras y a través de infinitas transformaciones. Que por eso es posible que un olor determinado nos lleve al recuerdo de un trauma y que ese trauma a su vez nos haya dejado bien jodidos de la espalda. Por eso el sistema fénico es el sustento mismo de nuestros sueños y nuestras fantasías, en él esta la fuente.
Y sigamos un momento en el somatofene. El somatofene está ligado a la idea de instinto e intuición. Una conciencia, incluso captada subconscientemente, puede traducirse en un somatofene.
La sensación de que algo va mal, los escalofríos de una mala sensación, ojos en la nuca, el temor por la pérdida de alguien lejano.
En alquimia, el sentido del tacto, el somatofene, es el elemento del vacío, el electromagnetismo, el maná, el éter, el espíritu, el aliento del mundo. Aterrizar es mover la energía nerviosa desde la cabeza, para orientar el lugar propio en la vida y el viaje. Si pensamos en la disociación como una huida de lo somático, la plena encarnación de lo somático es disolverse del ego, fundirse en el flujo de la vida y en las corrientes de energía, estar en el flujo y balancearse con el vaivén.
Esta es la conclusión más rara pero determinante: que el conocimiento puede adquirirse a través del somatofene sin palabras, y que pueden existir lenguajes fuera el cerebro mental. Sentir la música, tocar el vacío, la textura de una vibración, una onda, un haz de luz. Cómo la energía puede transformarse en texturas sensacionales, esos es el somatofene.
Y podríamos seguir analizando los fosfenos, acúfenos, etc, pero aquí ya me remito al libro de Fishing in Space. Porque me gustaría comentar esta lectura con otras dos que, a mi juicio, contienen ideas que nos interesa explorar.
Tenemos por un lado el fabuloso libro de Diane Ackerman, una historia natural de los sentidos. Este es un libro al que alguna vez dedicaré un video entero. En él, en los capítulos dedicados al olfato, precisamente se habla sobre cómo un olor puede evocar de inmediato un recuerdo o emoción pasada. Esto se debe a la conexión, nos dice Ackerman, del bulbo olfativo con el sistema límbico, precisamente la parte emocional del cerebro.. Esto permite que los olores produzcan reacciones emocionales antes de que podamos racionalizarlas o interpretarlas. El libro de Ackerman es muy fino porque coge los cinco sentidos y los examina a fondo ligados con lo emocional.
Por último quisiera rescatar una historia que narra Oliver Sacks en su libro Un antropólogo en marte. En este libro, Sacks relata el caso de Virgil, un hombre ciego de nacimiento que recuperó parcialmente la vista en la adultez. Aunque pudo ver imágenes, su cerebro no estaba preparado para interpretar el mundo visual, lo cual le causaba ansiedad y confusión. Virgil se sentía abrumado por el espacio y las profundidades, y su experiencia visual no le proporcionaba una verdadera comprensión del entorno, sino una sensación de caos. Finalmente, prefirió volver a vivir en un mundo de percepción principalmente táctil y auditiva.
Sacks describe cómo la experiencia de ganar la vista puede ser muy traumática para las personas ciegas de nacimiento.
Siempre que pienso en esta historia me pregunto por qué creo que lo que más podría gustarle a un ciego es volver a ver. Me doy cuenta en ella de que lo estoy pensando desde mi punto, precisamente, de vista, que es ciego ante la particular sensibilidad de quien no tiene espacio o color, sino solo tacto, colores, sonidos. Y al mismo tiempo, aunque se haya reducido el espectro con la supresión de la vista, la alquimia fénica sigue produciéndose.
4:05 FORMAS MENTALES
El diseño de los sueños, el tejido de mundos, la calibración de los sentidos, la magia de la imaginación. Al practicar y usar, experimentando los muchos fenes y las sensaciones ilimitadas que no pueden escribirse en toda una vida, que son únicas para ti, el sistema fénico trata del control de la fantasía.
Transformar cualquier experiencia en cualquier otra sensación. Cada noche el cuerpo se reintegra del día, activando el sistema fénico para explorar un mundo interior. Tenemos estímulos sensoriales para recopilar información sobre nuestro entorno, para alimentar el sistema fénico con señales, ondas, fenómenos e historias.
No tener una vida interior conduce a una existencia desolada. En nuestra época, hemos descuidado el sistema fénico, disociando nuestra imaginación en libros, películas, televisión, teléfonos y drogas. Los sueños de la mayoría de las personas son débiles, confusos, intangibles y desorientadores. Cuanto más se practique e interactúe con el sistema fénico, más fuertes serán los sueños, más aumentada la vida despierta, hasta que haya poco que distinguir entre ambas.
Uno se convierte en una extensión del otro, rebotando de un lado a otro entre el sueño y la vigilia. Soñar lúcidamente mientras se está despierto y vivir la vida mientras se sueña. El control de la fantasía se remonta a los primeros alquimistas chamánicos, al nacimiento del mito y la narración, cuando la imaginación se llena de maravillas y viajes cristalinos.
El trauma, o cualquier textura repulsiva, lleva a que las señales somatosensoriales se apaguen o se atenúen, también conocido como disociación. Esta es una habilidad autónoma para bloquear el dolor; el trauma puede ocurrir cuando la experiencia somática no se reintegra después.
La idea de "sacudirlo" o "caminarlo" es en realidad este proceso de re-asociación. El objetivo es volver al cuerpo, sacudir los nervios, volver a sentir en la experiencia somática. El sentido somático debe ser estimulado físicamente. La fascia se vuelve rígida, los músculos se tensan, el sistema autónomo se desregula y el sistema inmunológico se debilita, la temperatura, la presión arterial y más se desalinean.
El somatofene puede incluir experiencias de todo el cuerpo o focalizadas. Por ejemplo, para un somatofene de impronta, toma una hoja y siente su textura entre tus dedos, mezclando intención y pensamientos para asociarte al mundo táctil, aumentando la claridad tanto del tacto como de la actividad mental por igual.
Wilhelm Reich "La función del orgasmo"
Toma varias respiraciones profundas y rueda los hombros, es posible que sientas el flujo de energía somática emanando alrededor del área. Los músculos del suelo pélvico también pueden activarse para bombear esta misma energía hacia arriba y alrededor del cuerpo. El ASMR desencadena esta misma emanación, al igual que un toque ligero, la acupuntura, el drenaje linfático, un toque suave, una brisa fresca, un estiramiento, una compresa fría o baño, un masaje, la piel de gallina ante algo inquietante y así sucesivamente para otras vibraciones y sentidos.
El somatofene está ligado a la idea de instinto e intuición. Una conciencia, incluso captada subconscientemente, puede traducirse en un somatofene.
La sensación de que algo va mal, los escalofríos de una mala sensación, ojos en la nuca, el temor por la pérdida de alguien lejano.
En alquimia, el sentido del tacto, el somatofene, es el elemento del vacío, el electromagnetismo, el maná, el éter, el espíritu, el aliento del mundo. Aterrizar es mover la energía nerviosa desde la cabeza, para orientar el lugar propio en la vida y el viaje.
Si pensamos en la disociación como una huida de lo somático, la plena encarnación de lo somático es disolverse del ego, fundirse en el flujo de la vida y en las corrientes de energía, estar en el flujo y balancearse con el vaivén.
Es porque el conocimiento puede sentirse a través del somatofene, que pueden existir lenguajes fuera del cerebro mental. Sentir la música, tocar el vacío, las texturas de vibraciones y ondas y luz. Cómo la energía puede transformarse en texturas sensacionales, eso es el somatofene. Ya sea que canalices esto en la escritura, el dibujo, tocando un instrumento, compitiendo, y así sucesivamente, el cuerpo puede tanto expresar como internalizar estas artes directamente.
Historia natural de los sentidos
Sobre sueños y fosfenos
Los fosfenos son emisiones bioluminiscentes de luz, pueden provenir de cualquier punto del cuerpo e incluso ser influenciados por EMF externos y dispositivos eléctricos o directamente en algunas pruebas de estimulación con pulsos de luz. La activación mecánica implica presionar los ojos, lo que causa una descarga de neuronas, aunque esto no es recomendable, ya que presionar demasiado fuerte puede deformar y dañar el ojo.
Debido a que la luz puede codificar información, el conocimiento de cualquier fuente puede ser visto. Cualquier estímulo sensorial puede transcodificar su información en biofotones y enviarse al centro de procesamiento visual, donde se experimentará como fosfenos en el sentido de la visión.
Historia del ciego de Oliver Sacks
