VÍCTOR BALCELLS MATASObras e investigaciones
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Investigaciones18 de julio de 2024

El Colgado, Arcano Mayor, Osiris y los impasses de la existencia

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Tras los gustosos viajes regresamos a la obscura caverna. Aunque el verano prosigue para los demás detrás de las ventanas, para mí queda en suspenso. Y por ello, como viene siendo habitual en este canal siempre que ocurren desgracias o finalizan los viajes, analizaremos hoy una carta del tarot. En este caso la carta del tarot El colgado, número XII, e intentaremos desentrañar sus misterios. Lo que nos interesa al fin y al cabo es comprender cómo operar con los símbolos arquetipales una vez se presentan en nuestra vida, y la figura del ahorcado es, por decirlo así, trístemente dominante y representa un momento de suspensión y reflexión.

Bueno. En la carta un hombre joven está colgado boca abajo, atado por un pie a un patíbulo sostenido por dos árboles que aparecen podados. (Como siempre es una cara que nos ofrece gran cantidad de detalles, como por ejemplo el triángulo en el nudo del talón, símbolo del espíritu, y en el dibujo de los cabellos una luna y un sol. También se dice que los botones del abrigo podrían simbolizar el árbol sefirótico cabalístico). Contamos en cada lado seis ramas podadas. Por la posición de la cabeza y de los dos montículos uno diría que el joven tiene debajo un abismo. En la interpretación de Sallie Nichols en Jung y El Tarot, libro que ya analizamos a fondo en este canal, la cabeza puede asimilarse a la imagen de un nabo. Dice, “con las manos ligadas a su espalda el colgado se siente tan indefenso como el nabo. Se halla totalmente en las manos del destino.

Esta carta indica un momento de parada que se puede aprovechar para profundizar en proyectos o en el conocimiento de uno mismo, en el trabajo interior. También puede referirse a un bloqueo, a una incapacidad de actuar. Escuchaba un audiolibro sobre cuestiones de Tarot mientras caminaba por mi factoría. Por primera vez habíamos alcanzado un hito de 700 gigawatios de energía consumida en quince líneas de producción. Cuando terminaban mis viajes y llegaba el momento de reflexionar yo me retiraba a la construcción de mi fábrica en el desierto y me paseaba por ella, decorándola con emblemas de las penas y tristezas pasadas.

En la serie de los Arcanos Mayores venimos de una carta muy poderosa, La fuerza XI, que implica un gran influjo de energía en la vida de la persona. Dice Nichols: “Con el pie que le queda libre, seguramente habrá luchado todo lo posible por liberarse dando inútiles patadas contra su destino”. Nos habla acerca de una lucha interior y nos dice también que ahora la figura se encuentra en una posición de descanso, en una situación de aceptación casi agradable. Una situación suspendida, fetal, de gestación. También es reseñable que la carta que sigue es La Muerte XII, que muchas veces indica nuevos comienzos, un principio, cambios consumados desde el fundamento mismo de la existencia.

Fijaos que algo que ocurre habitualmente con esta carta cuando aparece del derecho es que tendemos a girarla, a “poner en su lugar correcto la cabeza”. En la carta girada el colgado parece más bien alguien que está bailando con una pierna en el aire. Desde el punto de vista del insconsciente: lo que nos parecía estancado y cautivo ahora es libre, lo que no tenía equilibrío (girar carta) parece haber adquirido todo el equilibrio. Con la carta del derecho el propio rostro del colgado aparece muy distinto, casi confiado. Así que, como siempre, existe una gran ambiguedad y apertura en el símbolo. (esa es parte de la magia del Tarot).

El tradicional castigo para los traidores es ser colgado boca abajo para luego ser apaleado. En algunas barajas antiguas esta carta se llama Il traditore (el traidor). En ocasiones se le representa con una bolsa llena de monedas y nos permite evocar la figura arquetípica de judas. (Pero bueno) Nosotros vemos más limpio y versátil el símbolo del Tarot de Marsella, lo preferimos por su amplitud. Entendemos en las cartas donde aparece el colgado que pierde “monedas” como el sacrificio de las “riquezas” ilusorias del ego.

Fijémonos en los dos árboles podados, imagen que remite al sacrificio. Nos recuerda Nichols que el cuerpo de Osiris fue encerrado en un árbol truncado. Osiris es dios egipcio que fue asesinado por su hermano menor y luego revivido gracias al poder se su hermana Neftis y su esposa Isis. Osiris permaneció colgado de un árbol como la carne en el matadero y durante tres días esperó a madurar antes de ser despedazado. Tenemos pues a alguien que ha estado en la muerte y ha regresado, como Ulises o Dante, con nuevos conocimientos.

Las ramas podadas implican la castración de la Consciencia masculina del ego y la posibilidad de crecimiento a una esfera más amplia, que nosotros aquí definiríamos más queer, dúctil, amplia y reconciliada.

En el libro “Umbral de la iniciación”, Joseph Henderson comenta que la experiencia de la muerte y la resurrección (presente en muchas culturas como ritos de iniciación simbólicos, por ejemplo pasar una noche en una cueva remota) el iniciado hace la transición al mundo intemporal y sagrado de los dioses. Dice Henderson:

Entre los dos mundos hay un corte, una ruptura en la continuidad para pasar del mundo profano al mundo sagrado, lo que de alguna manera implica la experiencia de la muerte; aquel que hace el tránsito muere a una vida para conseguir el acceso a otra… La vida donde se hace posible la participación en lo sagrado.

No existen ritos de iniciación en occidente que simbolicen este corte y este salto / introducción en el mundo espiritual. Este sería otro ejemplo (ya hemos visto varios en el canal) de la importancia de los ritos de iniciación en el desarrollo y la estabilidad de la psique. Una iniciación de esta naturaleza puede ocurrir en varios momentos de la vida y pueden implicar un momento horrible, duro, de transición (estamos hablando de muerte y resurrección, estamos colgados ante el cambio radical, ya descansados de luchar contra las fuerzas telúricas que nos superan). Evoquemos aquí el Rey Lear: puede ser que toquemos las cimas de la coronación pero volveremos otra vez al nivel de los gusanos -si queremos aprender- y habremos de abandonar las costumbres probadas y experimentadas para confiarnos a modos de vida desconocidos. En este sentido la carta guarda cierto parecido con la interpretación de “La torre de la destrucción”. Sin embargo, el Colgado se da cuando ya hemos cesado de luchar, entregados a la nueva realidad (en la torre saltábamos por los aires en ese preciso momento). Entonces como sugerencia está la idea de no ofrecer resistencia y de entregarse con actitud consciente a la exploración de lo que la vida está tratando de descolocarnos. La carta a su vez invita de alguna forma a disfrutar de esa rara experiencia. El Colgado solo encuentra inspiración en las profundidades.

Como vamos viendo hay varias cartas en este camino de conocimiento que implica el tarot que implican severos ajustes. Recordemos que para Jung las neurosis o psicosis eran de alguna forma medidas correctivas cuyo propósito era establcer un equilibrio psíquico a nuevos niveles. O sea, imaginó las neurosis o psicosis como métodos que la naturaleza usaba para curar al organismo psíquico. Es sin duda una opinión controvertida que poco conviene a la industria farmacológica, pero es original y la dejamos nota.

Y Si el colgado hablara… diría, según Jodorowski en la Via del Tarot:

Página 222.

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