El Mago y el Carro, Arcanos y Magick
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Amigos, suelo profundizar en el significado de las cartas del tarot en períodos de desgracia. Ocurrió con la introducción que grabé hace un año y volvió a ocurrir con el vídeo dedicado a La torre de la destrucción: dos momentos de desastre. Hoy, por seguir la tradición y porque ha existido otro desastre, trataremos el significado de dos cartas estrechamente ligadas con la práctica de la makgia: El mago y el carro (recordad que el último vídeo que subí antes de caer en desgracia fue sobre Magick sin lágrimas, de Crowley). Digo otro desastre porque grabo esto tras un mes de hospitalización, oscuras operaciones y diez kilos menos.
Si hay algo que me encanta de llevar este canal son los complejos textos que algunas personas dejan en la sección de comentarios. Este pretende ser un homenaje al usuario recaredadas, quien nos hablaba en el anterior vídeo de El carro y el mago como dos cartas que representan / simbolizan bien la práctica de la makgia.
Vamos a profundizar en ellas.
Recordemos, primero, que ambas cartas se encuentran en la sección inicial de los arcanos mayores. Y que si los arcanos mayores representan el viaje de la formación de la Consciencia o del self (desde El loco, la energía indiferenciada, a El mundo, la energía estructurada), nos tenemos que ubicar aquí en momentos primerizos de ese viaje.
El mago / Le bateleur, como el propio nombre Indica, necesariamente está ligada con la práctica de la magia. Aquí la tenemos. Es la primera carta con número, después de El loco. Por muchos motivos tenemos que pensar aquí a este mago como en alguien que empieza a trabajar con las energías pero no sabe muy bien qué hace. Es muy afín la figura del tahúr. O serían también afines términos como el ilusionista, el prestidigitador y, finalmente, mago. ¿Cómo vemos esa cualidad de “inocente engañabobos”? Fijaos en que está trabajando con los elementos sobre una mesa. Pero, ojo, ¿qué le ocurre a esta mesa? Solo tiene tres patas. El mago está empezando a descubrir cuál es el principio creativo que se esconde detrás de la diversidad de la energía pero de momento, tan solo juega. Fijaos también en su vestido arlequinesco, de colorines un tanto parecidos a los de El loco. No nos da la seguridad que pretendemos. Sin embargo, en sus manos nos muestra el principio de un trabajo interno de análisis. En la mano derecha sostiene una bola amarilla que podemos interpretar como la unidad y en la izquierda un bastón con dos bolas. En una mano está conectado con el gran círculo de la unidad y en la otra empieza a separar los elementos de esa unidad para examinarlos.
Pero, como decíamos, es una carta primeriza, es solo el principio, no podemos fiarnos de este mago principiante, que probablemente nos engañe porque, primero, se engaña a sí mismo.
Nuestro amigo Recaredadas, salta entonces a una carta un poco más avanzada, El carro, número 7 de los arcanos mayores. Aquí encontramos un concepto más serio o integrado de la práctica mágica. Voy a transcribir primero lo que comenta nuestro comentarista y luego añadiré detalles.
En ese arcano vemos como su "conductor" esta encima de una arca/cubo y que en la altura, más o menos, de su sexo aparece un escudo que, o bien luce una fértil gota verde (Tarot Camoin) o bien lleva las iniciales SM (de semilla o semen). Ese personaje es capaz de dominar (no lleva riendas!) los dos caballos que representa las dos fuerzas opuestas (Yin-Yang) gracias al dominio de su "fuerza vital".
En efecto, es interesante esta carta porque es la primera de la serie en la que vemos a uno mismo tomando consciencia de su propias fuerzas y poniéndose en movimiento. En el arcano 6, los enamorados, tenemos al sujeto bloqueado por dos fuerzas externas. En los cuatro arcanos anteriores aparecen también autoridades externas: La papisa, la emperatriz, el emperador, el papa. Pero aquí, el carro, el personaje se basta a sí mismo y domina la situación. Conduce un carro cuyos caballos ni siquiera tienen riendas. Y lo hace valiéndose de sí mismo y no de fuerzas exteriores. En el centro está el joven, principio activo dominante. Si en la carta seis, los enamorados, el ego era manipulado por una fuerza externa que lanza unas flechas, una suerte de querubín, aquí el personaje se encuentra cubierto dentro de su carro y avanza: observad la tela que lo protege de la influencia externa.
Observad también otro detalle, las dos máscaras de los hombros. Según Sallie Nichols son emblemas de Urim y de Thummim, objetos que los altos sacerdotes de Israel utilizaban para descubrir la voluntad de Jehová. También pueden ser entendidos como las luces conductoras del sol y la luna. Hay múltiples motivos, además de la gota verde o las iniciales SM que nos remiten a una fuerza interior y a un nuevo dominio, mucho más firme que el del mago, dubitativo y equívoco. Por ejemplo, las plantas que crecen en primer plano. El carro parece un símbolo apropiado para describir el poder conductor de la psique, pues la psique no es una cosa o un objeto, sino un proceso. Así debemos considerarla. Y así consideramos al tarot: como una descripción del proceso de la psique para encontrarse a sí misma.
Como ocurre con todas las terceras cartas de la secuencia del tarot, conocidas como “cartas semilla”, el carro representa una iniciación. El héroe que vemos representa a un adulto que quiere encontrar su lugar individual en un contexto social más amplio. Y al hacerlo va a descubrir sus potencialidades y limitaciones.
Porque, fijémonos que estamos sólo ubicados en la carta 7 y que todavía queda un largo recorrido de autoconocimiento. ¿Cómo es posible pues que el personaje del carro se muestre ya tan seguro y poderoso? Lo hemos mencionado: aquí la psique empieza a tomar consciencia de sí misma y uno se siente fuerte para manifestarse sin ayuda externa. El personaje, que viene de la herida producida por el dardo de Eros imagina que está ahora por encima de toda naturaleza instintiva. Imagina que puede “controlar la situación”, como ciertamente es lo que imagina un mago cuando ejecuta sus trucos de magia.
Pero aquí hemos de remitirnos a otra de las claves de esta carta y al motivo por el cual es la número 7 y no otro número más avanzado. Este es el aviso de esta carta: hay seguridad pero el carro representa un estado de engreimiento del ego que los antiguos llamaban hybris. Claro, si nos fijamos bien en la carta no vemos claro ese “engreimiento”. En cambio, si tomamos ejemplos de barajas del tarot más antiguas que esta (Esta es la versión de Jodorowski del tarot de Marsella), como por ejemplo el Tarot Florentino, vemos que el conductor del carro es un bebé desnudo, ingenuo, indefenso, vulnerable. En ese tarot el bebé sostiene dos banderas que dicen FAMA y VOLA. Lo vemos claro: decidido se ha lanzado al mundo pero su búsqueda, en este caso la búsqueda de la fama, solo lo conducirá hacia el desastre.
Por eso el Carro es una carta todavía inicial. Se empieza a tomar consciencia de la propia psique pero queda mucho por aprender. Las energías se dirigen y controlan mejor que las de El Mago (carta 1), pero aun están mal dirigidas hacia fines ingratos. Me pregunto aquí: a cuánta gente conocemos que con gran seguridad se conduce hacia estos destinos siempre desastrosos, por inacabables, como son la fama o el dinero? Todavía queda mucho por aprender, nos dice esta carta.
Estamos tan solo al principio de un camino al que todavía le queda para llegar a la carta final El mundo. Pero aquí el héroe ha tomado consciencia, el sí mismo se ha manifestado. Hemos empezado a tomar las riendas del caos. Marie Louise Von Franz describe al héroe de el carro como una figura arquetípica que presenta un modelo del ego que actúa de acuerdo con el sí mismo.
Empezamos a conocernos y por eso podemos empezar a manipular energías internas y externas, pero aun nos queda camino.
Una anotación interesante que hace Sallie Nichols para acabar
