El nacimiento del espejo
Pulsa para ver el vídeo. No se carga nada de YouTube hasta entonces.Verlo en el canal ↗
Transcripción del vídeo. Verlo en el canal.
En pequeña escala los romanos fueron los primeros en utilizar el cristal para crear espejos. Pero se trataba de espejos opacos en los que el fondo se veía oscuro y la imagen no aparecía más clara que en una superficie de metal pulido. Tuvimos que esperar hasta el siglo XVI, incluso antes de la invención del vidrio o cristal cilindrado, para obtener superficies de cristal cubiertas con amalgama de plata que nos dieran los espejos tal y como los conocemos hoy. De alguna forma podemos decir que nuestro reflejo empezó a adquirir consistencia y realismo solo a partir de 1500.
Posiblemente, por primera vez, excepto por lo que se refiere a las reflexiones en el agua y a las apagadas superficies de los espejos metálicos, fue posible hallar una imagen que correspondía con precisión a lo que otros veían. Escribe el polifacético pensador al que hoy seguiremos, Lewis Mumford, en su libro Técnica y Civilización "No simplemente en lo íntimo del tocador, en la casa ajena, en una reunión pública, la imagen del ego en actitudes nuevas e inesperadas le acompañaban a uno. El príncipe más poderoso del siglo XVII creó un vasto salón con espejos, y en la casa del burgués se exendió el espejo de una habitación a otra".
La conciencia de sí mismo, la introspección, la conversación con el espejo se desarrollaron con el nuevo objeto mismo. Mumford fabula que el uso del espejo señaló el principio de la biografía introspectiva en el estilo moderno. Con el espejo surgió la literatura del yo, de sus profundidades, sus misterios, sus dimensiones internas. Mumford, quien escribió Técnica y Civilización en 1934, dejó escritas en ese libro algunas apreciaciones bastante misteriosas, leídas hoy en día en el contexto de la era del selfie y las redes sociales. Dice Mumford: Cuando se encuentra uno en perfecto estado de salud y de acuerdo con el mundo no necesita del espejo. Es en los períodos de desintegración psíquica cuando la personalidad individual se vuelve hacia la imagen soledosa para ver qué hay allí, de hecho, y qué es lo que se puede agarrar todavía. Fue en el período de desintegración cultural cuando los hombres empezaron a levantar el espejo hacia la naturaleza exterior.
El propio Descartes, hablando de un libro de historia natural que nunca llegó a escribir, relataba cuánto le gustaría describir "cómo de aquellas cenizas, con la simple intensidad de la acción del calor se forma el vidrio, pues en esta transmutación de cenizas en vidrio, decía Descartes, me parecía a mí tan maravillosa como ninguna otra en la naturaleza".
Si en la modernidad el objeto mismo del espejo ayudó a que el yo solidificara su posición, mucho ha ocurrido desde que Mumford escribió su libro y ahora nos encontramos en una época mucho más avanzado en la que reina otra forma: el espejo negro.
Aquí quiero rescatar un hermético comentario encontrado en un recóndito foro de magia en torno al tratamiento de los espejos negros.
Es útil recordar que un espejo negro puede actuar como un portal. Es útil recordar que el espejo puede ser a su vez un objeto mágico
El autor del este oscuro comentario encontrado en un foro enochiano dice: En mi experiencia, también depende del tipo de ángeles que estés invocando. Yo uso un espejo blanco para los ángeles de Shem/Otros, y un espejo negro dedicado para los enochianos, y un espejo negro separado para los trabajos goéticos.
Según el excelente libro de Frater Achad sobre la especularia y la cristalomancia, el espejo (y/o bola de cristal) debe cubrirse con seda negra, lana o algodón para retener su carga cuando no se esté usando.
También recomiendo no dejarlo en el suelo. Es un objeto sagrado y debe guardarse fuera de la vista curiosa, además de cubrirse para proteger al Mago, y a cualquier observador casual, de mirarlo.
El espejo es una herramienta mágica maravillosa y debe ser consagrado antes de su primer uso, y luego bendecido antes de cada sesión. No todos los ángeles son amables, y también pueden entrar otros espíritus o elementales.
Otro punto que señala Achad (al cual adhiero) es que los espejos no deben estar expuestos a fuentes de luz eléctrica, ya que aparentemente perturban las energías/entidades convocadas. He comprobado que esto es cierto. Su libro afirma que, si el espejo o la bola de cristal entran en contacto con luz directa o eléctrica (cualquier cosa que no sea una vela), debe ser reconsagrado en la próxima luna llena. Además, consagrarlo antes de cada uso con ciertos "condensadores fluidos", como el agua cargada por la luna llena, aumenta la energía activadora del propio cristal.
Cuando se usan velas, los métodos antiguos de iluminar el espejo con dos velas en columnas a cada lado proporcionan suficiente luz para realizar el trabajo.
El libro contiene muchas sugerencias similares y es considerado un clásico. He utilizado sus sugerencias y he encontrado que realmente tienen un impacto positivo en los trabajos no solo con ángeles, sino también con otros espíritus.
Estas son las palabras del comentarista, que cierra con una curiosa firma.
No se nos escapa que todas las pantallas, televisores, móviles, ipads cuando están apagados son espejos negros. En la tradición de la especularia, se creía que los espejos negros revelaban más que una mera imagen física, se creía que ofrecían una visión profunda de la psique y del mundo espiritual.
Recordemos que los espejos negros, especialmente los hechos de obsidiana (vidrio volcánico oscuro) eran considerados planos hacia otros planos de la existencia, tanto en el mundo espiritual como en el subconsciente. El mago y consejero de la corte de la reina Isabel I de Inglaterra, John Dee, utilizaba un espejo de obsidiana para comunicarse con ángeles en sus trabajos de especularia. Uno atraviesa el portal y de pronto se encuentra
En una realidad distinta
