Introducción a la Astrología
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La astrología es un pensamiento mandálico | El Ascendente, de Eugenio Carutti
Igual que en el caso del Tarot, que vimos en un vídeo anterior, nos interesa aproximarnos a las astrología con algo sofisticado y estimulante.
Aunque nos centraremos en el tema del Ascendente en astrología, haremos un repaso general y filosófico a algunos conceptos y métodos de la astrología.
Lo haremos través de Ascendentes en astrología (volumen 1 y 2). Un fabuloso libro escrito por el antropólog Eugenio Carutti.
Digo fabuloso por lo estimulante: el primer capítulo de la obra se titula “El mandala” y aparece este dibujo:
La obra empieza por los fundamentos. Dice: Vamos a comenzar analizando un símbolo del lenguaje astrológico que demasiado habitualmente es dejado de lado, pero que en realidad encierra la lógica global de articulación de los demás elementos de la carta natal. Este símbolo básico es la carta natal misma.
Fijémonos en la carta. La carta está por un lado hecha con un círculo (representante de lo infinito, lo amorfo, el fielo) y por otro, por una cruz (el límite, la forma, la materia).
El símbolo de la carta expresa, en abstracto, el cielo en la materia. Lo infinito en lo finito. Y pone en unión dos elementos básicos: ENERGÍA y FORMA.
En la carta Natal el sistema de casas, cuyo núcleo es la cruz, muestra precisamente “la encarnación” del estado del cielo en el instante del nacimiento. La clave conceptual es: En la carta natal observamos cómo el cielo está en la tierra y al revés. Cómo la forma material reproduce la totalidad celeste sin que haya contradicción entre cielo y tierra, energía y forma.
Como veíamos en el caso del tarot, la ciencia atrológica es también una ciencia de la clasificación de la energía. Podemos decir que “La carta natal es una estructura que simboliza la tensión entre lo que no tiene forma y lo que sí la tiene (marcado con los símbolos)”.
La carta natal, en efecto, corresponde a un tipo de símbolos conocidos como Mandalas. La carta natal es un mandala. Es decir, un símbolo que aparece espontáneamente en el psiquismo cuando hay algún contacto entre la consciencia normal y un nivel de totalidad. Cuando ocurre ese tipo de contacto, por ejemplo con la toma de sustancias alucinógenas, el inconsciente lo simboliza con un mandala.
Podemos decir que la astrología es un pensamiento mandálico.
El símbolo del sol, como tal, es un Mandala.
En todo mandala hay un centro y energías opuestas que representan “la totalidad sin exclusiones”. Es decir, el Mandala siempre es una imagen de la totalidad. Cuando existe en el interior de uno un gran desequilibrio psicológico, el dibujo de mandalas ayuda a la recuperación del equilibrio. Otro detalle psicopatológico: Personas inestabilizadas por la vida suelen dibujar mandalas con más de un centro (aquí tenemos lo bipolar y lo escindido).
— Leyes mandálicas en astrología
Dicho esto, existen algunas leyes básicas del Mandala:
1 - Como hemos dicho: un mandala es un símbolo de totalidad e integración. La carta natal es la representación simbólica de la totalidad de nuestra psique al nacer. Como si cogiéramos una tarta (que es el todo) y con los símbolos la partiéramos para hacerla comprensible.
2 - El mandala está organizado radialmente. Tiene centro y periferia y al mismo tiempo varias periferias concéntricas. Lo que está en el centro del mandala es lo mismo que lo que está en la periferia, solo que en otro estado.
Algo se despliega desde un centro amorfo y toma cierta forma en la periferia.
En la periferia, precisamente donde encontramos los símbolos, se encuentra el estado de forma. (Corresponde con el Arcano de El mundo en el Tarot, como veíamos).
En el centro, se encuentra el estado amorfo de energía desligada (en el Tarot el arcano sin número, El Loco).
Esta conceptualización es interesante porque es afín a cómo piensa el funcionamiento del universo la teoría holográfica. En el centro está la totalidad informe y, desplegada en la periferia, está esa misma totalidad determinada. Existen teorías de la consciencia con vocación científica con también con esta forma, según las cuales el cerebro sólo sería un vehículo de acceso a una fuente de información no-local primordial. Como una antena de radio capaz de captar señales sintonizar / definir lo informe.
3-Otro aspecto importante que se deriva de la carta natal como mandala: como tal es siempre un símbolo dinámico. En todo mandala sucede todo el tiempo la manifestación y la consumación, al mismo tiempo y sin diferencia. . Habría, de hecho, que imaginarlo como un holograma. En términos simbólicos como una doble hélice que se abre y al mismo tiempo se cierra. El caduceo de Mercurio es un ejemplo metafórico:
Son dos serpientes (dualidad), pero son a su vez una totalidad indistinta.
— Las fuerzas en oposición y conjunción simultánea
No hay, en el mandala, la posibilidad de una dirección autónoma, unilateral e independiente de las demás. Cuando tenemos delante la carta natal y examinamos los símbolos vemos muchas correlaciones entre ellos (por ejemplo, conjunciones u oposiciones). Pero hemos de recordar que cada punto está al mismo tiempo en conexión con el resto de puntos, incluso los que no marca el gráfico. Para que sea un mandala ha de mantenerse la integridad. Sin embargo, cuando trazamos los símbolos en el mandala, los planetas, obtenemos la ilusión de la consciencia identificada con la forma. Es decir, lo que nos dice la astrología es claro: El sujeto como tal, la persona, definida en la carta natal, en el fondo, es solo una ilusión de la razón. Efectivamente que el sujeto es un constructo, como podemos intuir a poco que nos autoobservemos y llevemos un diario.
La hipótesis básica que se deriva del estudio de la astrología corresponde con pensamientos últimos en el ámbito de la ciencia: la realidad es holográfica. Por lo que el pensamiento de la misma no puede ser lineal/secuencia, sino simultáneo, holístico y paradójico. Esto es fundamente: la clave siempre es poder sobrevivir en lo paradójico.
El núcleo, el ser de una persona en una carta está en el centro. Es el punto. Pero eso, en tanto que totalidad informe (el Loco, fool) no podemos leerlo. Podemos leer en cambio con mayor definición lo que está en la periferia dada la ubicación de los planetas. Así que podemos tomar todas esas posiciones como “puntos de partida” de la energía de una persona en el momento de su nacimiento. En el nivel de la forma (en la periferia, donde están los símbolos) la consciencia reacciona a la energía y se identifica con ciertos patrones, determinados por la posición de los planetas. Habrá vibraciones de sí misma que le resultarán armónicas (ejemplo son las conjunciones, trígonos o sextiles) y vibraciones que le resultarán disonantes (oposiciones, cuadraturas)
Esta es una reelaboración ampliada de reflexiones que incluye el libro de Eugenio Carutti en su primera sección introductoria. Resulta muy interesante su aproximación ontológica a la astrología, tan distinta a lo que podemos leer en el corpus teórico, por decirlo así, indexado por Google en Internet. El libro ofrece muchas formas / caminos originales para pensar y valorar la astrología desde un punto de vista práctico y vigente, con independencia de que sea real o solo quimérica. Es decir, como veíamos en el libro de Sallie Nichols acerca del Tarot, El Ascendente de Carutti también es un libro serio y útil para escépticos. Aunque solo sea bajo la condición de juego, le da un sentido y una profundidad a la Astrología que no suele ofrecerse en el corpus de brujos y brujas de internet tiktokeros.
Por ejemplo acerca del Zodiaco en abstracto dice Carutti: “El zodíaco es entonces una estructura sincronística y, al mismo tiempo, secuencial. Sintéticamente, es una estructura implícita en su propia manifestación: este es el punto que subsume la sincronicidad y la secuencia y nos muestra un espacio que es un tiempo y viceversa. Los signos aparecen una después de otro y aparecen todos al mismo tiempo. La figura de nuevo del holograma.
Me resulta estimulante. Ofrece herramientas para manejarse en el pensamiento paradójico y nebuloso de los arquetipos y, en esencia, en el pensamiento medieval tan distinto al nuestro positivista cartesiano.
El libro, por otro lado, tras la amplia introducción se centra en el Ascendente como principal ejemplo de “dinamismo en lo estático” dentro de la carta. Recordemos que el ascendente es uno de los ángulos principales en una carta natal. Su cúspide corta el signo del zodíaco que se encuentra en el horizonte este en el momento del nacimiento.
Así, al ser el punto que se levanta exactamente por el horizonte, el ascendente es el que divide el cielo en las doce casas astrológicas. De acuerdo con la naturaleza mandálica de la carta sin profundizamos en el ascendente tendremos que fijarnos también en la casa 7 la casa 12 que le corresponden.
Otro elemento clave: lo llamamos ascendente en la medida en que su energía es una energía que entra. El ascendente, de alguna forma, tiñe la carta de una persona / la psique de un patrón holístico determinado (una energía arquetipal, siempre difusa).
Dice Carutti, desde un punto de vista lógico habría que estudiar al mismo tiempo el ascendente, la casa VII y la casa XII.
Así, el ascendente nos tiñe y a medida que avanza la vida de una persona, sobre todo a partir de la tercera década, entra. Hay un momento de integración en el que la energía del ascendente está al mismo nivel que la energía de nuestro Sol.
Por decirlo así, uno nace expresando su energía solar y, con el tiempo, aprende a integrar y a expresar la energía del ascendente.
Por eso, en clara diferenciación con el Sol que es punto de partida, el ascendente necesariamente tiene que generar destino. Es decir: le tienen que ocurrir a uno cosas para que pueda integrarlo, ha de pasar esa variable llamada tiempo.
Es curioso observar las simetrías en mitologías y estructuras antiguas. Vemos el mito de Jesucristo, muerte y resurrección, 33 años. Hay por decirlo así una matemática del signo de Saturno que coincide con la entrada del ascendente, creo. Tal es la maravilla del pensamiento medieval: aunque pudiera ser falso el sistema funciona y es sincrónico con muchos otros. Efectivamente, lo hemos visto al principio de este video, la correlación tarot - astrología en su simbología intrínseca. Por otro lado, si tomáramos la disciplina contemporánea llamada Psiquiatría, de forma muy mágica o cuasi quimérica, veríamos que existen a su vez correlaciones. Que la psiquiatría y la psicología en bloque no es más que otra disciplina mandálica de descripción de la energía psíquica, en este caso según lógicas cartesianas.
En fin, el libro en sí mismo es claro, estimulante y, como se suele decir, peta la cabeza con él. Lástima que ya no pueda encontrarse gratis como antaño por Internet.
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