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Investigaciones30 de enero de 2023

Introducción al Tarot a través de ‘Jung y el Tarot’ de Sallie Nichols + Análisis de arcanos mayores

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Psicología Humana #InvestigacionesYT Ocultismo Aplicación Tarot - Descripción general Investigaciones

En este vídeo quiero tratar algunos misterios que encierra el Tarot de Marsella y analizar dos arcanos mayores en concreto: Le Mat (Carta sin número) y el Diablo (Carta 15). Lo quiero hacer a través de un libro que me gusta mucho: Jung y el tarot, de Sallie Nichols.

Mi objetivo es mostrar la genialidad de la persona que creó esta baraja, creada aproximadamente a finales del siglo XV. Quisiera mostrar también su función práctica y despojarla de misticismos: explicar la técnica y cuál es su sentido.

Un primer elemento importante tiene que ver con los dibujos. Me compré mi primera bajara del Tarot de Marsella hace ocho años. Durante tres años, cuando me echaba las cartas en la tirada más simple (3 arcanos mayores, pasado, presente y futuro), lo que hacía era buscar los significados de las cartas en Internet y leía las interpretaciones. Creía que era necesario un poder o un don para ver en las cartas los significados requeridos.

Sin embargo, cuando me introduje en la obra de Jung mi opinión cambió. Encontré de pronto que el Tarot tal vez no era un instrumento mágico, como creía, sino un instrumento psicológico primitivo. Y que para poder usarlo con autonomía tenía que aprender a pensar de una forma distinta a la acostumbrada: en lugar de conceptos cerrados, la nebulosidad paradójica de los arquetipos y sus relaciones.

El libro de Sallie Nichols me llevó a comprender varios elementos.

El primero: el dibujo es lo más importante. También cuentan los colores, la disposición, el fondo. Nichols sugiere dedicar un rato cada día a mirar las cartas, el propio dibujo, para que los ojos se familiaricen con su complejidad. Así, por ejemplo, en la carta Le Mat que comentaré a continuación, de ver a un tipo con aspecto vagabundesco perseguido por un perro, empecé a ver cosas que no había visto. Por ejemplo: de la mano izquierda que sostiene una especie de rama o tronco, surge una hoja verde. El símbolo añade un matiz: la hoja parece un tallo, símbolo de gestación, de algo que está despuntando, a punto de dar a luz. Así, en sucesivas observaciones que en mi caso han durado cinco años, he ido agregando a la imagen nuevos significados y matices. Incluso el color de los montículos de abajo tiene un sentido.

Comprendemos pues que el dibujo, cuanto menos, ha sido muy pensado.

Segundo: ¿Qué hay de la estructura? Aquí empieza a surgir la grandeza de la baraja. Podemos ubicar los arcanos mayores sobre la mesa con la siguiente estructura:

Le Mat, sin número, encabeza la estructura.

Luego, tres filas de siete cartas cada una, desde la I, El mago hasta la XXI El mundo.

Aquí se despliegan múltiples lecturas e interpretaciones, de las cuales quiero señalar dos:

Lectura metafísica: El orden de las cartas muestra simbólicamente el paso de la energía indiferenciada (Le Mat, sin número) a la energía estructurada (El mundo, XXI). Observamos por ejemplo que Le Mat, el loco, cuyas acciones nunca podemos predecir, quien vaga por los campos impulsado por su irracional instinto, da paso a la carta I, el Mago. El Mago tiene una mesa en la que está empezando a combinar elementos (dualidades). El mago es un alquimista que toma la energía indiferenciada y empieza a estructurarla. Como tal, también es un tahúr. Observad que la mesa sobre la que trabaja tiene tan sólo tres patas. Podemos seguir según esta lógica de lo múltiple a lo uno hasta llegar al El mundo, XXI, donde vemos a una mujer desnuda en el centro y en las cuatro esquinas cuatro figuras, el ángel, el águila, el león y el toro, los cuatro elementos sintetizados y ordenados en la psique. A su vez, cuatro energías: emocional, material, creativa e intelectual.

Una segunda lectura, Junguiana, ve el tarot como instrumento psicológico. El paso de la carta sin número Le Mat hacia la XXI El Mundo es el camino que recorre la psique en el proceso de individuación. Es decir, en el proceso de conocimiento de uno mismo, en el que nos despojamos de las ataduras e impulsos inconscientes que nos dominan y encontramos nuestro verdadero deseo, lejos de la represión. El objetivo del psicoanálisis, que una persona llegue a ser lo que realmente es. Por lo que El loco, paso primero, ser irracional movido por los impulsos (a cuánta gente conocemos totalmente así y cuántas veces nosotros hemos experimentado tal arquetipo) empieza un camino cifrado de aprendizajes en el que comprenderá los espejismos que nublan su psique, así como los avatares de la existencia en el camino de la vida. Por ejemplo, se encontrará pronto con la Rueda de la fortuna (carta X), que nos enseña que no somos omnipotentes y que hay muchos elementos de la existencia que no dependen de nosotros. La antecede el Hermitaño, quien se encuentra solitario con una lámpara. La lámpara es roja, representa la sangre, en el sentido de que la investigación del self es solitaria y debe dirigirse hacia el exterior a través de lo exterior. A la rueda de la fortuna le sigue la fuerza. No tenemos el control de todas las circunstancias pero tenemos la voluntad, una mujer abre la boca de un león. Así, las cartas son las partes de un camino psicológico.

Así, el Tarot no se utilizaba tanto como instrumento adivinatorio, sino como instrumento de análisis psicológico.

Una clave que expresa Jodorowski (quien por cierto tiene un excelente canal de YouTube con lecturas de Tarot) nos ayuda a despojar de misticismos esta herramienta. Tenemos que es una herramienta que trabaja con arquetipos difusos, no conceptos sólidos, por lo que debemos aprender a pensar lo contradictorio posible, y también tenemos que es una herramienta, tal vez la más poderosa, de lectura del propio inconsciente.

Aquí la clave es asumir como cierta la sentencia: “Nuestro corazón siempre sabe”. Asumir que el intelecto nubla y que la intuición es fundamental si se sabe interpretar. El Tarot vendría a ser un mapa con el que leemos nuestros contenidos inconscientes y los hacemos conscientes. Siguiendo la lógica freudiana según la cual el inconsciente es atemporal y lo recuerda todo, podemos hacer una tirada a un amigo o amiga. Por ejemplo, nuestra amiga pregunta: “Cómo me irá en el amor”. Lo que hacemos al tirar las cartas, una vez tenemos interiorizados los significados, es fijarnos en qué nos fijamos, y en establecer cuáles son los nexos de continuidad entre los arquetipos. A través del diálogo con quien pregunta, analizaremos el contenido de las símbolos que destacan y arrojaremos luz sobre dos cosas:

Cuál es la situación inercial presente / Cuál es la energía de la situación presente

Qué caminos existen.

En ningún caso el Tarot predice el futuro. Solo el momento inercial presente en que se ubica la pregunta.

Hay una prueba interesante que podéis hacer. Probad a tiraros las cartas en referencia a una pregunta que sabéis de complicada resolución. Por ejemplo, me gusta una persona a la que amo, pero esa persona no tiene interés en mí y ha quedado manifiesto. Observaréis que por muchas veces que tiréis las cartas, da igual si son aparentemente benéficas o no (las cartas nunca son buenas o malas, esa es una clave de la grandeza del tarot de marsella y de la debilidad del de white por ejemplo), digo, da igual lo que salga: siempre interpretaréis lo mismo, que es vuestro contenido inconsciente, y vuestro contenido inconsciente sabe que la respuesta es NO. Lo sabe también el consciente, pero se lo niega.

En las llamadas con mi amigo Iago nos leemos mutuamente al final de la conversación y siempre, siempre, sacamos conclusiones gozosas, nuevos caminos posibles, cosas impensadas a partir del análisis comentado de una tirada simple de tarot.

Por lo que, de tirarlas y leer lo que decían otros a ciegas, hemos pasado a un proceso de integración del símbolo como mapa para leernos y leer a los demás, un símbolo psicológico, sanador, en ningún caso maléfico o mágico en el sentido mistificante de lo hermético. Aunque mi opinión y mi experiencia es que, sí, hay algunas personas que tienen un poder añadido, precognición, y que pueden usar este instrumento de forma ampliada. Pero son pocas y está plagado de farsantes (BUSCAD A QUIEN NO COBRA DINERO).

El diablo.

Para cerrar, nos detenemos en la carta del diablo. De Le Mat ya he hablado suficiente antes y creo haber dado una imagen de su profunda volumetría. El diablo, como el resto de arcanos mayores, también es inacabable. Fijémonos en la carta y destaquemos algunos atributos simbólicos:

Primero, vemos que la figura del diablo parece un aglomerado de elementos. A sus pies dos personas que parecen esclavizadas. Cuernos de ciervo, alas, pezuñas, una cara en el ombligo, dos pechos… Detengámonos en los pechos. Si nos fijamos bien, parecen pechos postizos. Aquí Sallie Nichols dice: “Más que tener pecho de mujer, parece que lo lleve, pues tiene el aspecto de algo pintado o pegado. Quizá lo lleva como una insignia que nos oculta la cruedad del portador, quizá nos quiere indicar simbólicamente que Satán usa maneras femeninas de inocencia e ingenuidad para introducirse en nuestro jardín”. Podemos intuir que el creador de este Tarot fue un hombre dada la naturaleza de algunos símbolos (como por ejemplo atribuir habilidades de seducción perversa al arquetipo femenino, lo cual es falso y machista). Nos quedamos, más allá de esta lectura, con la idea de que el diablo oculta y es falso. A su vez, multiforme, lo cual lo hace siempre inasible.

Luego, nos fijamos en que sostiene con la mano el filo de una espada sin mango. Es curioso, porque en la disposición de las cartas en 1x7x7x7 tenemos sobre el diablo La Justicia, quien sostiene la espada por el mango. Nada es fortuito en el diseño de estas cartas. Todo ha sido pensado, las sinergias y correlaciones son infinitas y no me han bastado ocho años de ir jugando con ellas, observándolas. “Podemos observar cómo la justicia sostiene su espada, objeto considerado en muchas culturas como de origen sobrenatural, con un gesto ritual que actúa como plomada conectando lo de arriba con lo de abajo. Podemos ver su espada como el rayo de luz por el que desciende el fuego divino para iluminar nuestra ciega confusión. El diablo, en cambio, parece burlarse de todo lo que la espada simboliza. Como un niño pequeño muestra su invulnerabilidad, la sostiene por el filo.

Vemos por otro lado que los dos esclavos lo miran de reojo pero le dan parcialmente la espalda. Muy diferente de la carta de El Papa, donde las dos figuras están vueltas hacia él en plena confianza. Además, no van atadas.

El diablo representa un momento complejo del proceso de individuación: Este aglomerado irracional se encuentra en nosotros. En nuestro interior. Sin la encrucijada demoníaca entre las nociones de bien y mal no tendríamos consciencia del ego. El diablo nos tienta a cometer graves hechos, pero a su vez estos graves hechos portan conocimiento, tal es la paradoja, así como destrucción, encadenamiento. Dice Goethe: “es aquel poder que haría solamente el mal, pero que engendra el bien”. El diablo pone trampas que nos impiden el progreso, pero paradójicamente caer en esas trampas puede ser clave para que se produzca el progreso.

Creo haber mostrado el rasgo claro del modo de pensar medieval (que practico, creo, pero del que no soy teórico): hemos de saber movernos por la ambivalencia y paradoja de los conceptos. Por ejemplo, tomemos los siete pecados capitales: soberbia, lujuria, envidia, ira, pereza, gula y avaricia. A menudo, estos pecados pueden parecer virtudes. Pensadlo bien.

La carta del diablo tiene que ver con el reconocimiento de que la sombra también está en nosotros, que debemos reconocerla, identificarla y, cuanto antes, integrarla para poder seguir el camino de individuación. Tras el diablo viene la figura XVI, la Torre de la destrucción, la carta plutónica por excelencia. La integración de la sombra necesita una muerte y resurrección y el proceso no es nunca fácil, una vez se arroja luz sobre la propia sombra. Curioso seguir los paralelismos simbólicos con otras disciplinas, como por ejemplo la alquimia (ciencia psicológica y no física-material. El oro filosofal no es una cosa tangible, amigos).

Con esto acabo, recomendando vivamente este libro de Sallie Nichols. Muy útil acudir a él a través de los años a modo de consulta, para profundizar y conocer la volumetría de los símbolos del Tarot y, también, su sentido práctico y psicológico, incluso útil en nuestro tecnotiempo contemporáneo.

Un abrazo!

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