La censura y "Si te dicen que caí", 1ª ed. (Homenaje a Juan Marsé)
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Taxonomías: #InvestigacionesYT , Historia y Teoría de la Literatura Investigaciones
En mi reciente viaje por México tuve ocasión de atesorar, conseguir, acumular algunos libros. Por no decir multitud de libros, tantos que la maleta en esencia casi explotaba. Sin embargo quisiera centrarme aquí en uno de ellos, una joya encontrada en una librería de viejo en la ciudad de Querétaro, a unas tres horas de Ciudad de México. Era una librería, como se ve en el vídeo, habitada por una flamante paloma blanca. Su historia merece la pena. Se trata de la primera edición mundial de “Si te dicen que caí”, de Juan Marsé, novela publicada en 1973 en Editorial Novaro, precisamente en México dadas las dificultades que tuvo para sortear la censura.
“Mientras llega la felicidad”, escrita por Josep María Cuenca
En la biografía de Marsé, uno de mis estilistas favoritos, “mientras llega la felicidad”, se relata cómo, después de ganar el premio internacional de Novela México, “Novaro dio el primer paso para editar en España “Si te dicen que caí”: envió la novela a la censura, es decir, a la fascinantemente llamada “Consulta voluntaria”. Dos lectores se encargaron de redactar sendos informes. El texto del primero se conserva. Empieza así:
“Informe y otras observaciones:
Consideramos esta novela, sencillamente imposible de autorizar. Hemos señalado insultos al yugo y a las flechas a los que llama “La araña negra” en las páginas XXXX. Escenas de torturas de guardia civil o por falangistas, obscenidades y escenas pornográficas y escenas políticas e irreverencia grave. (todo ello enumerado por páginas).
Pero después de quitado todo esto la novela sigue siendo una pura porquería. Es la historia de unos chicos que en la postguerra viven de mala manera, terminan en rojos pistoleros atracadores, van muriendo… todo ello mezclado con putas, maricones, gente de mala vida. Puede que muy realista pero que da una imagen muy deformada, casi calumniosa de la españa de la postguerra. Sólo si hubiéramos tachado todo lo que habla de pajas y pajilleras en los cines, no quedaría ni la mitad de la novela.
La consideramos por tanto DENEGABLE”.
A partir de este informe se sucedieron otros tres desfavorables. Finalmente la editorial Novaro desistió de obtener la autorización de la censura y no pudo sacar los 5000 ejemplares de prueba que permanecían almacenados sin poder salir a la luz. En 1976 fue efectivamente Seix Barral quien la publicó en España tras haber adquirido los derechos.
Por la cita inicial de unos versos del Cara al Sol, himno falangista, concluimos que este ejemplar que aquí tenemos es uno de esos primeros ejemplares varados.
A raíz de esto, una reflexión de Juan Marsé acerca de todo este proceso de censura que impidió que saliera la novela durante el franquismo. En una entrevista en La Vanguardia Española publicada en la sección “Cada día con su tema”, F. Monegal le pregunta a Marsé:
Qué demonios cuentas en tu novela?
Cuento unos años vividos aquí, personales, de la época aquella del barrio y del ambiente de mi infancia. Y lo cuento tal y como lo vi y viví, tal y como lo sentí. De todos modos, este caso mío, el caso de Si te dicen que caí, no es más que una muestra sin excesiva importancia. Lo importante es comprender que cualquier ciudadano tiene derecho a reflexionar sobre los años pasados. Un intelectual militante, ya sea de cine teatro, novela, ensayo, etc, está en el derecho de hacer una revisión del pasado. Hasta que no se entienda esto, muchas cosas que se pretenden no serán más que simulacros.
Me parece una observación lúcida y precisa contra todo tipo de censura (a emitir hoy con seguridad en los tiempos de la “gran censura” buenista).
Por otro lado, de este libro que admiro hay varios elementos fuertes que quiero reseñar: historia, fondo, estilazo como narrador. Antes de pasar a escuchar el principio de la novela con un pequeño montaje visual quisiera recuperar las palabras que el crítico Dionisio Ridruejo le dedicó a la obra y al autor y que pueden ser de interés para cualquiera que, en nuestro tiempo, quiera crear obras de denuncia:
“Marsé es un narrador realista, incluso a veces muy a la española: con un realismo crítico y de denuncia; moral, judicial. Pero no es un sociólogo disfrazado de literato, de esos que, al final, no resultan ni lo uno ni lo otro. Marsé no declara ninguna tesis. Usa el lenguaje investigadoramente y acentúa su foco en el doloroso mundo donde la corrupcción viciosa, subyacente en la burguesía respetable, se anuda con el apicaramiento cínico emergente de la pobreza desesperada”.
“Para lograr una representación vigorosa y penetrante Marsé sabe que hay que sonambulizar la materia, e intuye que la imaginación en presente de un niño puede servir de lente de condensación esencializadora más aún que la memoria, un poco vaga, de un adulto. Para lograrlo acude a un recurso muy inteligente: los aventís, que es como el más imaginativo de los niños testigo llama a sus relatos que no son mentiras, sino recomposiciones o interpretaciones de lo que podrían ser o haber sido las cosas que solo se han contemplado a medias. Estas aventis hacen leyenda.
Son como historietas, mitos, con los que el lector compone el trasfondo trágico del franquismo en la novela. La voz y la visión de un niño, las historias que se cuentan en la calle, todo ella crea una forma exigente para quien lee la obra: exige atención y pensamiento.
Para cerrar quisiera leer los primeros compases del texto, dado que la forma, el estilo son esenciales en este libro que encontré en una librería de viejo mexicana y escuchar su sintaxis, las imágenes, cómo se construyen, puede dar buena cuenta de ello. Al menos a mí me devuelve a las regiones literarias del estilo que más me interesan, donde por la palabra asoma su misterio.
